martes, 31 de marzo de 2026

CADENA PERPETUA, por José María Gómez

 

TRABAJO: PASAR UNA ESCENA DEL CINE AL TEATRO

CADENA PERPETUA, escena en la que Morgan Freeman y Tim Robbins dialogan sobre la amenaza de Clancy Brown

Personajes:

Morgan Freeman: Ellis Boyd

Tim Robbins: Andy Dufresne

Clancy Brown: Byron Hadley




El escenario representa el patio de la cárcel. Un escenario limpio, con una piedra grande mal cortada en una esquina que los presos utilizan como banco para sentarse. Las paredes representan una cárcel típica: muros de ladrillo con ventanas formadas con piedras de cantería en las que se han introducido gruesas rejas de hierro forjado. Puede representarse también una garita de vigilancia y algún guardia armado que vigila a los presos en el patio. Al comenzar la escena el escenario está vacío, y permanece así durante unos segundos. Luego suena una sirena y comienzan a aparecer presos que salen al patio y pueden representarse mediante algún tipo de proyección o ruidos de gente que sale al patio.

Al cabo de unos segundos aparece Ellis Boyd, que está mirando a todas partes, evidentemente buscando a alguien. Al poco, aparece Andy, que se dirige directamente a Ellis.

ELLIS, yendo hacia él: Te estaba buscando.

ANDY, sentándose en la piedra: Pues aquí estoy.

ELLIS: Tenemos un problema.

ANDY: ¿Qué ocurre?

ELLIS: Byron quiere matarte.

ANDY: ¿Por qué?

ELLIS: Ni idea. Pero quiere matarte. Y me ha pedido que te mate yo.

Tras unos segundos de silencio, ANDY coge un palito y se pone a dibujar en el suelo, mientras habla:

ANDY: ¡Mierda! Espera...

Se levanta y mira a su alrededor. Cuando ve lo que busca, se dirige al fondo derecha, del que según va andando sale un guardia que va hacia él, y se encuentran en el fondo derecha. El guardia saluda:

BILL: ¡Hola, Andy!

ANDY: Hola, Bill. ¿Qué tal tu mujer?

BILL: ¡Está encantada! El trabajo es estupendo y bien pagado. Te está muy agradecida. Me ha dicho que mañana te va a hacer una tarta de zanahoria para que te la traiga. El escrito de solicitud que le hiciste le funcionó estupendamente, le dieron el puesto. Ella no hubiera podido redactarlo sola.

ANDY: Pues me alegro mucho. Eileen tiene muchas cualidades, pero había que saberlas exponer.

BILL: Y tu lo hiciste muy bien, Andy, gracias.

ANDY: De nada, Bill, de nada. Oye, no sé si podrías hacerme un favor.

BILL: Pues dime. También te tengo que agradecer que me hayas revisado el IRPF, que yo no sabía hacerlo solo.

ANDY: Ya sabes que yo encantado... Verás, es que necesito unos papeles que están en el despacho del alcaide, y yo no puedo ir allí durante el patio.

BILL: ¿En el despacho del alcaide?

ANDY: Si, es que yo le llevo todos sus impuestos, entonces entro todos los días, pero durante el patio no puedo ir, y los necesito ahora mismo.

BILL (temeroso): Andy, me puedo meter en un lío...

ANDY: En absoluto. Yo entro cuando quiero, es solo que me corre prisa. Si te preguntan algo di que te mando yo. El alcaide no viene hasta las dos.

BILL: Vale, vale, lo que tu digas. ¿Qué necesitas?

ANDY: En su mesa de despacho, en el cajón de arriba a la derecha, hay una carpeta que pone: “TERRENOS Y EDIFICACIONES”. Dentro hay un listado de parcelas, arriba dice: “Catastro”. Necesito que me hagas una fotocopia de esa hoja y me la traigas al patio. Sólo esa hoja.

BILL: ¿Una fotocopia?

ANDY: Si. En el despacho hay una fotocopiadora, en el rincón. Pones la hoja boca abajo encima del cristal y le das al botón que pone “Copy” y ya está.

BILL: ¿Tanta prisa te corre?

ANDY: Si. Por favor.

BILL: Vale, vale. No te puedo negar nada, Andy.

ANDY: Gracias, Bill.

Le da unas palmadas y el guardia sale. Andy vuelve a sentarse en la piedra, donde Ellis le está esperando sentado en el suelo.

ELLIS: ¿Qué has hablado con Bill?

ANDY: Le he pedido que me traiga una cosa. Ya sé porqué Byron me quiere matar.

ELLIS: ¿Por qué?

ANDY: El hijo de Byron tiene una gestoría, y le llevaba al alcaide todos los impuestos. Pero hace dos meses, el alcaide me encargó a mi que le llevase los papeles y prescindió de la gestoría.

ELLIS: ¡Claro! Así está Byron de enfadado.

ANDY: ¡Muy enfadado! Y te lo encarga a ti que no te puedes defender.

ELLIS: Me puede hacer la vida imposible. La cárcel ya es dura, pero con Byron en tu contra puede ser terrible.

ANDY: Vamos a ver qué podemos hacer... (tras unos segundos de silencio) ¿Un tres en raya?

ELLIS: ¿Un tres en raya? ¿No tienes miedo?

ANDY: Siempre tengo miedo. ¡Pero me defiendo! ¿Un tres en raya?

ELLIS (cabeceando, incrédulo): Vale.

ANDY dibuja en la arena del suelo un tres en raya y comienzan a jugar, mientras suena EMBERS OF BRIGID. Pasados unos minutos, aparece Bill, con una hoja de papel en la mano, y se acerca a ellos, que levantan la cabeza.

BILL: Andy, ya lo tengo. Toma.

ANDY, mirando la hoja con tranquilidad: Si, está perfectamente. Muchas gracias, Bill.

BILL: A ti, Andy, a ti por tu ayuda.

Se marcha, caminando lentamente. Andy dobla la hoja y la guarda en el bolsillo de la camisa. Luego levanta la mirada y dice:

ANDY: ¡Mira quien viene!

ELLIS: ¡Joder, Byron! Si me ve hablando contigo...

ANDY: ¡Tarde! Ya te ha visto. (levantando la voz). ¡Byron!

ELLIS (asustado): ¿Para qué le llamas? ¡Me va a matar!

ANDY (sarcástico):  No creo.

Byron, alto, fiero, prepotente, se acerca y conmina:

BYRON: ¿Qué estáis haciendo juntos, vosotros dos?

ANDY: Le estaba enseñando un papel a mi amigo Ellis.

BYRON: ¿Qué papel?

ANDY (sacándolo de la camisa y entregándoselo): ¡Este!

Byron coge el papel, lo mira con curiosidad. De pronto levanta las cejas, abre la boca y mira a Andy, asombrado.

BYRON: ¿Cómo tienes este papel?

ANDY: Le llevo los impuestos al alcaide, ya lo sabes. Y el alcaide conoce los terrenos que pertenecen a la cárcel. Hay un terreno hacia el sur que hace tres años era de la cárcel, pero ahora resulta que alguien lo ha escriturado a su nombre con papeles falsificados. El alcaide no se ha dado cuenta, pero yo sí.

BYRON: ¿Me estás amenazando?

ANDY: No. Mientras Ellis y yo estemos a gusto nadie va a saber nada.

BYRON (recapacitando): ¡Eres un demonio!

ANDY: No, Byron. Yo no quiero hacer daño a nadie. Pero tampoco quiero que me hagan daño a mí. Ni a mis amigos. (dice, poniendo una mano sobre el hombro de Ellis, que mira a ambos sin comprender nada).

BYRON: ¡Tu ganas, Dufresne! No nos haremos daño. ¡Prometido!

Da media vuelta y marcha, andando pomposamente. Cuando lleva dados dos pasos, se vuelve con una sonrisa y dice, en voz alta):

BYRON: ¡Eres un demonio! Ja, ja, ja.

Sigue andando, riéndose, hasta desaparecer por el fondo derecha.

Andy se levanta, levanta a Ellis, le echa la mano por el hombro y dice, sonriendo:

ANDY: Vamos a dar un paseo, Ellis, que nos lo hemos ganado.

 

FIN

 

 

 

 

 

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