No morí, los dioses fueron benevolentes conmigo, o mejor dicho no perdí la vida, como la perdemos sino que hoy con 90 años y más, sigo aqui, en la tierra creada por los dioses y habitada por los humanos.
Pero
tampoco vivo como quienes me rodean. Ellos no me ven aunque permanezco.
La
voluntad de los dioses fue clara, por haberme enfrentado con Creonte. Debo
permanecer aquí , en esta playa, viendo como los hombres avanzan, envejecen y
mueren.
Me
mantengo con un espíritu joven, aunque no fui capaz de casarme con Hemón, ni
pude dar hijos (mi vientre es estéril) y mis pechos están llenos de
arena.
Pero
doy constancia de que al obedecer la voluntad divina, sigo aconsejando a las
mujeres a defender sus ideas y creencias, a pesar de las leyes creadas por los
hombres.
Al
enterrar a mi amado hermano impidiendo que fuera pasto de los perros, provoqué
la ira de Creonte y fuí enterrada viva. Pero no morí
Ahora
vago sola y espero que pueda llegar el momento de ver a mis amados padres y a
mis queridos hermanos.
Por ellos me sacrifiqué y estoy segura que algún día tendrá mi recompensa.
El humo del dolor, la desespera, le ciega y arruina sus párpados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario