Antígona custodiada por sirvientes de Creonte, en su camino
al cumplimiento de la sentencia solicita un último deseo: Ser acompañada por
Creonte hasta la entrada de la cueva que será su tumba.
foto: antigone-new-diorama-theatre
Aparece Creonte como máxima autoridad con su hijo Hemón y
su esposa Eurídice. Antígona en una súplica amarga y desesperada intenta
hacerle comprender la injusticia que comete con los pueblos a lo que ha
invadido y en esta última lucha transgrede las leyes dictadas por los dioses,
negando la clemencia hacia los vencidos, impidiendo la recuperación de heridos
y muertos y aniquilando cualquier vestigio de vida humana o animal.
-ANTÍGONA: Creonte señor de grandes ejércitos, de inmensos
reinos y de multitud de gentes. Hasta ahora has terminado victorioso en tus
batallas y conseguiste la aceptación de los vencidos. Pero hoy la soberbia y el
orgullo gobiernan tu pensamiento. Los dioses guardan pacientemente el lugar y
la hora en que darás razón de tu comportamiento. Y no tendrás momento para
lamentar y reconocer tus ignominiosas
obras. Me declaras traidora por reclamar el cuerpo de mi hermano
Polinices, noble guerrero caído en la defensa de los suyos. Y yo Antígona
ofrezco mi vida por cumplir las leyes de mi casa, de mi ciudad, de mis dioses.
Pido clemencia a ti ya tu esposa Eurídice ante mi prometido, tu hijo, Hemón.
Y te hago saber que si no desistes de tu mandato de muerte,
la riqueza y el poder que ostentas se volverán contra ti y continuarás una
guerra que no tendrá fin.
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Aparece Etéocles con un grupo de soldados que rodea a
Creonte y Eurídice, dispuesto a ejecutar a Creonte. Hemón se interpone pero
Etéocles lo reta: si intenta salvar a su padre, su madre morirá.
Antígona al verse liberada de los soldados de Creonte que
han acudido en su ayuda, intenta rescatar a Eurídice, pero es hecha prisionera
por Etéocles.
Hemón desesperado, se lanza a la lucha y Etéocles cumple su
amenaza ejecutando a Eurídice y a Antígona.
Aparece Ismene suplicando a su hermano el cese de la
batalla, momento en que Hemón la apresa. Etéocles intenta liberarla pero Ismene
sacando un puñal entre el ropaje lo clava en su hermano y volviéndose a Hemón
declara.
-ISMENE: Vive Hemón y reina
con honor y dignidad, cumpliendo las rectas leyes de los dioses y los
hombres.Hasta aquí la casa de Edipo.
Hunde el puñal en su propio corazón.
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