TRABAJO: PASAR UNA ESCENA DEL
CINE AL TEATRO
CADENA PERPETUA, escena en
la que Morgan Freeman y Tim Robbins dialogan sobre la amenaza de Clancy Brown
Personajes:
Morgan Freeman: Ellis Boyd
Tim Robbins: Andy Dufresne
Clancy Brown: Byron Hadley
El escenario representa el patio de la cárcel. Un escenario limpio, con una piedra grande mal cortada en una esquina que los presos utilizan como banco para sentarse. Las paredes representan una cárcel típica: muros de ladrillo con ventanas formadas con piedras de cantería en las que se han introducido gruesas rejas de hierro forjado. Puede representarse también una garita de vigilancia y algún guardia armado que vigila a los presos en el patio. Al comenzar la escena el escenario está vacío, y permanece así durante unos segundos. Luego suena una sirena y comienzan a aparecer presos que salen al patio y pueden representarse mediante algún tipo de proyección o ruidos de gente que sale al patio.
Al cabo de unos segundos
aparece Ellis Boyd, que está mirando a todas partes, evidentemente buscando a
alguien. Al poco, aparece Andy, que se dirige directamente a Ellis.
ELLIS, yendo hacia él:
Te estaba buscando.
ANDY, sentándose en la
piedra: Pues aquí estoy.
ELLIS: Tenemos un
problema.
ANDY: ¿Qué ocurre?
ELLIS: Byron quiere
matarte.
ANDY: ¿Por qué?
ELLIS: Ni idea. Pero
quiere matarte. Y me ha pedido que te mate yo.
Tras unos segundos de
silencio, ANDY coge un palito y se pone a dibujar en el suelo, mientras habla:
ANDY: ¡Mierda! Espera...
Se levanta y mira a su
alrededor. Cuando ve lo que busca, se dirige al fondo derecha, del que según va
andando sale un guardia que va hacia él, y se encuentran en el fondo derecha.
El guardia saluda:
BILL: ¡Hola, Andy!
ANDY: Hola, Bill. ¿Qué tal
tu mujer?
BILL: ¡Está encantada! El
trabajo es estupendo y bien pagado. Te está muy agradecida. Me ha dicho que
mañana te va a hacer una tarta de zanahoria para que te la traiga. El escrito
de solicitud que le hiciste le funcionó estupendamente, le dieron el puesto.
Ella no hubiera podido redactarlo sola.
ANDY: Pues me alegro
mucho. Eileen tiene muchas cualidades, pero había que saberlas exponer.
BILL: Y tu lo hiciste muy
bien, Andy, gracias.
ANDY: De nada, Bill, de
nada. Oye, no sé si podrías hacerme un favor.
BILL: Pues dime. También
te tengo que agradecer que me hayas revisado el IRPF, que yo no sabía hacerlo
solo.
ANDY: Ya sabes que yo
encantado... Verás, es que necesito unos papeles que están en el despacho del
alcaide, y yo no puedo ir allí durante el patio.
BILL: ¿En el despacho del
alcaide?
ANDY: Si, es que yo le
llevo todos sus impuestos, entonces entro todos los días, pero durante el patio
no puedo ir, y los necesito ahora mismo.
BILL (temeroso):
Andy, me puedo meter en un lío...
ANDY: En absoluto. Yo
entro cuando quiero, es solo que me corre prisa. Si te preguntan algo di que te
mando yo. El alcaide no viene hasta las dos.
BILL: Vale, vale, lo que
tu digas. ¿Qué necesitas?
ANDY: En su mesa de
despacho, en el cajón de arriba a la derecha, hay una carpeta que pone:
“TERRENOS Y EDIFICACIONES”. Dentro hay un listado de parcelas, arriba dice:
“Catastro”. Necesito que me hagas una fotocopia de esa hoja y me la traigas al
patio. Sólo esa hoja.
BILL: ¿Una fotocopia?
ANDY: Si. En el despacho
hay una fotocopiadora, en el rincón. Pones la hoja boca abajo encima del
cristal y le das al botón que pone “Copy” y ya está.
BILL: ¿Tanta prisa te
corre?
ANDY: Si. Por favor.
BILL: Vale, vale. No te
puedo negar nada, Andy.
ANDY: Gracias, Bill.
Le da unas palmadas y el
guardia sale. Andy vuelve a sentarse en la piedra, donde Ellis le está
esperando sentado en el suelo.
ELLIS: ¿Qué has hablado
con Bill?
ANDY: Le he pedido que me
traiga una cosa. Ya sé porqué Byron me quiere matar.
ELLIS: ¿Por qué?
ANDY: El hijo de Byron
tiene una gestoría, y le llevaba al alcaide todos los impuestos. Pero hace dos
meses, el alcaide me encargó a mi que le llevase los papeles y prescindió de la
gestoría.
ELLIS: ¡Claro! Así está
Byron de enfadado.
ANDY: ¡Muy enfadado! Y te
lo encarga a ti que no te puedes defender.
ELLIS: Me puede hacer la
vida imposible. La cárcel ya es dura, pero con Byron en tu contra puede ser
terrible.
ANDY: Vamos a ver qué
podemos hacer... (tras unos segundos de silencio) ¿Un tres en raya?
ELLIS: ¿Un tres en raya?
¿No tienes miedo?
ANDY: Siempre tengo miedo.
¡Pero me defiendo! ¿Un tres en raya?
ELLIS (cabeceando,
incrédulo): Vale.
ANDY dibuja en la arena del
suelo un tres en raya y comienzan a jugar, mientras suena EMBERS OF BRIGID.
Pasados unos minutos, aparece Bill, con una hoja de papel en la mano, y se
acerca a ellos, que levantan la cabeza.
BILL: Andy, ya lo tengo.
Toma.
ANDY, mirando la hoja con
tranquilidad: Si, está perfectamente. Muchas gracias, Bill.
BILL: A ti, Andy, a ti por
tu ayuda.
Se marcha, caminando
lentamente. Andy dobla la hoja y la guarda en el bolsillo de la camisa. Luego
levanta la mirada y dice:
ANDY: ¡Mira quien viene!
ELLIS: ¡Joder, Byron! Si
me ve hablando contigo...
ANDY: ¡Tarde! Ya te ha
visto. (levantando la voz). ¡Byron!
ELLIS (asustado):
¿Para qué le llamas? ¡Me va a matar!
ANDY (sarcástico): No creo.
Byron, alto, fiero,
prepotente, se acerca y conmina:
BYRON: ¿Qué estáis
haciendo juntos, vosotros dos?
ANDY: Le estaba enseñando
un papel a mi amigo Ellis.
BYRON: ¿Qué papel?
ANDY (sacándolo de la
camisa y entregándoselo): ¡Este!
Byron coge el papel, lo mira
con curiosidad. De pronto levanta las cejas, abre la boca y mira a Andy,
asombrado.
BYRON: ¿Cómo tienes este
papel?
ANDY: Le llevo los
impuestos al alcaide, ya lo sabes. Y el alcaide conoce los terrenos que
pertenecen a la cárcel. Hay un terreno hacia el sur que hace tres años era de
la cárcel, pero ahora resulta que alguien lo ha escriturado a su nombre con
papeles falsificados. El alcaide no se ha dado cuenta, pero yo sí.
BYRON: ¿Me estás
amenazando?
ANDY: No. Mientras Ellis y
yo estemos a gusto nadie va a saber nada.
BYRON (recapacitando):
¡Eres un demonio!
ANDY: No, Byron. Yo no
quiero hacer daño a nadie. Pero tampoco quiero que me hagan daño a mí. Ni a mis
amigos. (dice, poniendo una mano sobre el hombro de Ellis, que mira a ambos
sin comprender nada).
BYRON: ¡Tu ganas,
Dufresne! No nos haremos daño. ¡Prometido!
Da media vuelta y marcha,
andando pomposamente. Cuando lleva dados dos pasos, se vuelve con una sonrisa y
dice, en voz alta):
BYRON: ¡Eres un demonio!
Ja, ja, ja.
Sigue andando, riéndose, hasta
desaparecer por el fondo derecha.
Andy se levanta, levanta a
Ellis, le echa la mano por el hombro y dice, sonriendo:
ANDY: Vamos a dar un
paseo, Ellis, que nos lo hemos ganado.
FIN
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