martes, 31 de marzo de 2026

CADENA PERPETUA, por José María Gómez

 

TRABAJO: PASAR UNA ESCENA DEL CINE AL TEATRO

CADENA PERPETUA, escena en la que Morgan Freeman y Tim Robbins dialogan sobre la amenaza de Clancy Brown

Personajes:

Morgan Freeman: Ellis Boyd

Tim Robbins: Andy Dufresne

Clancy Brown: Byron Hadley




El escenario representa el patio de la cárcel. Un escenario limpio, con una piedra grande mal cortada en una esquina que los presos utilizan como banco para sentarse. Las paredes representan una cárcel típica: muros de ladrillo con ventanas formadas con piedras de cantería en las que se han introducido gruesas rejas de hierro forjado. Puede representarse también una garita de vigilancia y algún guardia armado que vigila a los presos en el patio. Al comenzar la escena el escenario está vacío, y permanece así durante unos segundos. Luego suena una sirena y comienzan a aparecer presos que salen al patio y pueden representarse mediante algún tipo de proyección o ruidos de gente que sale al patio.

Al cabo de unos segundos aparece Ellis Boyd, que está mirando a todas partes, evidentemente buscando a alguien. Al poco, aparece Andy, que se dirige directamente a Ellis.

ELLIS, yendo hacia él: Te estaba buscando.

ANDY, sentándose en la piedra: Pues aquí estoy.

ELLIS: Tenemos un problema.

ANDY: ¿Qué ocurre?

ELLIS: Byron quiere matarte.

ANDY: ¿Por qué?

ELLIS: Ni idea. Pero quiere matarte. Y me ha pedido que te mate yo.

Tras unos segundos de silencio, ANDY coge un palito y se pone a dibujar en el suelo, mientras habla:

ANDY: ¡Mierda! Espera...

Se levanta y mira a su alrededor. Cuando ve lo que busca, se dirige al fondo derecha, del que según va andando sale un guardia que va hacia él, y se encuentran en el fondo derecha. El guardia saluda:

BILL: ¡Hola, Andy!

ANDY: Hola, Bill. ¿Qué tal tu mujer?

BILL: ¡Está encantada! El trabajo es estupendo y bien pagado. Te está muy agradecida. Me ha dicho que mañana te va a hacer una tarta de zanahoria para que te la traiga. El escrito de solicitud que le hiciste le funcionó estupendamente, le dieron el puesto. Ella no hubiera podido redactarlo sola.

ANDY: Pues me alegro mucho. Eileen tiene muchas cualidades, pero había que saberlas exponer.

BILL: Y tu lo hiciste muy bien, Andy, gracias.

ANDY: De nada, Bill, de nada. Oye, no sé si podrías hacerme un favor.

BILL: Pues dime. También te tengo que agradecer que me hayas revisado el IRPF, que yo no sabía hacerlo solo.

ANDY: Ya sabes que yo encantado... Verás, es que necesito unos papeles que están en el despacho del alcaide, y yo no puedo ir allí durante el patio.

BILL: ¿En el despacho del alcaide?

ANDY: Si, es que yo le llevo todos sus impuestos, entonces entro todos los días, pero durante el patio no puedo ir, y los necesito ahora mismo.

BILL (temeroso): Andy, me puedo meter en un lío...

ANDY: En absoluto. Yo entro cuando quiero, es solo que me corre prisa. Si te preguntan algo di que te mando yo. El alcaide no viene hasta las dos.

BILL: Vale, vale, lo que tu digas. ¿Qué necesitas?

ANDY: En su mesa de despacho, en el cajón de arriba a la derecha, hay una carpeta que pone: “TERRENOS Y EDIFICACIONES”. Dentro hay un listado de parcelas, arriba dice: “Catastro”. Necesito que me hagas una fotocopia de esa hoja y me la traigas al patio. Sólo esa hoja.

BILL: ¿Una fotocopia?

ANDY: Si. En el despacho hay una fotocopiadora, en el rincón. Pones la hoja boca abajo encima del cristal y le das al botón que pone “Copy” y ya está.

BILL: ¿Tanta prisa te corre?

ANDY: Si. Por favor.

BILL: Vale, vale. No te puedo negar nada, Andy.

ANDY: Gracias, Bill.

Le da unas palmadas y el guardia sale. Andy vuelve a sentarse en la piedra, donde Ellis le está esperando sentado en el suelo.

ELLIS: ¿Qué has hablado con Bill?

ANDY: Le he pedido que me traiga una cosa. Ya sé porqué Byron me quiere matar.

ELLIS: ¿Por qué?

ANDY: El hijo de Byron tiene una gestoría, y le llevaba al alcaide todos los impuestos. Pero hace dos meses, el alcaide me encargó a mi que le llevase los papeles y prescindió de la gestoría.

ELLIS: ¡Claro! Así está Byron de enfadado.

ANDY: ¡Muy enfadado! Y te lo encarga a ti que no te puedes defender.

ELLIS: Me puede hacer la vida imposible. La cárcel ya es dura, pero con Byron en tu contra puede ser terrible.

ANDY: Vamos a ver qué podemos hacer... (tras unos segundos de silencio) ¿Un tres en raya?

ELLIS: ¿Un tres en raya? ¿No tienes miedo?

ANDY: Siempre tengo miedo. ¡Pero me defiendo! ¿Un tres en raya?

ELLIS (cabeceando, incrédulo): Vale.

ANDY dibuja en la arena del suelo un tres en raya y comienzan a jugar, mientras suena EMBERS OF BRIGID. Pasados unos minutos, aparece Bill, con una hoja de papel en la mano, y se acerca a ellos, que levantan la cabeza.

BILL: Andy, ya lo tengo. Toma.

ANDY, mirando la hoja con tranquilidad: Si, está perfectamente. Muchas gracias, Bill.

BILL: A ti, Andy, a ti por tu ayuda.

Se marcha, caminando lentamente. Andy dobla la hoja y la guarda en el bolsillo de la camisa. Luego levanta la mirada y dice:

ANDY: ¡Mira quien viene!

ELLIS: ¡Joder, Byron! Si me ve hablando contigo...

ANDY: ¡Tarde! Ya te ha visto. (levantando la voz). ¡Byron!

ELLIS (asustado): ¿Para qué le llamas? ¡Me va a matar!

ANDY (sarcástico):  No creo.

Byron, alto, fiero, prepotente, se acerca y conmina:

BYRON: ¿Qué estáis haciendo juntos, vosotros dos?

ANDY: Le estaba enseñando un papel a mi amigo Ellis.

BYRON: ¿Qué papel?

ANDY (sacándolo de la camisa y entregándoselo): ¡Este!

Byron coge el papel, lo mira con curiosidad. De pronto levanta las cejas, abre la boca y mira a Andy, asombrado.

BYRON: ¿Cómo tienes este papel?

ANDY: Le llevo los impuestos al alcaide, ya lo sabes. Y el alcaide conoce los terrenos que pertenecen a la cárcel. Hay un terreno hacia el sur que hace tres años era de la cárcel, pero ahora resulta que alguien lo ha escriturado a su nombre con papeles falsificados. El alcaide no se ha dado cuenta, pero yo sí.

BYRON: ¿Me estás amenazando?

ANDY: No. Mientras Ellis y yo estemos a gusto nadie va a saber nada.

BYRON (recapacitando): ¡Eres un demonio!

ANDY: No, Byron. Yo no quiero hacer daño a nadie. Pero tampoco quiero que me hagan daño a mí. Ni a mis amigos. (dice, poniendo una mano sobre el hombro de Ellis, que mira a ambos sin comprender nada).

BYRON: ¡Tu ganas, Dufresne! No nos haremos daño. ¡Prometido!

Da media vuelta y marcha, andando pomposamente. Cuando lleva dados dos pasos, se vuelve con una sonrisa y dice, en voz alta):

BYRON: ¡Eres un demonio! Ja, ja, ja.

Sigue andando, riéndose, hasta desaparecer por el fondo derecha.

Andy se levanta, levanta a Ellis, le echa la mano por el hombro y dice, sonriendo:

ANDY: Vamos a dar un paseo, Ellis, que nos lo hemos ganado.

 

FIN

 

 

 

 

 

UN HOMBRE LLAMADO CABALLO, por José María Gómez

 

TRABAJO: PASAR UNA ESCENA DEL CINE AL TEATRO

UN HOMBRE LLAMADO CABALLO, escena en la que los indios cuelgan a John Morgan, que quiere casarse con Tachincha

 


El escenario está completamente vacío. En el centro está, de pie, John Morgan, desnudo salvo por un escueto taparrabos formado por una tela rectangular que se ciñe a la cintura con un cordel y cuelga por delante y por detrás. Debe ser un hombre completamente formado, alto y musculoso, que transmita fuerza física.

Al comenzar la escena, el escenario está totalmente a oscuras. Una luz cenital se enciende e ilumina a John. Tras unos segundos, comienza a escucharse un cántico indio (el mismo de la película), que comienza casi inaudible y va subiendo de volumen durante un minuto hasta resultar ensordecedor. Cuando llega al máximo, se corta de repente. Tras unos segundos, otra luz cenital ilumina el fondo izquierda, donde aparecen dos personajes: el jefe de la tribu, Napé Zi, padre de Tachincha, y el brujo Wichasa Waján. John vuelve la cabeza hacia ellos. Un silencio.

Napé Zi: Sunkawakan, ¿has cumplido tu misión?

Sunkawakan: Cumplí lo ordenado, Napé. Un maldito hombre blanco está siendo devorado por las alimañas del desierto. Su nombre era Ferguson, y ahora es carne podrida que devoran los buitres alabando el honor de la tribu.

Wichasa: ¿Qué muerte le diste? ¿Sufrió?

Sunkawakan: Seguí el ritual. Mi daga cortó primero los tendones de sus manos para someterlo. Luego desjarreté sus piernas para inmovilizarlo, y cayó al suelo. Canté al Gran Espíritu y le fuí cortando la piel poco a poco. Tardó una hora en morir, y finalmente su espíritu se marchó de su cuerpo y su cuerpo quedó en el desierto a merced de las alimañas.

Wichasa: Has cumplido tu deber con el Gran Espíritu.

Sunkawakan: Deseo a Tachincha. Haré lo que sea necesario para poseerla.

La luz de la izquierda se va apagando lentamente. Al mismo tiempo, una luz cenital se va encendiendo a la derecha, iluminando a Tachincha, que está sentada en el suelo, con las piernas hacia un lado, mirando a John. John vuelve lentamente la cabeza hacia ella.

Tachincha: ¿Qué deseas de mi, Sunkawakan?

Sunkawakan: Quiero tu sonrisa.

Tachincha: Mi sonrisa es sólo mia.

Sunkawakan: Quiero tus cabellos.

Tachincha: Mis cabellos me pertenecen.

Sunkawakan: Quiero penetrar tu vientre.

Tachincha: Mi vientre está cerrado para los hombres blancos.

Sunkawakan: Quiero tener hijos tuyos.

Tachincha: Yo solo quiero engendrar hijos indios.

Sunkawakan: Me convertiré en indio, en el indio más fuerte y más valiente de tu tribu.

Tachincha: Sólo así podrás tenerme.

Se vuelve a iluminar la zona izquierda, donde continúan el jefe y el brujo. Comienza a escucharse de nuevo el cántico de la película, que va subiendo de volumen hasta un momento que todavía permita escuchar a los actores. En ese momento continúa sonando pero ya sin aumentar de volumen.

Wichasa: Proclama tu deseo.

Sunkawakan: Quiero ser parte de la tribu.

Napé Zi: Debes demostrar tu fuerza.

Sunkawakan: Partí al desierto. Durante una semana viví solo y desnudo.

Napé Zi: Has demostrado tu fuerza.

Wichasa: Debes demostrar tu valor.

Sunkawakan: Maté un puma y lo traje para ofrecerlo al Gran Espíritu.

Wichasa: Has demostrado tu valor.

Napé Zi: Debes demostrar tu odio al hombre blanco.

Sunkawakan: Ya maté a un hombre blanco.

Napé Zi: Has demostrado tu odio al hombre blanco.

Tachincha: Debes demostrar tu amor.

Sunkawakan: Durante seis meses he vivido solo en una cabaña, sin contacto con mujeres. Todos los días iba a tu puerta a tenderme en el suelo. Todos los días salías de tu casa y me pisabas.

Tachincha: Has demostrado tu amor.

Wichasa: Sunkawakan, ¿quieres pertenecer a la tribu?

Sunkawakan: Quiero pertenecer a la tribu.

Napé Zi: ¡Adelante!

El sonido de los cánticos se incrementa hasta hacerse ensordecedor. Luego vuelve a bajar al nivel anterior. Wichasa coge un cuenco con un líquido y se acerca a Sunkawakan, dándoselo a beber.

Wichasa: Bebe. El peyote y la ayahuasca te ayudarán a pasar la prueba.

Sunkawakan bebe. El cántico vuelve a subir de volumen. Wichasa coge dos cuerdas que cuelgan del techo y las sujeta al pecho de Sunkawakan.

Wichasa, gritando: ¡Tirad! ¡Arriba!

Las cuerdas tiran de Sunkawakan, que se va elevando mientras grita de dolor.

Sunkawakan: ¡Aaaaaah!

Los gritos deben ser espaciados, con silencios más o menos prolongados, transmitiendo el sufrimiento. Al mismo tiempo, deben producirse fogonazos de color que transmitan las visiones sicodélicas que el peyote le produce.

Tachincha se levanta, va hacia él, se pone por delante, mirándole. Se desnuda completamente y baila sensualmente.

La luz y el sonido van desapareciendo lentamente.

 

FIN

 

 

martes, 24 de marzo de 2026

PRIMERA PLANA, por Angel M. de la Torre

 PRIMERA PLANA


PRIMER ACTO


ESCENA 1

            La escena transcurre en 1920, en la SALA DE PRENSA DEL EDIFICIO DE TRIBUNALES DE CHICAGO, en pleno apogeo de la ley seca. Los periodistas están siguiendo la noticia de la inminente ejecución de un terrorista acusado de haber asesinado a un policía. Sus nombre es Earl WILLIAMS.

Los periodistas son:

WILSON, del American News, que viste con traje y lleva puesto un sombrero gris.

MURPHY, del Journal of Commerce, que viste traje con chaleco desabotonado y corbata desajustada. Está cansado de estar allí y esta deseando que le ahorquen rápido para volver a casa.

Henry BESINGER, del Chicago Tribune, atildado, afeminado y un fanático de la higiene.

HILDY JOHNSON, del Examiner acaba de llegar. Cubrirá la noticia pero que se despide de la profesión y será esta su último trabajo. Lleva una botellas para celebrarlo. Viste traje elegante porque se dispone a irse de viaje en cuanto acabe la ejecución.

Son las 8,30 de la noche. Es una habitación desnuda y desordenada. Hay varios teléfonos en el lugar, que comunican con los periódicos de Chicago. Aquí se citan los periodistas más viejos de los periódicos; aquí quedan para cotillear, jugar a las cartas, dormir y tener citas entre asesinatos, incendios, disturbios y otros eventos públicos sobre los que escriben. El mobiliario es de lo más sencillo; dos mesas, algunas sillas y papeleras.

            En ese momento entra el sheriff HARTMAN, sheriff del condado, máxima autoridad policial de la prisión. Viste chaqueta, chaleco y pantalón de traje oscuro con raya diplomática, lleva pistola, esposas y placa de sheriff a la vista. Sombrero oscuro. Cruza la escena con paso autoritario hasta sentarse en el extremo opuesto, con parsimonia y mirada alta.


ESCENA 2

WILSON (a su teléfono): Calle Kenwood tres cuatrocientos… (Suena otro teléfono. Se dirige a Murphy) Oye, coge el teléfono. (Murphy sigue a su bola, mirando las cartas. Con un suspiro, se estira y contesta el otro teléfono. Se vuelve a dirigir a Murphy) ¿Qué te pasa? ¿Estás atontada? (al segundo teléfono) ¡Sala de prensa! Hola, sargento.... Soy Wilson. ¿Cómo dice?... ¿Sí? Interesante… Un triángulo amoroso, ¿eh?... ¿sí?... ¡No me diga! ¿Los mató? (decepción) Bah, entonces no me interesa. Gracias, sargento. (Cuelga)

(Voz en off autoritaria del sheriff fuera de escena)

SHERIFF: Abran paso a la ley.

(Entra el Sheriff cruzando el escenario de derecha a izquierda donde se sienta)

SHERIFF:¿Pero qué juerga es esta? ¿Ustedes no saben que este es un edificio del Gobierno y el alcohol es ilegal?

(Todos ríen ignorando las amenazas del sheriff)

HILDY: Hola Sheriff. ¿Qué quiere tomar?

SHERIFF: Voy a meterles a todos en chirona.

HILDY: Al fiscal no le gustaría. Le compré las bebidas a su hermano.

(Risas)

SHERIFF: Sus pases para la ejecución. Tribune, American…

WILSON: ¿Solo dos? Les prometí unos pases a los chicos de la oficina.

SHERIFF: ¿Qué cree que es esto? ¿Los mundiales de béisbol?... Examiner…

(Le da los pases a Hildy, que se los devuelve)

HILDY: Guárdese los pases para mi sustituto, sheriff.

SHERIFF: ¿Qué ocurre, por fin la han echado?

HILDY (bromeando y haciéndose la importante): Me retiro a mi finca en los alrededores de Nueva York.

SHERIFF: Pues beberé un trago para celebrarlo.

(El sheriff se levanta para coger un vaso y la botella de whisky)

HILDY: (le quita la botella de la mano) Con mis bebidas no. Lleve los pases a la reventa, como suele hacer.

TODOS: (Burlándose en alto) Uhhhh.

SHERIFF: (muy cabreado) Estoy harto de usted, Johnson. Entre usted y su jefe me han creado mala fama. Hasta han llegado a decir que tengo instintos criminales.

HILDY: ¿Qué dice? Siempre le hemos llamado el honesto Pit Hartman.

SHERIFF: Pero con retintín, para luego ponerme verde.

WILSON: ¿Por qué no adelantan la ejecución a las cinco? Así podría salir en la primera edición.

SHERIFF: No se puede ejecutar a un hombre en pleno sueño para complacer a los periódicos. No estaría bien.

WILSON: Si la doctora Enguelofer dictamina que Williams está loco...

SHERIFF: Quiero que digan bien claro que la pena de muerte dictada contra Williams es una advertencia a los elementos subversivos de esta ciudad. Hay que reformar a los rojos con la horca.

MURPHY: ¿Puedo mencionar eso en mi artículo?

SHERIFF: Naturalmente. El sheriff Hartman aboga por reformar a los comunistas con la horca.

HILDY: Eso le valdrá doscientos mil votos. Cuando Williams caiga por la trampilla tiene las elecciones ganadas.

SHERIFF: ¿Insinúa que la alcaldesa y yo estamos haciendo política con la vida de un ser humano?

HILDY (resoplando): Me alegro de perder de vista a este asco de ciudad.

SHERIFF: Y yo también a usted, Johnson. Hasta luego, señoras, caballeros…

(Sale el Sheriff)

HILDY: Bueno, voy a recoger a mi novio.

MURPHY: Hagamos el último brindis.

WILSON: A tu salud, Hildy, acuérdate de nosotros y envía alguna postal.

HILDY: Si alguno de vosotros va a Nueva York, por favor que no venga a verme. Ya no quiero tratos con rufianes.

(cantan)

FIN

lunes, 23 de marzo de 2026

TRÁNSITO, por María Amada Carrero

 


TRÁNSITO


    Creo que el hilo conductor entere la vida y la muerte puede ser tan fino que se podría atravesar. Dicen que este hilo es de plata, pero yo lo vi dorado, compuesto de unos puntos minúsculos que brillaban los unos junto a los otros.


    La experiencia que viví con mi madree, que se fue el 21 de febrero de este año, con 89 años vividos, me dejó un legado de reconciliación con el mundo.


    Durante su enfermedad, me decía que siempre estaba acompañada, que su familia estaba con ella, aunque no estuvieran presentes físicamente, porque sentía todo el cariño y el amor de todos. Yo jamás la contradecía y le decía: "Claro, madre, estamos contigo, te amamos mucho" Y notaba su carita llena de paz y de amor, ¡madre mía!


    "Es que verás, Mari, hoy se me ha aparecido un señor muy guapo y me ha dado de beber en una copa" "Qué suerte, madre., ¡bebe, bebe! que es el elixir de la vida eterna"


    También me contó que la visitó una mujer preciosa y que la cubrió con un manto. Yo, emocionada, le decía: "Debe ser la Virgen, ella es la protectora de la vida eterna. !Qué suerte tienes, madre!


    "Mira, Mari, hoy me dan toquecitos por la espalda" Y yo le decía: "Tranquila, cariño, es porque te has dormido y te despiertan para que meriendes"


    Durante sus últimos días, ella quería agarrarse a todas las cosas que veía volando. "Pues agarra, madre, agárrate, pero no te agarres a un clavo ardiendo. Agárrate a un billete de quinientos euros, que falta nos hace" bromeaba yo, para quitar un poco de dureza a lo que estaba ella viviendo.


"Pero Mari, hija, ¿por qué ahora vienen y me dan un triángulo? ¿Qué es esto, hija?" "Pues porque el triángulo es un signo sagrado para muchas religiosidades, madre. ¡Eres muy afortunada!"


    Aquella mañana la levanté para llevarla al baño, casi no podía andar, pero yo la invité a hacerlo. Después me dijo que ya estaba curada porque no sentía dolor en la boca ni en ningún sitio y que no le diera los laxantes, que ya no los necesitaba. A continuación se sentó en el baño y su cuerpo se desinfló como un globo, como si quisiera dejar en este mundo todo lo que le sobraba a su cuerpo para irse limpiio y perfecto, después se lavó y como una crisálida que acabara de salir de su capillo voló, voló de este mundo y su alma formó parte del Todo.


    ¡Vuela alto, madre, vuela alto, bonita!


    Hoy quedo con mi amiga María Jesús para que me ayude a escribir estos hechos, que viví durante la enfermedad de mi madre. Gracias, María Jesús.


    Más tarde, sentada en un banco, una mariposa vino a posarse en mi rodilla. ¿Seguro que es una mariposa?



SHALOM, por Maiche de Justo



 SHALOM



            Huelo a carne asada y tengo hambre; creo que hace días que no como, aunque

no estoy seguro. Me cuesta respirar, el aire es muy denso, me oprime la garganta y el

pecho y quiero que el olor me penetre; consigo inhalar hasta lo más profundo de mi

ser y me transporto a Katowice, en los años de mi infancia, a casa de mis abuelos

paternos, David y Sara, donde nos reuníamos toda la familia cada año, puntualmente

y sin excepción, el día 14 del mes de Nisan, para celebrar el Sédar, la primera cena

de la Pésaj.


            Sí, huele a cordero asado, realmente no a cordero si no al hueso del cordero,

ese hueso simbólico que, una vez pasado por el horno, queda a la vista de todos

formando parte de la rueda del Kehara. Nadie come los restos de carne adheridos a

él, pero su perfume es casi embriagador, lo era en aquellas cenas y ahora lo es más

aún. Si volviera a participar en la colocación de la mesa, arrancaría alguna hebra

de esa jugosa carne y nadie lo notaría. Lo sé porque me encargaba de llevar el

Jaroset y, en el trayecto, metía mis dedos para coger los trocitos de manzana

mezclados con frutos secos y bañados con vino rosado. Ummmmm.

Ahora me comería hasta las hierbas amargas mojadas en agua salada, que

siempre evitaba masticar; en este momento, las saborearía con deleite y me recrearía

haciendo que duraran un buen rato en la boca.


            Veo al abuelo David, vestido con su kittel y su cabeza cubierta con el kippah,

recitando el Kidush. Los adultos beben la primera copa de vino de las cuatro

perceptivas en el Sédar. Ahora parte el matzá y guarda el trozo más grande dentro

del Afikomán; da igual donde lo esconda, yo siempre lo encuentro antes que mis

primos y mi hermana y lo intercambio por un regalo. De nuevo, brindis y segunda

copa de vino, tras el ritual de lavado de manos. Los niños no bebemos vino pero no

saben que, cuando me envían a colocar la copa del profeta Elías, nunca llega entera

a la mesa.


            ¿Cuántos años tengo ahora? ¡Lo he olvidado! Sé que no soy un niño porque

cada día salgo con otros presos a trabajar a la cantera.


            De nuevo percibo ese olor especial, creo que la carne que se está asando no es

cordero, es un olor más dulzón que no reconozco. Si me hubieran destinado a las

cocinas, me las habría ingeniado para robar un pedazo de esa carne, aunque

desprende un ligero toque a podrido.


            Ahora, curiosamente, noto que ya no tengo hambre, estoy famélico y

caquéctico pero no débil. ¡Qué extraño, hoy no he ido a picar piedra!.


            Paro mis pensamientos porque la voz de mi alma interviene en ese momento y

me susurra: “Momito, es tu carne la que se está quemando, tu esencia comienza a

ascender por la chimenea, ¡ya eres libre!


SHALOM


Maiche de Justo


domingo, 22 de marzo de 2026

LAS LARRA: UNA VIDA TORMENTOSA, por Pilar Mas y Rafa Mora

 

LAS LARRA: UNA VIDA TORMENTOSA


(Otoño, sobre 1881. Baldomera Larra, tras unos años de prisión, - fue detenida en Auteuil, Francia,  en mayo de 1879, por crear una estafa piramidal con más de 5000 estafados - gana su recurso en el T. Supremo y es absuelta. Decide emigrar a América con sus hijos y emprender una nueva vida)

Casa de Baldomera, una casa burguesa pero no ostentosa; en la sala, llena en ese momento de baúles y maletas, irrumpe Praxeditas, la criada, anunciándole a Baldomera la visita de Adela, hermana mayor de ésta.

Praxeditas:

- Doña Baldomera, su hermana Adela ha venido. La encuentro muy alterada, en su estilo. Quiere verla sin falta. ¿La hago pasar?, o ¿le pongo alguna excusa?

Baldomera:

- Hazla pasar, anda. ¿Qué afán la traerá hoy ?

Praxeditas:

- Bueno, ya sabe, ella no es como usted. Se ahoga en un vaso de agua. ¿Le ha dicho ya…? ¿O sigue en la inopia?

Baldomera:

- Va, va, hazla entrar y no te tomes tantas confianzas.

(Entra en escena Adela; viene nerviosa y casi jadeante)

Adela:

- ¡Si me pinchan, no me sale una gota de sangre!

Baldomera:

- ¿Qué ocurre ahora, Adela? (Pregunta cargada de paciencia)

Adela:

Ha sido horrible, tremendamente embarazoso, hermana.

Baldomera:

- Venga, cuenta sin tantos aspavientos.

Adela:

Esta mañana he acudido al atelier de Mme. Florence; tenía que probarme un vestido de raso que le encargué hace…

 Baldomera:

- ¡Al grano, por favor! Tengo muchas cosas que hacer. (La interrumpe abruptamente)

Adela:

Pues bien, al entrar me he encontrado allí con la Marquesa de Sepúlveda y con María Dolores de Sotomayor, que estaban hablando con Mme. Florence, y al momento han callado, provocando un silencio de lo más incómodo, te lo aseguro. Hablaban de mí, claro.

Baldomera:

Pero ¿sigues acudiendo a ese nido de víboras? Y la tal Florence, se llama Florencia Retuerta, natural de la Membrilla , provincia de Ciudad Real. Por mucho que se esfuerce en hablar con acento francés,  es una cateta con aires de no sé qué.

Adela:

- Bueno, como tú digas, pero déjame que te cuente:

De repente he visto sobre la mesita, de estilo isabelino, una preciosidad, por cierto, la primera plana del ¡Imparcial!. Con letras enormes ponía «Vergonzosa absolución de Baldomera Larra, la estafadora de más de cinco mil incautos que cayeron en sus redes. Hija del ilustre Mariano José de Larra, nuestro Fígaro, que si levantase la cabeza moriría de bochorno»

Me he querido morir, que la tierra me tragase. Sin duda, de eso hablaban cuando he entrado. ¡Qué vergüenza, por Dios! Tendríamos que darles una lección, hermana. Acuérdate de lo que siempre decía mamá: Si te toca ser del montón, sé del montón pero de las de arriba. Que nadie te pise.

Baldomera:

Yo no voy a demostrarle nada a esa panda de sabandijas, que , por cierto, tienen mucho que esconder…

¡Ay, Adelita! Nuestra madre  no se enteró nunca de nada. Y…¡cómo te pareces a ella!

Adela: (En ese momento se percata de las maletas y baúles de la habitación)

¡¿Dónde vas, te vas de viaje?! ¡Ah, entonces es cierto!. Sin decirme nada…

Baldomera:

Sí, me marcho a Buenos Aires, mis hijos se merecen un futuro sin maledicencias crueles por parte de esta sociedad hipócrita y despiadada. ¡Claro que te lo iba a decir!

Adela: Gracias por el detalle. Y nada menos que a las Américas (Pausa)

Pero Baldomera, ¿lo has pensado bien?¿Por qué vas a huir ahora que has sido absuelta? No sabes lo que te espera en aquellas tierras, extrañas y medio salvajes.

 Baldomera:

¿Medio salvajes? Hermanita, creo que son mucho más civilizados que estos españoles fatuos y orgullosos que nos rodean.. Tú misma lo has comprobado esta mañana. Y tú, si fueras lista, te vendrías también. Aquí nunca nos quitarán el estigma que ha caído sobre nosotras. Estamos malditas desde niñas.

Adela:

 ¡Qué estigma ni maldiciones! Yo tengo aquí mi vida, mis amistades…

Baldomera:

¡¿Qué amistades?! ¡Adela, por Dios! ¿Esas que te negaron el saludo cuando el rey de Saboya te sustituyó por aquella inglesa de piel de porcelana y aires intelectuales? O los amigos de tu marido que te tildaron de… cortesana, cuando su majestad te puso el piso en la Castellana. No, Adela, no te engañes, aquí no somos ni seremos más que carnaza para sus afiladas lenguas. Nuestro pasado no es nada glorioso, digamos que tú por pensar demasiado de cintura para abajo y yo de cintura para arriba hemos arruinado para siempre nuestra reputación en esta burguesía que no perdona.

Adela: Chissst…habla más bajo, nos puede escuchar Praxeditas.

Baldomera: Ja, ja. Ella conoce de sobra nuestros avatares. Lo que te decía, Adela,  hasta nuestro hermano, que ahora triunfa en los grandes teatros, se siente incómodo con nuestra presencia.

Adela:

Te confundes, Baldomera. Luis hasta me ha ofrecido su casa mientras encuentro algo más económico que el piso de ahora. Nuestro hermano nos quiere…

Baldomera:

Sí, lo más lejos posible (dice sarcástica) Seguro que te ha pedido que mientras estés en su casa seas «discreta», ¿a que sí? No, Adela, estoy cansada. Reconozco que me equivoqué, busqué atajos para salir de la penosa situación en que el egoísta de mi marido me dejó cuando se fue a Cuba. Conozco la condición humana, sé de su codicia y la aproveché. Nadie sabe de mis noches sin dormir para ver cómo salía adelante, de mis angustias pasadas por dar de comer a mis hijos cada día… Eso no vende titulares, ¿verdad? Aquí ya no me aguarda nada ni nadie; está decidido, me marcho. Si te vienes estaré encantada, pero si prefieres seguir aquí viviendo tu mentira, tú sabrás.

Adela:

Lo siento, hermana, pero no, no te puedo seguir. Me parece todo un disparate. Yo y la incertidumbre no nos llevamos bien. Mi marido ha vuelto a mandarme alguna carta… ¿quién sabe si algún día me perdonará?

Baldomera:

Lo dudo. No quiere perder el contacto con sus hijos y es normal, pero de ahí a que te perdone… Esta sociedad es así, y, aunque él lo quisiera, la presión absurda del honor y esas zarandajas no le dejaría. Pero no quiero quitarte la ilusión… Ahora, disculpa, pero tengo que seguir con las maletas. Partimos en apenas cinco días; Praxeditas viene conmigo y los chicos.

Adela:

¡Tu fiel sirvienta! (exclama irónica) A ella te la llevas ya.

Baldomera:

Sí, ella no abandonó el barco como las ratas cuando la cosa se puso fea. Cuidó de mis hijos cuando todos nos evitaban. Tengo mucho que agradecerle. No te burles de ella, no se lo merece.

Adela:

Yo hice lo que pude. Ya sabes que mi situación, entonces, era más que delicada.

Baldomera:

Ya , ya, no te reprocho nada. Bueno, sí, que no vinieses a visitarme ni un día a prisión, y todo por el qué dirán.

Adela:

No seas injusta… (llorosa) ni rencorosa. Mamá ya estaba muy enferma, yo me ocupé de ella. Le oculté tu situación, no podía arriesgarme a que lo descubriera…

Baldomera:

Dejémoslo estar, Adela, a estas alturas no merece la pena discutir por aquello.

Adela:

Desde luego. Pero no quisiera que te fueras con una idea equivocada.

Baldomera:

Te he dicho que no vale la pena remover ese asunto. Tú y yo somos muy diferentes. Yo soy más pragmática, no me engaño. Ahora mi afán es sacar a mis hijos adelante, todo  lo demás… Y si tú fueras lista, dejarías aquí tu pasado y vendrías. Tus hijos también se merecen un futuro mejor.

Adela:

Baldomera, por Dios, nos conocemos, no vayas a caer en otro de esos “negocios raros” que tanto te gustan. Procura ser…

Baldomera:

¿Qué?, ¿honesta? No te atreves a decírmelo. Yo procuraré labrarme un futuro allá, y no sufras, tendré cuidado. Y tú no te montes castillos en el aire, ya no tenemos edad ninguna de las dos para según qué tipos de «aventuras».

(Irrumpe en escena Praxeditas)

Praxeditas:

Perdonen, la señora Adela ¿se quedará a comer? ¿O tiene algún compromiso?  (pregunta con cierto aire sarcástico)

Adela:

No, no me quedo. Y sí, tengo un compromiso ineludible (contesta ella con retintín)

Praxeditas:

(Después de mirarla de arriba abajo) Muy bien, usted misma. (y sale de escena)

Adela:

¿Lo ves?, es odiosa. No me soporta. Claro, que yo a ella tampoco.

Bueno, hermana, démonos un abrazo. Despidámonos como Dios manda y prométeme que me escribirás (Dice llorosa mientras abraza estrechamente a Baldomera)

Baldomera:

Te lo prometo. Y no dudes ni un momento de que saldré adelante. Cuídate y cambia de amistades, esas sí que no merecen la pena.

(Adela sale de escena y Baldomera va a la ventana, la abre y aspira el aire de la mañana profundamente)


FIN

EL EJE DEL MAL, por Peppino Lombardi

 

 

OBRA ORIGINAL: La paloma de cartón, farsa en tres actos, escrita por José Luis Sampedro en 1950. Premio Calderón de la Barca 1950.

 

EL EJE DEL MAL  (PEPPINO Lombardi)

  

Planeta Tierra, año 2048 de la Era Actual.

La ceguera de la especie humana ha conducido a la extinción de todas las formas de vida orgánica. Hemos destruido las condiciones mínimas necesarias para el mantenimiento de los ecosistemas, y en las últimas décadas ese desastre se ha hecho irreversible, hasta un “punto de no retorno”.

 La última nave espacial, la “RESET2048-OMEGALASTNOMORE”, despegó hace ya varios días, sin rumbo conocido. Mientras, en las instalaciones de lo que fue el Centro de Control y Mando de la F.B.I. (Fuerza Bruta Interplanetaria), en Washington D.C., algo está ocurriendo…

 

 ACTO  PRIMERO

En un cuarto con forma ovalada, a través de los cristales de unos ojos de buey, se puede observar un paisaje de destrucción, escombros, cenizas y llamas, por delante de un horizonte desértico humeante.

En el interior del despacho, tres personajes uniformados se observan sin mediar palabras; un cuarto yace inanimado en el suelo.

  

VERDAD (tocada con un pañuelo rojo, exclama con actitud solemne y acusadora)

Ya están a la vista los frutos de tus engaños… ¿No crees que podrías haberte conformado con menos? Estarás satisfecha, ahora que nos hemos quedado las tres sin trabajo, hasta el fin de los tiempos. Además, para completar el cuadro, no queda ni un contribuyente para que podamos cobrar el desempleo.

 PROPAGANDA (con pañuelo amarillo, está muy cabreada y desesperada; tampoco queda nadie, pues, para embobar con sus artimañas. Indica el cuerpo de la Justicia, con pañuelo negro, exánime a sus pies.)

La culpa de todo es de esa revolucionaria de mierda.

¿A quién se le ocurre montar el número el mismísimo día de Acción de Gracias?

 VERDAD

Te lo acabo de decir, tontorrona… ¡Te pasaste muchos pueblos!

Has vivido el último milenio engordando el relato del hombre ideal: blancucho, devoto de Dios, burgués, del norte y de buena educación. El hombre recto, solidario, valiente, amante de la libertad, cimiento de su familia y vehículo de progreso hasta en las circunstancias más hostiles…

 PROPAGANDA (una mueca de satisfacción domina su rostro)

Tú misma lo acabas de decir… la primordial Conquista del Oeste se llevó a cabo por auténticos héroes, los colonos y peregrinos procedentes de la vieja Europa, pioneros de la evangelización cristiana y de la paz en la tierra… el orígen de la democracia.

 PAZ (con pañuelo morado, interrumpe con voz pacata y firme al mismo tiempo, levantando los brazos y la mirada hacia arriba)

¡Amén! Estamos solas; creo que ya nada tiene sentido… ¿para qué seguir engañándonos?

 PROPAGANDA (se vuelve a dirigir a la Verdad)

Aquellas primeras, valientes familias, dieron sus vidas para que cultura, bienestar y progreso echaran raíces en territorios donde antes sólo reinaban barbarie, superstición y ritos tribales propios de sociedades primitivas y salvajes.

 VERDAD

Pero bueno… Cuanta hipocresía destilan tus arengas. ¿A caso se les preguntó a los nativos su opinión sobre ese “progreso” impuesto por la fuerza?

Te recuerdo que hace ya cuatro siglos que los Wampanoag dieron cobijo y alimento a los náufragos puritanos calvinistas que huían de la persecución anglicana en Inglaterra. Aquellos mismos peregrinos serían los fundadores, más adelante, de Plymouth.

 PAZ

Es cierto, hay que reconocerlo. Aquella fue una época maravillosa, de pacífico entendimiento y hermandad. Fue entonces cuando aquellos primeros europeos migrantes instituyeron la celebración del Día de Acción de Gracias, para agradecer al Señor las cosechas que se habían llevado a cabo.

 VERDAD

Lo que pasó entonces fue que la llegada de los “peregrinos” se transformó en una verdadera invasión migratoria de colonizadores siempre más organizados y dispuestos a aprovechar todos los recursos disponibles, por supuesto … siempre en nombre de su Dios.

 PROPAGANDA (en evidente dificultad, buscando alguna improbable salida digna)

Los hombres siempre tendrán que evolucionar, progresar; no tiene sentido quedarse atrapados en la prehistoria, hay que volar siempre más alto…

 VERDAD (no puede evitar reírse de su “colega”, a pesar de la situación dramática)

Aquellos migrantes europeos fueron, en realidad, las primeras avanzadillas del arrasador imperialismo colonial que se extendió hasta nuestros días, acabando con la supervivencia del mismo planeta Tierra. Los pueblos nativos norteamericanos, Wampanoag, Cherokee, Creek, Seminole, Chickasaw y muchos otros, dominaban entonces el arte de la Yuuyaraq, la vía humana a la naturaleza, reguladora de la propia existencia.

 

PROPAGANDA (sigue a lo suyo…)

Los colonos no podían desperdiciar la oportunidad de recoger los frutos de sus esfuerzos. El descubrimiento del oro en Georgia apareció como una auténtica revelación divina,,,

 PAZ

No me lo puedo creer, estás transformando unas auténticas tragedias humanitarias, como las tristemente famosas Sendas de las lágrimas, con la deportación forzosa y muerte de miles y miles de nativos, en una oportunidad mercantil para colonizar nuevos territorios, cuyos moradores no tenían alguna posibilidad de hacer frente a la invasión.

 VERDAD (apelando directa y energicamente a la Propaganda)

Vamos a ver… las consecuencias de la llamada “Fiebre del oro”, allá por la primera mitad del s. XIX, fueron un episodio más de la secuencia horrible de crímenes en contra de las poblaciones autóctonas. Entonces, los nativos tuvieron que huir a toda prisa y con lo puesto, abandonando sus tierras a los buscadores de oro que arrasaban con todo, desde el sureste de norteamerica hacia el oeste del río Mississipi, con el beneplacito de los gobernantes.

 PROPAGANDA

Parece que todo fue siempre un desastre... olvidáis los sacrificios de tantos misioneros que se sacrificaron para entregar la palabra de Dios y la salvación eterna a esos pobres salvajes.

 VERDAD

Sin embargo, la historia ha demostrado que aquellos migrantes europeos llevaban consigo también una gran variedad de enfermedades que se cebaron con los pueblos nativos.

Lo más grave, en aquella época, fue el denominado “Genocidio de Alaska”, en 1919, cuando se registró una pandemia de gripe, traída por los blancos y sufrida por los indígenas, que – para no extender el contagio - tuvieron prohibido desplazarse para cazar, recolectar, alimentarse y cuyo destino fue la muerte por inanición, dejando centenares de huérfanos, mayormente esquimales, que serían inevitablemente sometidos a un adoctrinamiento religioso, funcional a la política expansionista del imperialismo colonial.

 PROPAGANDA (cree haber encontrado una salida a su situación…)

Desde luego, no podréis negar que nuestro País…

 En ese momento, la Verdad y la Paz se funden en un grito, unánime y profundo, al que se une, inexplicablemente, el cadáver de la Justicia, emitiendo un sonido estertóreo:

¿¿¿NUESTRO PAÍS???

 PROPAGANDA (retomando algo de compostura)

Lo que quiero decir es que es aquí, en el lugar en que nos encontramos, donde se actuó en defensa de los valores y derechos humanos, libertades y progreso. En este sentido, todo el mundo se ha podido identificar con el “sueño americano”, y los Estados Unidos de América han sido el símbolo de la civilización occidental, frente al resto de un mundo atrapado en sus constumbres ancestrales, incapaz de avanzar y enfrentar los retos de la modernidad y del futuro.

 VERDAD

Otra vez con lo mismo. Ya no queda nadie que se pueda comer sus patrañas.

  

ACTO SEGUNDO

 (tras una larga, silenciosa pausa, la Verdad expone un resumen cronológico del último siglo de historia del mundo…)

 Hay que recordar que - tras la derrota del nazismo en la segunda Guerra Mundial – se estableció un cierto orden internacional que no reparó en los riesgos que entrañaba la concentración de poder político en pocas “manos”. La llamada “Guerra Fría”, entre soviéticos y norteamericanos, convivió con conflictos regionales, a menudo planeados por los más poderosos, que permitían alimentar las jugosas industrias armamentísticas. Y en ese plan, hay que reconocer quienes fueron los primeros en sacar la ventaja aparentemente “definitiva” hacia el resto de competidores, hasta el fin de todo.

Tras la revolución cubana de Castro, los EE.UU. entendieron que era el momento de jugar a todo o nada, y se lanzaron a la conquista del planeta. Primero el control de su patio trasero, Centro y Sudamerica, sin escatimar recursos. Vinieron golpes militares, guerras, matanzas, secuestros y asesinados selectivos: Nicaragua, Salvador, Panamá, Honduras, Chile, Argentina, Venezuela...

En Washington, alguien se dió cuenta de que se estaban olvidando del resto del planeta y que otros podían aprovecharse… fueron los tiempos de Vietnam y del Sureste Asiático.

Mientras, en Africa y Oriente Medio se alimentaban con millones de dólares las dictaduras más sangrientas y represivas,  apoyando otras que se tambaleaban (como la del Sha de Persia, finalmente derrocada por los Ayatollah) y forjando, en las Escuelas terroristas de la CIA, a los futuros enemigos de Occidente.

 (otra pausa… para luego seguir, mirando al público en la sala)

 (¿Os suena de algo, un tal Osama Bin Laden?).

 Fue el momento de “fabricar” enemigos (los famosos ejes del mal) a tutiplén; los EE.UU. contaban con la ciega disponibilidad de todo occidente, la OTAN… su juguete preferido para iniciar, mantener o acabar guerras allá dónde hiciera falta, a la vez que se iba socabando el papel institucional y operativo de la ONU.

En total sincronismo con el sionismo israelí, Oriente Medio se transformó en un polvorín.

Tras la destrucción de Irak, Libia, Afganistán y la domesticación de las monarquías del Golfo, el mundo había asistido pasivamente al más feroz genocidio jamás llevado a cabo, la aniquilación del pueblo Palestino a mano de Israel y de los EE.UU., ya sin frenos en su carrera hacia el control planetario absoluto.

El tablero geopolítico iba transformándose por momentos: Europa pertenecía a la Confederación Rusa (la redefinición política continental consintió al 7º gobierno Sánchez la anexión de Gibraltar y el cierre de las bases militares de Rota y Morón) y China  gobernaba pacificamente también el continente africano.

 El régimen islámico iraní – periodicamente descabezado por asesinados selectivos – ya no preocupaba demasiado al supremacismo occidental. Con la conformación del Gran Israel, todo parecía estar bajo control pero, por increible que pueda parecer, el poderío tecnológico norteamericano (e israelí) no había detectado el trabajo minucioso llevado a cabo por la ingeniería nuclear iraní bajo las aguas del mar Caspio.

Las presuntas Inteligencias estadounitense y sionista volvieron a tener unos momentos de “descuido” (al igual que en los días previos al 11S de 2001 y al 7 de octubre de 2023) y no supieron interpretar unos informes que hablaban de extraños movimientos en unas zonas de playas al extremo norte de Iran. Eran los días previos al 15 de mayo de 2048, primer centenario de la Nakba, la expulsión de la población palestina que inició con la proclamación unilateral del estado de Israel-

 Lo que se desencadenó acabó con el planeta conocido hasta entonces. Una cadena de explosiones nucleares cruzó el Mediterráneo arrasando Europa, mientras que otra destruyó Rusia, el continente asiático, China, medio Pacífico y la costa oeste de los Estados Unidos.

Las élites tecnológico-militar-financieras, auténtico eje del mal, definitivo para la extinción del género “Homo”, se lanzaron al espacio con sus cohetes, sin rumbo conocido...

 

Telón de acero

M&M, por Pepa

 


M&M



Montseny&Maeztu

Maeztu&Montseny

Mujer&Mujer


En 1933, gobernando Alcalá Zamora durante la segunda república, María de Maeztu y Federica Montseny se conocen sólo de oídas, dado que los círculos por donde se mueven en Madrid son diferentes. Entre ellas existe una importante diferencia de edad, de ideología política y de formación académica.

La escena comienza en la puerta giratoria del Café Comercial.

Federica Montseny intenta entrar mientras que María de Maeztu intenta salir.

A F. Montseny se le engancha la bolsa que lleva con unos panfletos de la CNT, lo que hace que M. de Maeztu tropiece y se le caiga la boina que lleva puesta. La puerta se atasca.

Acude en su ayuda Antonio Machado, que desde la barra ha observado toda la escena mientras se tomaba su primer café.

Sonríe mientras desbloquea la puerta quitando de debajo de una de las hojas la boina, motivo por el que esta no ha seguido girando.

MACHADO: Buenos dias. ¿Qué tal se encuentra? (Se dirige a F. Montseny).

MONTSENY: Bien, bien... Hace mucho que no le vemos en ninguna de nuestras tertulias, precisamente...

Interrumpe Machado.

MACHADO: Ya, ¡ya! Razón no le falta, y mira que me gustan las reuniones que organiza su padre; le respeto mucho y nos une la República, pero a veces hay que escoger el silencio cuando las voces gritan tanto...

MACHADO: Perdón, creo que Vds. no se conocen. (Dirigiéndose a las dos mujeres). Madrid es grande y las ideas levantan muros.

MONTSENY: No.

MAEZTU: No.

(Casi al unísono)

Una vez liberadas de la puerta y recompuestos sus atuendos. Machado procede a las presentaciones.

MACHADO: Le presento a la Sra. Montseny, (dirigiéndose a M. de Maeztu) sindicalista afiliada a la CNT como habrá observado por los panfletos que se le han caído a la entrada.

María sonríe y desvía el tema de conversación iniciada por Machado hacia una frase trivial y educada.

MAEZTU: ¿Está embarazada? Menos mal que no nos hemos enredado más en la puerta.

MONTSENY: Si, espero mi primer hijo; si es niña la llamaré Vida.

Interrumpe Machado.

MACHADO: Ella es la señorita Maeztu, fundadora de la residencia de señoritas y hermana de Don Ramiro; (suspira) con él ya no coincido en nada ni en ningún sitio; no era así en el comienzo de nuestra generación. Ahora me llevo mucho mejor con ella, admiro mucho su labor (sonríe).

Si tienen tiempo las invito a un café, así olvidan el enganchón; hoy en este café aún cabe una mesa para tres... la puerta se atascó para algo... (dice pensativo).

Vuelve a sonreír mientras se dirige a uno de los veladores de mármol blanco tan característicos del establecimiento. Las dos mujeres le siguen.

MAEZTU: Aunque nunca habíamos coincidido sí que he oído hablar de Vd. Sus mítines son famosos en todo Madrid por la cantidad de gente que acude. ¿Aspira a tener un futuro en política? (dice mientras comienza a hojear uno de los panfletos que se le han caído a Montseny en la puerta, donde en grandes letras se lee: “Viva la revolución social”, y que Machado ha dejado encima del velador).

MONTSENY: Claro; las mujeres tenemos derechos, y las pobres, aunque Vd. no lo crea, también.

MAEZTU: No lo dudo, pero para eso es importante que contemos con estudios, que estemos al nivel de los hombres que nos quieren dirigir; eso es lo que yo pretendo...

MONTSENY (la interrumpe): O sea, que para liderar hay que haber pasado por la Universidad... ¡cómo se nota de qué familia procede. ¡Ah!... Y supongo que ser de derechas.

MAEZTU: ¡No! (También un poco alterada, pero manteniendo las formas). Sólo le digo que no todo consiste en dar grandes discursos y llenar recintos con consignas y gritos que las mujeres repitan. Hay que formarlas como mujeres capaces de gobernar y sólo entonces cuando lo hagan lo harán bien. Y estos gobiernos serán duraderos.

MONTSENY (que sigue exaltada): ¡Si! Ya la veo venir. Ustedes quieren educar obreras para que sean buenas y obedientes secretarias del patrón.

MAEZTU (ahora si, elevando el tono de voz): ¡Que no, señora! Vd. o no me escucha o no me quiere entender.

MONTSENY: Vamos, que, mujer u hombre, sólo las clases pudientes pueden gobernar (dice mientras se echa mano a su tripa de embarazada).

MAEZTU (ya gritando): Se confunde nuevamente. ¿Me quiere dejar hablar?... quiero que las mujeres sean capaces de dirigir sus vidas, que lean y lo sepan comprender ¿O es que la Revolución tiene miedo a una mujer con estudios?

Interviene Machado en un intento de apaciguar la situación, mientras se oye su cucharilla removiendo el café.

MACHADO: Señoras (dirigiéndose a las dos), yo pensé al presentarlas que Vds, como mujeres inteligentes, iban a encontrar el nexo en común, pero veo que no se están dando la oportunidad de escucharse... ¡parecen hombres! (dice sonriente).

Ellas por primera vez se miran a los ojos frente a frente. Callan, respiran y... Montseny interpela de forma irónica a Maeztu.

MONTSENY: ¿Qué tal le va con la Residencia de Señoritas? Nos quiere quitar el puesto en la búsqueda de la igualdad (dice, con sorna pero más pausada).

MAEZTU: No seamos nosotras nuestras propias enemigas, ya los tenemos enfrente. Debemos caminar todas unidas en busca del futuro, seamos reformistas o revolucionarias.

MONTSENY continúa, en tono educado pero distante: Se oye que muchas chicas quieren alojarse y estudiar allí.

MAEZTU: Si, es verdad, está siendo un éxito; cada vez son más, rozamos las 300. (Contesta, ahora ya en tono complacido). Muchas de ellas son las primeras mujeres de sus familias en ir a la Universidad.

MONTSENY: He oído que es Vd. la directora.

MAEZTU: Si, lo soy.

MONTSENY, de nuevo incisiva: ¿Cuánto cree que le debe a su hermano en todo esto?

MAEZTU (un poco más alterada): Como le he dicho no deberíamos ser nuestras propias enemigas. A mi hermano le debo el dolor de ver cómo quien me ayudó a dar mis primeros pasos en este mundo de la intelectualidad y la enseñanza ahora se ha radicalizado y es capaz de quemar los libros de los que aprendió. La Residencia se la debo a las señoritas que acuden y creen en mi proyecto y tienen ganas de aprender y ser independientes.

Interrumpe nuebamente Machado para apaciguar la crispación que vuelve a dejarse ver en la conversación y cambia radicalmente el tema.

MACHADO: ¿Qué les ha traído esta mañana al Comercial, señoras?

MONTSENY: Yo venía a repartir unos panfletos de estos que se me han caído en la puerta y que Vd. Amablemente ha recogido, a sabiendas de que aquí, como Vd, toman café muchos republicanos de izquierda liberal desilusionados con el Gobierno. Y ya que me lo he encontrado aprovecho para decirle que hay reunión en casa de mi padre esta tarde.

MAEZTU: Yo me he acercado a buscar a mi amiga María Lejárraga, pero se ve que esta mañana no se ha dejado caer por aquí.

Una vez que los ánimos están más calmados.

MAEZTU (llevándose la taza de café a la boca y en tono sosegado): Se me está ocurriendo que para conocernos mejor y aunar fuerzas podríamos organizar un campamento al aire libre en la Casa de Campo para chicas de cualquier espectro social. ¡Podría impartirlo yo misma! Soy maestra desde hace muchos años y licenciada en filosofía por la Universidad Central. Ponga Vd. el tema que piense le puede interesar a las mujeres de su sindicato con el fin de facilitarles su integración al mundo laboral, a la formación y a una política con futuro.

MONTSENY (nuevamente echándose mano a la tripa y en tono conciliador): Me parece muy buena idea; consultaré con la militancia. Pero también le digo que nosotras ya nos valemos muy bien tal como estamos ahora.

MAEZTU: Hagámoslas libres, promoviendo su emancipación social y económica.

MONTSENY: ¡Eh! ¡Que va ahora a hacerme las consignas de los mítines... ¿Quién lo hubiese pensado de Vd.?

MAEZTU: La edad me ha enseñado a conocer a las personas antes de juzgarlas. ¿Lo ve?... tan feministas la una como la otra; dan igual nuestras ideas políticas, porque lo que nos debe importar son las mujeres y su educación para que tengamos un futuro en igualdad.

MACHADO: Yo, señoras, las tengo que abandonar; dígale a su padre que iré a tomar un vino a su casa esta tarde, y ustedes dos cuídense; aunque no lo crean ni lo vean son lo mejor que nos pasa... Se hace camino al andar.

Ellas casi no le prestan atención... se están dando un apretón de manos.

Piden un segundo café.

FIN

CARMEN DE BURGOS (1867-1932), por Juana Cámara

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