CHISTORRAS, SOLES Y LECHUGAS

SINOPSIS:
Este microteatro nos introduce en la trastienda de la
política, donde los discursos públicos de ética y transparencia se contradicen
con la ambigüedad y el egoísmo particular. Tres políticos se enfrentan a sus
propias contradicciones entre tensiones, reproches y confesiones, la obra descubre
la complicidad y los autoengaños que perpetúan el poder y la corrupción,
invitando al espectador a cuestionar no solo a los protagonistas, sino también
a la sociedad que los sostiene, sean de un partido político o de otro, da
igual.
PERSONAJES:
CERDÁN: Político veterano, elegante, calculador,
hábil, gran estratega, sereno, discreto.
KOLDO: Asesor de Ábalos, influyente, pragmático,
reservado, operativo, práctico, incansable.
ÁBALOS: Exministro, carismático, organizado,
tenaz, inagotable, imperturbable, invariable.
ESCENARIO:
Despacho elegante, mesa de despacho llena de expedientes. Un
ventanal deja ver la ciudad. Es de noche.
EMPIEZA LA ACCIÓN
(La escena comienza con Cerdán sentado tras la mesa
utilizando una calculadora. Koldo, de frente a la cuarta pared, saca una
grabadora, disimuladamente la enciende y se la vuelve a guardar, Ábalos está de
pie junto a la ventana, de espaldas, observando la calle.)
CERDÁN: (susurrando) 40 chistorras, 100 soles,
200 lechugas, ¡coño, vaya despensa! ¿Qué hubiera hecho mi abuela con tantas
chistorras? (en voz más alta) ¿Sabéis? Estoy convencido que todo esto es
por el bien común. Porque, está claro que las chistorras alimentan al pueblo.
Los soles, evidentemente, calientan los cuerpos y las lechugas, como no puede
ser de otra manera, hacen que el futuro sea verde y ecológico. ¿Entonces quién
puede juzgar la intención cuando la necesidad se justifica?
ÁBALOS: (sin girarse, todavía ante la ventana) Una
intención puede tener más peso que una acción. Pero son las acciones las que
dejan huella, macho. No las justificaciones, que lo sepas.
CERDÁN: (con tono despectivo) Hablas como un
fiscal, coño. Además, la ética es un asuntillo de la moral.
ÁBALOS: Y por lo que parece hoy tu moral está por
todo lo alto, por las nubes diría yo, macho.
KOLDO: (dirigiéndose a Cerdán) La ética. ¿Esa
que moldeas según te conviene? ¿y lo dices tú quien contaba chistorras a
escondidas, quien cambiaba soles por favores y quien regaba las lechugas en dónde
más te convenía? Mírame, tío, sabes yo soy tú cuando nadie mira.
CERDÁN: Perdona coño, pero yo decido, no tú.
KOLDO: (acercándose, amenazante) Mira tío, yo
soy el resultado de tus decisiones. Cada chistorra que tienes en tu bolsillo,
cada sol con el que te calienta tus manos, cada lechuga que posees marchita tu
conciencia. ¿Sabes cuántas llevas esta noche?
CERDÁN: Vale ya, coño. No es tan sencillo como parece,
joder. Nada lo es.
ÁBALOS: Si hay
algo peor que la inmoralidad, no cabe duda, es negarla. Macho, que aquí todos
somos inmorales, pero lo más importante es que para el mundo mundial somos los
más decentes y honrados de España.
KOLDO: (riendo) Ya, pero es que resulta que yo
hablo cuando él calla, resulta que yo decido cuando él duda. Y tío, lo más
importante es que es mi mano es la que firma cuando el pulso le tiembla.
CERDÁN: ¿Qué quieres de mí, coño? ¿una confesión? ¿Qué
me rinda? ¿O solo que comparta contigo el botín?
KOLDO: Quiero que reconozcas lo que eres en la puta realidad.
Que admitas que tú, sin mí, no habrías llegado hasta aquí ni de coña, tío.
(Cerdán se levanta bruscamente, cayéndose unos papeles al
suelo. Koldo recoge uno, y lo lee sobreactuando.)
KOLDO: “Contrato a favor de Servinabar. Total: cien
chistorras, cincuenta soles doscientos lechugas. Motivo: trabajo nunca
realizado”. ¿Eres tú, o soy yo quien firma?
CERDÁN: (desesperado) ¡Basta ya coño! ¿Acaso
no hemos hecho todos lo mismo? ¿No son las reglas del juego? La política no es
blanca ni negra, sino gris, muy gris.
KOLDO: Tío, el gris es más sucio que el negro, porque
el gris engaña. Tú trazas de legalidad lo que es saqueo y disimulas de progreso
lo que es expolio.
ÁBALOS: Yo he visto a muchos justificarse así, macho.
Y todos terminaron más solos que la una.
CERDÁN: (cansado) Vale coño, lo que vosotros
queráis, me tenéis hasta los cojones, a ver, cambiando de tema, mañana tengo
que dar un discurso. Algo que calme a la prensa, pero sin ponernos la soga al
cuello, ¿eh?
KOLDO: (riendo) O sea, lo de siempre, jefe. La
ética por fuera y el negocio por dentro, como mola tío.
ÁBALOS: Joder macho, no seas bruto. Aquí lo que se
trata es de dar confianza. El pueblo quiere saber que su dinero está en buenas
manos.
KOLDO: ¡Y lo está, tío! En las nuestras.
CERDÁN: (poniéndose de pie) Mañana diré que
estamos comprometidos con la transparencia, que condenamos cualquier
comportamiento inaceptable, venga de donde venga. Exigiremos ejemplaridad. Aquí
no hay espacio para el abuso, coño.
KOLDO: (aplaude sarcástico) Tío, te aplaudirán
hasta los que te odian. ¡Eso sí que es arte, oleeee!
ÁBALOS: Lo importante es que lo digas con
convencimiento. Hay que creérselo, macho.
CERDÁN: (mirando a Koldo) Tú, animal, podrías
aprender algo de contención, coño.
KOLDO: ¿Perdona tío, contención o hipocresía? (imitando
a Cerdán) “Además en esta santa casa no se tolera el machismo…” (pausa,
voz más baja) …salvo si se ayuda a cerrar un trato, claro, entonces
llamamos a la Ariadna o a la Carlota y ya harán su trabajito… (se ríe él
solo)
ÁBALOS: (incómodo) Macho, no empieces. Estamos
en otra etapa.
KOLDO: Otra etapa, pero ¿qué dices tío? Si el
machismo es como un grano, es palpable, siempre está ahí y lo mejor de todo es
que no desaparecerá nunca, por mucho que se empeñen esas feminazis asquerosas… (se
ríe él solo)
CERDÁN: (irritado) Basta coño, que aquí nadie
es machista. Joder, somos profesionales y lo que importa de verdad es el
resultado final.
KOLDO: Claro, jefe. Y si una becaria mete la pata, ya
se encargará alguien de “explicarle” cómo funcionan las cosas, ¿no? tío
ÁBALOS: Joder macho, no deberías hablar así.
KOLDO: ¿Qué pasa tío? Solo digo lo que todos pensamos.
Pero vosotros lo disfrazáis de igualdad…se os llena la boca. Yo, al menos, no
miento.
CERDÁN: Eso no es verdad, coño. Yo defiendo la
igualdad. Siempre he sido claro en eso.
KOLDO: Tío, tú defiendes lo que te conviene. ¿O me
equivoco? Venga, dímelo a la cara valiente.
ÁBALOS: (intentando mediar) Joder macho, no
empecemos, que como salte un escándalo de puta madre nos vamos todos de
patitas a Soto del Real, y la verdad, no me apetece nada dormir a la sombra.
KOLDO: ¿Tío, recuerdas a Laura, aquella jovencita que
tenías por asesora? Sí aquella a la que “convenciste” para que retirara la
denuncia. Muy ejemplar, sí señor.
CERDÁN: (tartamudea) Bueno, eso fue… distinto.
Había matices, coño. Además, tú no tienes ni puta idea.
KOLDO: Tío, sé más de lo que tú crees. Y lo peor de
todo es que te pareces a mí muchísimo más de lo que te gustaría admitir.
ÁBALOS: Joder macho, a ver, todos nos parecemos, y
por eso estamos aquí. No lo olvidéis.
CERDÁN: (mirando a Koldo) Si no fueras tan animal,
podrías llegar muy lejos, coño. Pero eres como el avestruz, que prefieres
esconder la cabeza para no verte a ti mismo.
KOLDO: (sonríe) ¿a mí mismo o a ti, tío?
CERDÁN: Yo al menos intento mejorar las cosas, coño.
KOLDO: Joder tío, tú lo que intentas es salvar tu puta
conciencia. Mejorar las cosas, ¿sabes? Eso cuesta algo más.
ÁBALOS: Basta macho, el mayor peligro que tenemos es
mentirnos a nosotros mismos. Aquí nadie es inocente, eso lo sabemos todos, es
así.
CERDÁN: En fin, mañana daré el discurso, como
siempre. Diré lo que esperan oír. Pero, coño, soy consciente de lo que he
hecho. Y también de lo que estamos haciendo.
KOLDO: Vaya, eso puede ser un comienzo, o a lo mejor el
principio de tu condena, tío.
ÁBALOS: Joder macho, a veces, el mayor castigo es
seguir siendo uno mismo. Puede que nos llamen corruptos, machistas, hipócritas…
Y quizás tengan razón. Pero ¿quién se atreve a mirar de verdad a su propia
conciencia? Mañana, en el estrado, todos aplaudirán, menos la puta oposición,
claro. Y nosotros seguiremos jugando al mismo juego. Porque lo más fácil no es
engañar a los demás, es engañarse a uno mismo.
CERDÁN: (entregando sobres a Ábalos y
Koldo): Coño,
aquí tenéis vuestras chistorras. Acciona está feliz y nosotros también.
(Abalos y Cerdán salen del despacho, dejando a Koldo
solo, riéndose a carcajadas. Saca la grabadora del bolsillo y la apaga, mira el
sobre y dice)
KOLDO: Tío. ¡A la porra que corra la chistorra! (sale
del despacho riéndose)
TELÓN