Madrileñas: María de Zayas y Sotomayor (1590-1653)
María de Zayas y Sotomayor fue una escritora española del Siglo de Oro. Sus novelas cortas tuvieron gran éxito y se siguieron publicando hasta que en el siglo XVIII la inquisición decidió prohibirlas. Fue una de las autoras más destacadas del Siglo de Oro español, activa en el siglo XVII, y una figura muy singular por la fuerza crítica de sus textos hacia la situación de la mujer en su época. Está considerada como una de las precursoras del feminismo en España.
Voces y sombras
PERSONAJES:
* DIEGO: Estudiante de unos 15 o 16 años. Es un adolescente despreocupado, indolente e inconstante.
* MARIA DE ZAYAS (o su fantasma): Va vestida de época y de negro. Actúa con autoridad y convicción.
* CENSOR: Severo y estricto. Vestido de negro o con vestimenta eclesiástica. Lleva una vara.
ESCENA ÚNICA
De madrugada, el escenario representa un cuarto, algo desordenado y en penumbra con luces y sombras. DIEGO está sentado ante un escritorio con un flexo, papeles, un portátil abierto, latas vacías. Junto a la pared del fondo hay una estantería con libros y una cama medio deshecha... A la derecha la puerta del cuarto.
DIEGO (Ojeroso, impaciente, cansado. Escribe y borra sin parar, tecleando rápido): “María de Zayas y Sotomayor critica la situación de la mujer en el siglo XVII…” (Se detiene, fastidiado) Otra vez lo mismo. Qué pesadez. (Trastea en el ordenador, coje un papel, mira el móvil.) “Contexto histórico, patriarcado, bla, bla, bla…” (Bostezando) “Un trabajo sobre escritoras madrileñas olvidadas”…¿ A quién se le ocurre? ¡Vaya coñazo! Siempre a vueltas con el feminismo, las mujeres y todo eso,,, ¡¡¡Qué obsesión!!!
(Pausa)
A ver que puedo escribir… “defendía a la mujer en una época difícil”. Genial. Lo de siempre. Originalidad cero.
(De pronto, una leve corriente de aire. Las hojas del escritorio se mueven. DIEGO se queda quieto.)
UNA VOZ: ¿Eso es todo lo que tenéis que decir de mí?
(DIEGO se gira y se levanta de la silla. De pie, junto a la estantería, aparece una mujer vestida de época, de negro. Serena, pero con mirada firme. Lleva algo que parece una carpeta bajo el brazo…)
DIEGO: (Helado) Vale… me he dormido. Seguro que es eso.
MARÍA: Escribís sin entender…..
DIEGO: (Tragando saliva) ¿Quién… quién eres?
MARÍA: ¿No estáis escribiendo sobre mí? (Pausa leve) Soy María de Zayas y Sotomayor.
(Silencio. DIEGO la mira, incrédulo.)
DIEGO: Esto no me está pasando…no es posible
MARÍA: Lo imposible es resumir una vida en unas pocas líneas vacías.
(DIEGO se sienta lentamente.)
Escribís “Defendía a la mujer” y … ¿sabéis de qué la defendía?
DIEGO: Bueno… de los hombres… ¿o no?
MARÍA (Severa); De la ignorancia. Del silencio. De que las condenaban a obedecer, a sufrir, a callar…
(Pausa cargada.)
DIEGO: Mira… Yo solo quiero aprobar. Yo no quiero, ni puedo, cambiar el mundo…. Y todo eso pasó hace mucho tiempo….
MARÍA (Con desprecio contenido): Entonces no me leáis. Copiad, pegad… y olvidadme.
(DIEGO empieza a dudar)
DIEGO: Es que… (sincero, casi a su pesar) no entiendo por qué debería importarme tanto.
(MARIA lo observa, esta vez con una mezcla de dureza y tristeza.)
MARÍA: Porque debéis ser más justo que ellos. (DIEGO se queda quieto.)
DIEGO: ¿Ellos quiénes?
MARÍA: Los que dudaban. Los que miraban a otro lado. Los que necesitaban pruebas imposibles para creer a una mujer.
(Silencio largo.)
DIEGO (En voz más baja): Yo no soy como esos.
MARÍA: Lo sois… si elegís no ver.
(Suenan unos golpes en la puerta... y se abre de golpe. Entra el CENSOR. MARÍA se adelanta e intenta bloquearle el paso)
CENSOR: ¡Basta de locuras, María! Vuestras historias incitan a la rebeldía. Habláis de mujeres que empuñan dagas y que desprecian el matrimonio. ¡Eso es veneno!
MARÍA (Agarra con fuerza su carpeta y la sostiene como si fuera un escudo): ¡El veneno es lo que nos dan de beber cada día llamándolo obediencia!
(El CENSOR intenta arrebatarle la carpeta. Hay un forcejeo físico. El CENSOR tira de un lado, MARÍA del otro. Los papeles vuelan por el escenario).
CENSOR (Arrogante): ¿Por qué lucháis? Mañana nadie recordará vuestro nombre. Pondré vuestros libros en el Índice de lo prohibido. Seréis solo ceniza.
MARÍA (Suelta la carpeta de golpe, haciendo que el CENSOR trastabille, y lo señala con el dedo): ¡Podéis quemar el papel, pero no podéis quemar el pensamiento! Por cada libro que queméis, nacerá otro. Por cada lengua que selléis, habrá mil oídos esperando.
(El CENSOR empieza a pisotear los papeles en el suelo con rabia… DIEGO, que se había quedado a un lado, observando la escena, reacciona y empieza a recoger los papeles del suelo).
CENSOR: ¡Quedáis prohibida! ¡Vuestra voz muere aquí!
MARÍA (Se yergue con orgullo, camina hacia el frente): ¡No será así! Porque aunque pasen cien, doscientos, trescientos años... cuando una mujer busque la libertad, se encontrará con mis palabras porque “Yo fui en todo extremada, y más en hacer versos, que era el espanto de aquel reino, y la envidia de muchos no tan peritos en esta facultad”...
(MARÍA saca más hojas que tenía escondidas entre sus faldas, y las deja sobre el escritorio de DIEGO. Este se acerca hacía allí con los brazos extendidos para protegerlas del censor).
MARÍA: Que “con mujeres no hay competencias, quien no las estima es necio, porque ha menester, y quien las ultraja ingrato, pues falla al reconocimiento…” ¡Leed, muchacho, y desengañaos!
(Corte de luz repentino mientras se oye el sonido de papeles rasgándose y una risa triunfal de MARÍA. Después silencio completo).
(Vuelve poco a poco la luz al cuarto… DIEGO está tumbado en su cama entre la ropa revuelta)
(Suena la alarma del móvil, se incorpora…)
DIEGO:¡Uff! (mirando el móvil y levantándose) Ya es hora de levantarse…¿Y el trabajo? (se acerca al escritorio) “María de Zayas y Sotomayor fue una escritora española del Siglo de Oro. Sus novelas cortas tuvieron gran éxito de público. Su obra muestra la desigualdad entre hombres y mujeres y la situación injusta de la mujer en la sociedad. También la violencia y el maltrato a las mujeres. En Madrid, Zayas se codeó con otros grandes autores de la época como Lope de Vega que la elogió en la Silva VIII de El Laurel de Apolo o Alonso de Castilla y Solórzano que la tildó de “la Sibila de Madrid” en La Garduña de Sevilla…”
No está tan mal, me estoy inspirando… yo creo que esta vez voy a sacar buena nota.
(Se fija en el montón de papeles que María dejó en su mesa, lo toca, mira alrededor y ve algunas hojas por el suelo. Se acerca a una y la recoge)
Entonces, (con asombro)¿No fue un sueño?...¿Fantasmas?...¡ Qué mal rollo!…Mira, prefiero no pensarlo.
(Y se pone a escribir con intensidad en el ordenador) ¡A por ello! ¡Viva María de Zayas y Sotomayor!
FIN
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