domingo, 26 de noviembre de 2023

Entre chismes anda el juego (PRÁCTICA TEATRO EN VERSO) por Concha García


 PASCUALA: ¡¡¡¡Bueno. Bueno. bueno…!!!!

…ya que me indagas te cuento.

LORENZA: … Pascuala no me enmarañe

que yo ná te´he preguntao…

PASCUALA: Pues resulta que la Casta

-la del cuarto, la del Pruden…

LORENZA: ¡¡Ay Pascuala qué lianta…!!

PASCUALA: Calla mujer, que un buen chisme

ni arruina, ni mata, ni daña..

Pues eso…

PASCUALA:  Como el Pruden ronca tanto

y en el sueño no tié tino

la Casta aprovecha el canto

pa bajar… de trino en trino… 

PASCUALA: Cuando va llegando al segundo

se me va arremangando tóa:

que las mangas, que la falda,

que los pelos, que el escote…

…que hasta el cogote le asoma

y si me apuras … las nalgas…-

LORENZA: ¡¡¡…pero es un chisme tremebundo…!!

PASCUALA: Que no te decía Lorenza

que es un embrollo de traca!!;

porque a todo esto la Paca

(la pequeña del Onorio)

…sí mujer!!

la que se ha quedao preñá

antes de anclar el casorio!!

LORENZA: ¡¡¡¡La mosquita muerta del doce

que andaba tras mi Rufino??!!

PASCUALA:  Ea!! …que a poco te caza al sobrino…

LORENZA: …La muy puta….

PASCUALA: Pues esa…

Total…que resulta que la Casta

-a quien pocos remilgos le bastan

p´al retoce clandestino…-

se revuelca tras la Era

con Eladio…, el del colmao

que a su vez está encamao con….

LORENZA: ¡¡¡¡¡Nooooooo!!!!!

PASCUALA: ¡¡¡¡¡Siiiiiiiii…!!!

LORENZA:  …con Paquita la mosquita???!!!!

PASCUALA: La misma que cada noche

se planta frente al portal

porque algo le huele mal…

...Pero mi boca es un broche…

que tu me conoces Lorenza…

…ahora…, que esta desvergüenza

termina en un tragedión;

eso te lo digo yo…

que si algo me ha dao la mirilla

es una cuarta intuición

pa las cosas de mancillas

que a hurtadillas de aguijón

van deprisa como ardillas….

…Mal lo veo, amiga mía.

LORENZA: Dios de mi vida, dios de mi vida!!!!!

PASCUALA: Te dejo que tengo las migas

a punto de la cocción.

 Me saludas al Ramón

y da un beso a tu mocilla.

Un rosal y una décima (PRÁCTICA DE TEATRO EN VERSO) por Fernando González


Es aquesta la ocasión

en la que voy a narrar

la boda de D. Cipriano

un gran noble del lugar.

 

Don Cipriano,  hombre creyente,

de moral recia -hombre pío-,

respetado por la gente…

…no se le conocen líos,

no frecuentaba tabernas,

no atendía a desafíos,

no pretendía a mujeres,

¡¡que aburrido, pobre mío!!.

 

Prometióse con Rosella

dócil, joven, gran belleza

de semblante celestial

casta, pura y muy versada

en asuntos del Grial.

 

Como Cipri era muy casto

sin pecados que  contar

no sabría de Rosella

hasta llevarla al altar.

 

-Ay Rosella luna en noche

lloro en mi cama tu ausencia

pero mi deber cristiano…

…es tragarme la impaciencia.

 

-Ay Rosella flor en luna

con devoción te idolatro

y aunque me muera de ganas

si no hay boda, ….no te cato.

 

Llegó la fecha de marras,

nadie podía faltar.

todo el pueblo al claustro vino,

donde se iba a celebrar la ¡¡gran boda¡¡ con su coro,

dos obispos y un abad.

 

Tañid campanas de boda

que hay mucho que celebrar

pues mi amada va a mostrar

los secretos de su alcoba

Visto con sedas y encajes

aunque aflojo el pantalón

porque dada la ocasión

les confieso sin ambajes

que tengo tal calentón

que no aguanto los herrajes. 

 

La misa fue como siempre:

salmos, rezos, bla, bla, bla,

pero cumplida liturgia,

-muy fieles al ritual-

el cura con voz solemne,

termina por preguntar

si alguno de los presentes,

tiene algo que objetar.

 

Primero empieza por novia

“santa, dulce, virginal”,

cuando pregunta muy presto

si alguien la conoce un mal.

  

Todo el mundo allí callado,

-nadie habla, es normal-,

hasta que en el fondo un brazo

se levanta de un zagal.

 

“Me da un poco de vergüenza

hoy tengo que confesarlo,

Pero yo yací con ella,

la quiero, …porqué negarlo”.

 

Rosella tiene un vahído

arde en su cuerpo el calor

D. Cipriano que flojea

ha mudado la color. 

 

“No te apures bella mía,

entiendo fue un desatino,

aún tienes tanta pureza….,

…. sigues siendo mi destino”.

 

De repente otro galán 

les reclama su atención

aduciendo que Rosella

tuvo con él tropezón.

 

Ay Rosella, un poco putaaaaa

si parece que has salido

…..pero la ofensa perdono

ya que soy tu prometido

 

Dispuestos a partir prestos

a su lecho conyugal,

observan que muchos brazos

se levantaban a la par.

treinta hombres, diez mujeres

y hasta el bueno del abad

tropezaron con Rosella

con su rosa

y su rosal.

Colombina y el Dottore se van de Black Friday (VERSOS PARA COMEDIA DEL ARTE) por Victoria Hidalgo


Personajes:

II Dottore: Jefe de Colombina, a quién quiere seducir y "meter mano".
Colombina: Sirvienta del Dottore, a quién ridiculiza y torea.
Arlequino: Novio de Colombina y cómplice de ésta para engañar al Dottore.

Esquema en verso:

Colombina y el Dottore
de compras se quieren ir
y sin que nadie se entere
de casa van a salir.

Celebremos el Black Friday,
al Sex Shop debemos ir
compraremos los juguetes
que te hacen rebullir.

Pesadumbroso el Dottore
de vergüenza va a morir
pues no conoce las reglas
del uso de tal botín.

Voy a estudiar instrucciones
para usarle con buen fin,
y darle gusto a mi amada
para que esté junto a mí.

Mientras tanto el Arlequino
que observa este folletín,
secuestra a la Colombina
para darse un buen festín.

Canovacci: No hay dos sin tres (COMEDIA DEL ARTE - Esquema acciones) por Raúl Jiménez

COMEDIA DEL ARTE


NOTA DEL AUTOR: Esquema de una escena, con la intervención de tres personajes y con duración estimada 10 minutos. 

Escenario

La plaza del mercado de una pequeña villa. Una gran casa a cada lado del escenario. Cada una de ellas con un balcón accesible y un portón practicable para la entrada y salida de los actores. En el centro del escenario hay un carromato. Los zannis utilizarán las dos balconadas y el carro para la realización de acrobacias. 

Al fondo del escenario, se dibuja ascendente una calle en perspectiva que se aleja en el horizonte, como el resto de casas, tejados y torres que conforman la ciudad. 

Volvemos a la plaza. En la casa de la derecha, sobre el dintel de la puerta aparece un cartel pintado de rojo “sangría” y de blanco “vendaje”. El rótulo dice: “Reanimaciones, febrículas e hidropesías, Doctor Colombini” 

En la casa de la izquierda, el portón está coronado por un blasón de piedra, grande y desgastado, pero no tanto como para que el paso del tiempo haya disimulado la escasa gracia con la que ha sido cincelado. En el escudo no hay armas, ni bestias rampantes, solo un busto de presunto caballero, de cuya tosca celada cuelga, que no yergue, un penacho de acelga que no pluma flamígera. Es el hogar del viudo Don Magnifetino y su bella hija Rosaurina. 

Personajes 

Arlequino

Sirviente de nadie y de todos. Amigo de todos y de nadie. Trabaja en cualquier casa y comercio de la villa por dos reales. Espabilado para tragar del odre, inocente en las cuitas del alma. Vive en la calle, presto siempre a la broma, la risa y la fiesta. Para los burgueses solo es visible cuando le solicitan un recado, un porte o una cantata danzada que les traiga la risa a su vida encorsetada. 

Dottore Colombini

Se dice doctor, pero no pasa de barbero dentista, “en sangrías especialista”. Se las da de culto y su afán es conseguir audiencia entre los lugareños para parlotear como vano cacareo de gallina. Le bastan un par o más de incautos escuchadores para ufano inflar su pecho palomo y lanzar su perorata. La mirada alta y perdida en el horizonte, que solo baja para mirar de reojo a sus víctimas y así comprobar que siguen bajo el torrente de su parloteo. 

Rosaurina

Bella hija del arruinado caballero Don Magnifetino. Desde que la madre de la joven y esposa del hidalgo murió, en esa casa no residen ni la razón ni la lógica. El caballero vive del ensueño de un pasado glorioso del que ya no quedan vestigios. Ha educado a su hija en usos y costumbres anticuados, privándola casi de todo contacto con el mundo exterior. Rosaurina se expresa, viste y actúa como si fuera una remilgada damisela del siglo pasado. En las pocas ocasiones en las que sale a la plaza y al mercado es admirada tanto por su belleza como por su ridículo aire de grandeza. 

Zannis

Grupo de 3 sirvientes. Adornan las escenas con sus malabares, tanto físicos como lenguaraces. Entretienen al público con acrobacias mientras se pasa de un cuadro a otro. Con sus parlamentos pueden ser la conciencia de Arlequino y también son los cómicos que ponen en evidencia la fatua vanidad del Dottore o la ridícula altivez de Rosaurina. 

Trama

Arlequino cree haberse enamorado de Rosaurina tras tropezar con ella en el mercado. Sufre amargamente porque sabe que no está a la altura de la joven. En realidad, como le harán ver sus compañeros los zannis, Arlequino está enamorado del amor y muy entretenido con esa dramática melancolía del sufrir amoroso. 

No se rinde y cree que para conquistar a Rosaurina debe desprenderse de su vulgaridad, tiene que refinar su lenguaje y modales. Cegado con ese propósito, Arlequino adopta como referencia al modelo que tiene más próximo, a su señor, el vanidoso Dottore Colombini, todo un trampantojo intelectual y científico. 

Un pretendido amor que en realidad no lo es, un maestro pretencioso que envuelve la ignorancia en una peculiar forma de expresarse y una frívola dama, son los elementos principales de una ensalada de equívocos que, aliñada con la sal y la pimienta de los zannis, descubrirán la verdadera naturaleza de cada uno de estos personajes. 

Cuadro 1

Los tres Zannis aparecen en escena desde el balcón de la derecha. Ejecutan diferentes acrobacias y saltos hasta ocupar el centro del escenario. Cada uno de ellos se alterna sobre el carro y canta una estrofa de una copla. Es una tonada burlona sobre  el Arlequino enamorado de Rosaurina. Está triste y alicaído, que ni come, ni roba vino, ni sisa a sus amos. Pero sobre todo, ya no es buen compañero de fiestas y enredos. 

En esto aparece Arlequino. Sus movimientos son desganados y torpes, muy diferentes a su andar ágil y rítmico habitual. Los zannis le rodean, danzan en torno a él, le imitan, le sostienen los brazos y cabeza como una marioneta tratando de imitar el movimiento alegre y habitual de su amigo. No logran sacarlo de su apatía y le preguntan por sus cuitas. Arlequino se sienta en el carro y expresa su pesar por el amor no correspondido de Rosaurina. Sus gestos y lamentos pretenden ser sinceros, pero hay algo en ellos de interpretación. Recordemos que Arlequino realmente está enamorado del amor y que también disfruta su papel doliente. 

Desde el portón de su casa consulta, el Dottore Colombini observa la escena, presta atención al drama de su sirviente ocasional, infla su pechera como palomo en palomar y se acerca, bamboleando sus pasos hasta el grupo de rapaces. El galeno fuerza un par de toses para llamar la atención de su auditorio y con su voz engolada inicia un discurso tan pedante en sus palabras como en los movimientos de sus brazos y manos. Se diría que es un gran molino a merced de un vendaval. Explica a Arlequino que para recibir la atención de un señorita de buena cuna deberá ser todo un caballero de mundo y cultura y que el se presta a ser su modelo. Le promete que con un par de lecciones de retórica logrará conquistarla. 

Mientras el Dottere sigue apabullando con sus aspavientos al atribulado Arlequino, los zannis se distancian de ambos y se acercan al público para explicar mediante otro de sus burlones relatos rimados, las verdaderas razones ocultas en este acto de generosidad: en realidad, a Colombini le mueven un doble interés. De un lado, no puede desperdiciar la ocasión para demostrar su supuesta superioridad de clase y, de otro, siempre está presto a cualquier oportunidad que se le presente para humillar a su eterno rival, a la única persona que le hace sombra en la ciudad, Magnifetino, y nada mejor que emparejar a la apreciada y boba hija del hidalgo con un vulgar sirviente: Arlequino. 

Tras finalizar con su explicación, los zannis salen del escenario con saltos y piruetas.  El Dottore continua con su perorata y con gran parafernalia anuncia a su alumno el título de sus primera lección: 

“De como todo elevadísimo caballero conoce y reconoce pronunciar todos términos terminológicos elongados  que lo son para ganar con donosuramiento cualquiersea efecto y afecto y artefactos aprestados de mercesiocidilad que le sea sea de seamiento” 

Mientras lo hace, Magnifetino pasa su brazo sobre el hombro del incauto Arlequino, que lo escucha con atención. Ambos se alejan así hasta la casa del Dottore, donde continuarán las clases en este peculiar arte de la “oratoria amatoria”.

Un final alternativo para MEDEA (VARIACIONES SOBRE MEDEA-monólogo) por Raúl Jimenez

CORIFEO: ¡Medea! Dos fardos inertes son ahora Feres y Mérmero. Los cuerpos que un día acunaste en tu regazo hoy arrastras en la tierra. Esa es toda mercancía y botín en tu huída.

¡Medea! No vuelvas la vista atrás y huye de tu vergüenza, que para eso tu abuelo te envía el carro alado de Helios. Las criaturas doradas que lo portan te llaman. Bufan nerviosas y erizan sus lomos. No van a demorar su tiempo en este mundo de mortales. Como tú, no quieren escuchar el lamento de Jasón.

JASÓN: Otórgame, por los dioses, que acaricie la tierna piel de mis hijos.

MEDEA: No.

CORO: Los dragones del Sol ya navegan en el éter celeste. No hay marcha atrás Medea. Una madre vuelve a serlo si es que alguna vez lo dejó de ser. Tus hijos no viajan al Aqueronte. Al cuidado de Morfeo los dejaste.

MEDEA: Bendito aire que secas mis lágrimas. No habrá más sal en mis mejillas. No más lloros por causa de un hombre que no sea sangre de mi sangre.

¡Bruja! Sí, lo soy.

No es necesario un coro que lo recite constantemente.

Soy mujer, bruja y no trato de esconderlo. No oculto mis sentimientos, mi rabia, mi ira, cuando soy traicionada. Jasón, y será la última vez que pronuncie tu ignominioso nombre, todo te lo di, todo por ti lo abandoné, a ti me doblegué, por ti oculté mi valía y mi saber, ambos muy por encima de tu pobre entendimiento, más fuerte que tu histriónico arrojo.

¿Y pretendes que siga adorando el espacio vacío que dejas cuando vas a dar hombría en otro lecho? ¡JAMÁS!

Me llevo tu alma. Nunca más podrás sentir sino dolor hasta el día de tu muerte.

Te infrinjo todo el daño del que soy capaz aunque me valga del engaño más impío que una madre pueda cometer. Quiero ser yaga en tu corazón y que maldigas el día en que me conociste.

CORIFEO: La historia y los histriones ya han sentenciado su veredicto: ¡EXTRANJERA! ¡BRUJA! ¡PARRICIDA! Porque así le viene bien a su dominio perpetuado.

MEDEA: Hijos míos, ya siento el aliento en vuestros labios y el color vuelve a vuestras mejillas. Dejad escapar la belladona que os dio la ilusoria muerte. Lo que hoy es una pesadilla, mañana solo será un mal sueño.¡Feres y Mérmero! Volved a vuestra madre. Desde este día vuestro padre no tendrá nada que perseguir en vosotros y vosotros nada que heredar de él. Una Atenas sin sometimientos ni traiciones nos espera a los tres.

A Creonte (VARIACIONES SOBRE ANTÍGONA- monólogo) por Concha García


¡No suplicaré tu misericordia, altivo Creonte!

Triste mortal. Fugaz y frágil vacío…

Solo eres quimera de una simple ley humana que por tal,

es errada y alejada del Don sagrado y eterno.

Jamás me arrodillaré ante tan vil e ignorante ser

que antepone su pomposa soberbia

y desafía a los dioses con terrenal agravio.

¡Antes la muerte prefiero!

¡Antes la muerte suplico y antes la muerte tendré!

El eterno amor a mi bello hermano

y la llamada persistente del Hades infinito …

me pueden;

vencen mi ánimo y me hacen -con persistente ahínco-,

anhelar a ese Hades ya cercano, ya deseado

desde la más profunda sed de mi alma.

Ese Hades que me arrulle en los brazos de mis padres,

y tu envoltura Polinices…. ¡¡tus manos!!.

¿Crees que no es todo ello suficiente

como moneda de cambio para incitarte al reto?,

¿para lavar con mi propia sangre la lágrima que a mis ojos llama?

Yo te maldigo antes de mi muerte, ¡¡oh iracundo Creonte!!

por negarme -con tan leve juventud la mía-,

conocer en mi vientre esposo, engendrada con hijos,

plena de ilusión y sueños…

Insultas a los dioses primero y a tus manos después,

pues son ellas las que manchadas quedan

con la sangre de mi cuerpo… Pero no olvides a Zeus -dios de dioses-,

pues a Él es a quien tus delirios manchan.

Ante Él rendirás cuentas tras mi muerte -que de tu culpa llega-,

más febril de lo que nunca pensaste

pues con este velo -envenenado con el hilo de tu crueldad-,

ahorco en este instante

vida y esperanza a un tiempo.

Ahora pienso (VARIACIONES SOBRE ANTÍGONA- monólogo) por Raúl Jimenez


Aquí me veo. Entre cuatro paredes que me niegan el día y la noche, y la luz y el aire. No sé si aún vivo en el ayer, si el hoy es una pesadilla permanente y soy incapaz de soñar con el mañana pues ya no sé lo que es el alba para mi. Presa de por vida y sin saber, si alguna vez, mereció la pena. Aquí me veo y sin haber robado el fuego para los hombres y sin los trabajos que afamaron a Hércules. Pero claro, ellos eran hombres y quienes se empeñan en recordar sus proezas para la eternidad son hombres también. Yo solo fui mujer, hermana y virtuosa… mal situada, eso sí, que el destino me puso del lado rebelde sin ser yo nada de eso.

 

Y ahora, el tiempo ha pasado de largo y mis desgarros ya ni siquiera son eco, malvivo la vida elegida por una creencia divina, tan divina como la tuya, o la suya, y la de aquel. Una creencia que ahora sé, sin más allá. Hace tiempo que me liberé de esta fantasía y dejé de hablar a mis difuntos y de implorar a mis dioses. Los unos ya no son, los otros nunca fueron. Y sin embargo, por los unos y por los otros y por mi orgullo y por su inhumanidad, aquí me veo. Entre cuatro paredes. En la oscuridad total. Sin luz y sin aire. Sola. Siempre sola. Y la vida me fue robada… ¡Ay Creonte! No, no te des más protagonismo del que mereces. Fuiste un actor más, movido por los hilos de la ignorancia. No tío mio, no fuiste tu el que me condenaste al olvido de los demás y al eterno volver de mi recuerdo. 

 

Toda una noche… toda una hermosa noche desperdiciada.

Nota del autor: En mi caso, presento a una Antígona que, transcurrido el tiempo, se plantea “trágicamente” si mereció la pena su sacrificio al rebelarse contra las leyes de los hombres. Esta Antígona piensa ahora que la leyes divinas son igual o más arbitrarias que las leyes humanas. Además toma conciencia de la posición de desventaja de la que parte su lucha infructuosa: su condición de mujer frente a un mundo, una política, una historia dominada por los hombres.

Distinto final (VARIACIONES SOBRE ANTÍGONA-monólogo) por Olga Cobeña

foto: antigone-new-diorama-theatre
Antígona custodiada por sirvientes de Creonte, en su camino al cumplimiento de la sentencia solicita un último deseo: Ser acompañada por Creonte hasta la entrada de la cueva que será su tumba.

Aparece Creonte como máxima autoridad con su hijo Hemón y su esposa Eurídice. Antígona en una súplica amarga y desesperada intenta hacerle comprender la injusticia que comete con los pueblos a lo que ha invadido y en esta última lucha transgrede las leyes dictadas por los dioses, negando la clemencia hacia los vencidos, impidiendo la recuperación de heridos y muertos y aniquilando cualquier vestigio de vida humana o animal.

-ANTÍGONA: Creonte señor de grandes ejércitos, de inmensos reinos y de multitud de gentes. Hasta ahora has terminado victorioso en tus batallas y conseguiste la aceptación de los vencidos. Pero hoy la soberbia y el orgullo gobiernan tu pensamiento. Los dioses guardan pacientemente el lugar y la hora en que darás razón de tu comportamiento. Y no tendrás momento para lamentar y reconocer tus ignominiosas  obras. Me declaras traidora por reclamar el cuerpo de mi hermano Polinices, noble guerrero caído en la defensa de los suyos. Y yo Antígona ofrezco mi vida por cumplir las leyes de mi casa, de mi ciudad, de mis dioses. Pido clemencia a ti ya tu esposa Eurídice ante mi prometido, tu hijo, Hemón.

Y te hago saber que si no desistes de tu mandato de muerte, la riqueza y el poder que ostentas se volverán contra ti y continuarás una guerra que no tendrá fin.

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Aparece Etéocles con un grupo de soldados que rodea a Creonte y Eurídice, dispuesto a ejecutar a Creonte. Hemón se interpone pero Etéocles lo reta: si intenta salvar a su padre, su madre morirá.

Antígona al verse liberada de los soldados de Creonte que han acudido en su ayuda, intenta rescatar a Eurídice, pero es hecha prisionera por Etéocles.

Hemón desesperado, se lanza a la lucha y Etéocles cumple su amenaza ejecutando a Eurídice y a Antígona.

Aparece Ismene suplicando a su hermano el cese de la batalla, momento en que Hemón la apresa. Etéocles intenta liberarla pero Ismene sacando un puñal entre el ropaje lo clava en su hermano y volviéndose a Hemón declara.

-ISMENE: Vive Hemón y reina con honor y dignidad, cumpliendo las rectas leyes de los dioses y los hombres.Hasta aquí la casa de Edipo.

 Hunde el puñal en su propio corazón.

Antígona vive (VARIACIONES SOBRE ANTÍGONA-monólogo) por Marga

No morí, los dioses fueron benevolentes conmigo, o mejor dicho no perdí la vida, como la perdemos sino que hoy con 90 años y más, sigo aqui, en la tierra creada por los dioses y habitada por los humanos.

Pero tampoco vivo como quienes me rodean. Ellos no me ven aunque permanezco. 

La voluntad de los dioses fue clara, por haberme enfrentado con Creonte. Debo permanecer aquí , en esta playa, viendo como los hombres avanzan, envejecen y mueren.

Me mantengo con un espíritu joven, aunque no fui capaz de casarme con Hemón, ni pude dar hijos (mi vientre es estéril) y mis pechos están llenos de arena. 

Pero doy constancia de que al obedecer la voluntad divina, sigo aconsejando a las mujeres a defender sus ideas y creencias, a pesar de las leyes creadas por los hombres. 

Al enterrar a mi amado hermano impidiendo que fuera pasto de los perros, provoqué la ira de Creonte y fuí enterrada viva. Pero no morí

Ahora vago sola y espero que pueda llegar el momento de ver a mis amados padres y a mis queridos hermanos. 

Por ellos me sacrifiqué y estoy segura que algún día tendrá mi recompensa. 

Antígona se lamenta, ya vieja, y preguntándose de que le valió tanto sacrificio, vivió sola, sin su hermano, sin su amado, sin hijos, y expulsada. 
El humo del dolor, la desespera, le ciega y arruina sus párpados.                 

Ucrania (VARIACIONES SOBRE ANTÍGONA-monólogo) por Carlos Mochales



PREMISA

Guerra de Ucrania en 2023. Un bando dicta que los cuerpos de los traidores no pueden ser enterrados en suelo ucraniano. Antígona, hija de un antiguo general ucraniano, está recluida en una celda de castigo por enterrar a su hermano, acusado de combatir con el ejército ruso.

 


TEXTO

 

Celda de castigo de una prisión.

 

ANTIGONA. Creonte, me entierras, en vida, sumida en esta mortaja de piedra. Soy de tu misma sangre, déjame descansar en el panteón de mi familia. Un final digno para la hija de un general que defendió, con honor, nuestro país. ¿qué delito cometí? ¿enterrar a mi hermano? Muertos mis padres, ¿Quién engendrará más hermanos?

    Todavía perdura en mi nariz el olor pestilente a carne quemada del campo de batalla de esta guerra sin sentido que adormece el corazón y mueve a los poderosos a dictar leyes que van en contra de la naturaleza humana.

    La guerra, Creonte, engendra más guerra, odio, terror, crueldad, miseria y apaga la llama del amor y la compasión. ¿Dónde está tu compasión?

    Mi hermano eligió combatir en el ejército ruso, pero, a nadie se le puede negar una sepultura en la tierra que le vio nacer.

    Tus leyes no rigen sobre los muertos. Yo creo en la fuerza de la sangre, pues donde hay fuerza de hecho se pierde cualquier derecho. La legalidad y la justicia son dos extraños que comparten cama.

    Apelo a las leyes eternas del universo, que nos muestran el camino para ser justos y sabios. Que la justicia divina decida mi destino. No debemos permitir que nuestra mente se ciegue con leyes absurdas de tiranos que no permiten que una hermana honre a su hermano.

    Su cadáver, estaba expuesto a merced de los perros hambrientos y los ladrones de cadáveres que trafican con órganos. No soy una heroína, solo una hermana que ha cumplido con un deber sagrado.

    Creonte, me has sacado los ojos sin sacármelos, encerrándome en esta oscura celda que no penetra ni un pequeño rayo de luz y, el aire pesa sobre mis entrañas como una losa. La luz necesita a la oscuridad, como el sueño a la realidad y la vida a la muerte, Y yo, vivo sin vida, sin día, sin noche. Ya no pertenezco al mundo de los vivos ni de los muertos.

    Creonte, me has privado del azul del cielo, de las nubes blancas, el sol rojizo al atardecer, el pálido reflejo de la luna sobre un cielo negro preñado de estrellas fugaces, del aire fresco al amanecer, las flores, las caricias y los labios de los amantes, los abrazos de mis seres queridos, la mirada de los niños en mi regazo. Ya no podré casarme, ni tener hijos. Ahora, mi esposo será la muerte.

    Puedo tocar el mundo donde habitan las sombras que me arrastran con la fuerza de un agujero negro. No temo a esta oscuridad que invade mis entrañas. Es el preámbulo de la luz de mis antepasados que me guían bajo un manto de eternidad. Padre, madre, hermano yo os di sepultura con mis propias manos ¡Mostradme la luz, para unirme a vosotros!  ¿Dónde estáis? Madre, padre, hermano. ¡Abrazadme, abrazadme!

 

TEXTO DE REFERENCIA. Traducción & introducción: Luis Gil . ed. Sir Richard Jebb, Cambridge (1891)

ANTÍGONA. Oh tumba, oh cámara nupcial, oh subterránea morada que me habrá
de guardar siempre, adonde me encamino a reunirme con los míos, cuya mayor parte ha recibido ya Perséfone entre los muertos! De ellos
soy yo la última y la que va a bajar con mucho del modo más horrible, antes de cumplirse el plazo fijado para mi vida. Pero, una vez
emprendida la marcha, grande es mi esperanza de que a mi llegada
tendré el amor de mi padre, y tu amor también, madre, y el tuyo,
hermano mío. Pues, cuando moristeis, con mis propias manos yo os
lavé, y os arreglé, y os doné libaciones sepulcrales. Y ahora, Polinices,
por rendir a tu cuerpo los fúnebres cuidados, he aquí la recompensa
que recibo. Y, sin embargo, a juicio de los cuerdos, yo te honré como
es debido. Pues jamás, ni, aunque fuera madre de hijos, ni, aunque mi
esposo muerto se estuviera pudriendo, hubiera tomado sobre mí
fatiga semejante en contra de los ciudadanos. ¿Y en razón de qué ley
digo esto? Muerto mi esposo, otro hubiera podido tener, y un hijo de
otro varón si lo perdía. Pero estando padre y madre ocultos en el
Hades, no hay hermano que pueda nacer jamás. Por tal ley te puse a
ti el primero en mi estima; pero a Creonte le pareció esto una falta y
un gran atrevimiento, hermano mío. Y habiéndome cogido entre sus
manos, hace que así me lleven, sin casar, sin cantos de himeneo, sin
haber tenido participación en el matrimonio ni en la crianza de hijos.
En tal abandono de amigos, infortunada, me encamino viva a los
sepulcros de los muertos. Y ¿qué derecho divino he transgredido?
Mas ¿por qué he de poner, desdichada de mí, mi vista aún en los
dioses? ¿A qué aliado puedo invocar? Ciertamente, con mi piedad
me gané un trato impío. Si esto es lo justo entre los dioses,
escarmentada, podré reconocer que he errado.
Pero si son éstos quienes yerran, ¡que no sufran ni más ni menos mal
del que injustamente me hacen!

CORIFEO. La siguen dominando a ésta los embates de los mismos vientos de su
ánimo.

CREONTE. De ahí que por esa razón les vaya a servir su lentitud de llanto a
quienes la conducen.

ANTÍGONA. ¡Ay!, esas palabras significan la inminencia de la muerte.
CREONTE. Aliento no te doy ninguno a que confíes que mi orden ha de quedar
sin cumplimiento.

ANTÍGONA. ¡Oh ciudad paterna de la tierra de Tebas, y dioses fundadores de mi
linaje!, me llevan ya, ya no hay demora. Mirad, príncipes de Tebas,
qué cosas sufro yo, el único restante de las hijas del rey, y a manos de
qué hombres, por haber tenido a la piedad en piadosa reverencia.
(Se la llevan).


La Antígona del cuadro (VARIACIONES SOBRE ANTÍGONA-monólogo) por Isabel



La voz metálica del guía en el museo del BBAA de Sevilla consiguió captar la atención de nuestro grupo. El hombre no cesaba de moverse a un lado y a otro juntando las palmas de sus manos y dando golpecitos como si aplaudiera sordamente.


-Como ya les  he comentado, este Museo está ubicado en el antiguo convento de la Merced Calzada. Ahora mismo nos encontramos en la Iglesia que como pueden ver es un ejemplo de sobriedad. Actualmente es la sala más emblemática pues acoge los cuadros de los pintores más importantes del barroco sevillano. Permítanme que me detenga en estas pinturas -dijo el encargado de hacer el recorrido. 

Todos le atendimos concentrados. Tropecé con el pie del guía en mi intento de ponerme en primer plano. Pedí disculpas colocándome en un lateral. Aturdida por el vértigo de tantos personajes expuestos en penumbra, habitando sus cuadros, tomé una dirección al azar. Despertó mi curiosidad una sala presidida por un cuadro de enormes dimensiones. En la cartela pude leer “El monólogo de Antígona” Óleo sobre lienzo. Anónimo. Entre 1675 y 1676. Representa a Antígona recitando sus últimas palabras poco antes de ser llevada a la muerte por haber desobedecido las leyes (dar sepultura a su hermano Polinices, por traidor).

ContemplarlO con distancia  fue algo bien distinto a mirarlo desde cerca. Hay caminos que se hacen por primera vez y nunca es tarde, caminos que se recorren, lentos, pero seguros, un puñado de metros que se hacen sabiendo que nos espera un tesoro al final del trayecto. La pintura resumía lo que puede hacer por nosotros un cuadro. Nos cambia. Anhelé pintar aquel momento efímero tal y como el autor supo captar ese instante.

Un lienzo grande, de atmósfera y luces misteriosas, de intensa y contenida expresividad. Elevé la cabeza para comprobar su gama cromática, así como el juego de miradas dirigidas a la persona que quisiera admirarla. La protagonista, sobre un fondo neutro, sentada en el suelo había sido atravesada por pinceladas sueltas, apenas intuidas. Una túnica negra drapeada sobre el cuerpo sin costura alguna, las manos apoyadas sobre las rodillas y el cuerpo inclinado hacia adelante me dejaron intuir  una respiración fuerte ¿Cómo sería vivir en esa textura?

Escuché sus lamentos, desquiciando la realidad. La exquisitez de los trazos en la ropa resaltaba la tristeza de su rostro. Permanecí quieta, sin saber cómo alcanzarla ni dónde situarme sin que restara un ápice de su esplendor. Agité las manos en el aire para llamar su atención. Fingí plegar mis rodillas y ensayar un salto de atleta hasta conseguir aferrarme a su túnica. La señora me aupó, sosteniéndome hasta conseguir introducirme dentro de la pintura. Las manos, casi perfectas, recogieron su pelo con la pulsera que liberó de mi brazo izquierdo.

-Antígona -me susurró a modo de presentación. 

Quise saber de sus adentros y qué mundos navegaron por aquellos ojos audaces. Fue un desafío poder comunicarme y que sus palabras fueran mitad de ella, mitad mías, intentando el diálogo. Volvía una y otra vez a su postura inicial. Su piel me pareció madura y enrojecida, mostrando erupciones muy secas. Las líneas de expresión eran muy profundas. Tal vez mi cara mostró algo similar. Observé su calidad textil y matizada. Luego se puso a escribir en el aire. Pregunté por qué toda aquella representación si no había espectadores que pudieran leerla.

-Porque los recuerdos me desvelan. Siento la tierra en mis manos y puedo asomarme desde esta ventana al infinito. Los pájaros cantan, aunque nadie los escuche -dijo rozándome con su vestido apoyándose en el marco del lienzo.

Una forma de tomar distancia frente al recuerdo, pensé.

-Tal vez exista un lugar intermedio. Un mundo diferente para cada muerto. El mío quedó limitado a la pintura, a los pigmentos. ¡Después de sepultar a mi hermano quise morir para juntarme con los míos, anhelando una llegada grata! ¡Y he aquí mi recompensa! Cuando no mueres de forma natural bebes el sorbo que lleva a un territorio fantasmal y umbroso. La muerte clavó sus alfileres transformando mi voz mental en un susurro. Me agitó en círculos concéntricos. Idéntica a la trayectoria que trazan las ondas que crea una piedra cuando cae en las aguas del río, o las estrellas al desplazarse por el firmamento. ¿Estoy muerta o he nacido en un templo creado por otra mano distinta a la del hombre? Sin haber gustado de las felicidades del matrimonio ni de las de criar hijos y abandonada de mis amigos, ahora poseo una vigilia extraña. Soy un pergamino desenrollado, luciendo como obra de arte. Como los poetas, sé muy bien qué color necesita para existir. Despertar alisada dentro de un marco me proporciona la dicha y la maestría suficiente para tocar almas. Soy un aliento semántico, esclava del destino. Nunca tuve miedo a la muerte. Lo que temí fue el trance.

¿Qué ley divina pudo transgredir esta mujer? ¿Invocó a sus dioses y ellos tuvieron piedad ofreciéndole una oportunidad paradójica? Vivir la eternidad, como sepulcro protector incansable del Arte.

¿Cuántos personajes como ella se escondían en el museo?


sábado, 25 de noviembre de 2023

Juicio a Medea (VARIACIONES SOBRE MEDEA-Monólogo) por Victoria Hidalgo

▪︎EXPOSICION DE HECHOS

Ilustración de Yaseka Art

    El ambicioso Jasón quiere poseer el Vellocino de oro, símbolo del máximo poder y que obra en manos del Rey Etes; para tal fin se embarca con sus argonautas camino de Cólquide. 

    Medea la hija del Rey, con poderes sobrenaturales, tras traicionar a su padre y asesinar a su hermano, le ayuda a conseguirlo y se lo entrega bajo la promesa de amor eterno y, abandonando su país, huye con Jasón hacia Corinto; fruto de su apasionado amor nacen dos hijos.
    La ambición de Jasón no tiene límites y a fin de conseguir los favores del Rey Creonte y aspirando a ser el Príncipe heredero de Corinto, traiciona a Medea y pide en matrimonio a Dirce la hija del Rey, ofreciéndola como regalo de bodas el Vellocino de oro. Ante la furia de Medea al enterarse de los esposorios, Creonte la expulsa de Corinto amenazándola de muerte y  le ofrece a Jasón cuidar de sus hijos.
    A Medea se le concede verse a solas con Jasón, enamorada de su marido intenta recuperar su amor y también la custodia de sus hijos, él se niega, ante lo cual promete vengarse.

▪︎VENGANZA DE MEDEA

-Dar muerte a la Princesa Dirce y a su padre el Rey Creonte, quiénes le han arrebatado el amor de su marido, y a sus hijos.
-Hacer el mayor daño posible a Jasón para que nunca, a lo largo de su vida, vuelva a encontrar la paz, para lo cual mata a sus propios hijos.

●AUDIENCIA

    FISCAL-ACUSACIÓN

Asesinato de Creonte y de su hija Dirce.
Asesinato de sus hijos.

    DEFENSA

Basada en tres importantes alegaciones.

1- Medea enamorada. Abandona su patria, traiciona a su padre, asesina a su hermano, se ha manchado las manos de sangre muchas veces, ha recurrido a engaños envenenamientos y tretas que han originado tremendas desgracias, y todo ello para hacer triunfar la gloria de Jasón, sú marido.
2- Medea despechada.  Siente que con las ofensas que a ella se le hacen, también se ofende a los Dioses y  tanto Jasón como Creonte, con sus cálculos políticos y sentimentales, rompen el orden establecido.
3- Medea madre. Abandonada, 
y obligada a renunciar a sus hijos y dejarlos en las manos de un Rey autoritario y fatuo, incapaz de sentir afecto por esos niños, y con un padre que ha antepuesto el amor a otra mujer, al cariño y cuidado a sus hijos, sumiéndolos en la más miserable de las existencias.
4- Medea asesina. Llena de dolor, angustia y culpa, mata a los hijos, fruto  de su propia sangre, consciente de que su pasión es más fuerte que sus reflexiones y que el crimen es la resignación y consecuencia de su  desesperación,  pero que será también el dolor, culpa y vergüenza que acompañará a Jasón de por vida.

●VEREDICTO
Se somete a la decisión que tome el Jurado que, en este caso, lo componen ustedes, los asistentes a esta Audiencia.

CARMEN DE BURGOS (1867-1932), por Juana Cámara

CARMEN DE BURGOS (1867-1932) CARMEN DE BURGOS (1867-1932) Madrileñas. Por Juana Cámara.   CARMEN DE BURGOS, “Colombine”, fue una ...