Laura y
Carlos
Laura, que vive con su marido (Carlos) en Vigo, es informada
por su asistenta (María) de que Carlos le es infiel. Laura y su marido se
quieren mucho, se conocen desde el colegio y sus familias son amigas.
Laura (45 años) es profesora de arte y Carlos (45 años) médico
especialista. No tienen hijos.
Laura quiere mucho a su marido y aunque ha notado que se han
producido cambios en su rutina, no quiere creer a María.
Laura comienza a investigar la vida de su marido y cuál no
será su sorpresa cuando descubre que la relación que tiene su marido es con Álvaro,
otro médico del hospital de Vigo.
Ella empieza a atar cabos sobre las pocas relaciones sexuales
que había tenido en ese tiempo con su marido y las revistas gays que hace mucho
encontró en un cajón del escritorio de su marido.
Diálogo
Carlos - (Desayunando, mientras Laura
aparece) Hola, cariño. ¿Cómo tienes el día?
Laura - (Mira a su marido fijamente y permanece
durante unos momentos callada) Normal, cuando salga del instituto me pasaré a
hacer algo de compra. ¿Qué te apetece cenar hoy?
Carlos - (Bajando la mirada al café) Ufffff. Hoy
me voy a tener que quedar a hacer una guardia. Es increíble, seguimos con la
misma plantilla, no contratan nuevos médicos y claro vamos a acabar reventados!
Por no hablar de cómo afecta a nuestras familias.
Laura - (Preparándose un café) Con quién te
quedas hoy?
Carlos - (Tarda en contestar, coge una galleta,
la moja en el café cuidadosamente…) (Después de un silencio pensativo) Mmm, no
sé cómo van los turnos. ¿Por?
Laura - (Dejando la taza sobre la mesa con un
ruido sordo) Carlos, ¿Qué pasa?
Carlos - (Sin levantar la vista, se toma su
tiempo). ¿A qué te refieres, cariño? Es solo el trabajo. Está siendo una semana
dura.
Laura - ( Agarra la mano de Carlos para que
atienda). No hablo del trabajo. Hablo de nosotros. De este... silencio.
Carlos - (Suspira, la mira, forzando una
sonrisa). Laura, no pasa nada. Todo va bien. Sólo estamos cansados.
(Hay una pausa, Carlos sigue con su desayuno. Laura está
pensativa con aire preocupado)
Laura - (Conteniendo la emoción). No me has
tocado en meses…
Carlos - (Se remueve incómodo, mira al techo,
luego a sus manos). Ya sabes que... es la presión. No he estado... muy en mí.
Laura (Otro largo, doloroso silencio).
No es solo la falta de ganas. Es... la falta de presencia. Tus
salidas, la forma en que miras tu teléfono…
Carlos - (Más firme, a la defensiva). Te lo he
dicho: en el hospital hay mucho lío y tenemos que atender a los pacientes. Por
favor, no empieces con historias. No las hay.
Laura - (Su voz se quiebra). He visto
las revistas…
Carlos - (Se queda atónito. Mira a Laura
asustado. Hay un largo, atronador silencio).
Laura - (Después del silencio, con la voz firme
pero rota). No eran de trabajo. Eran... de hombres. ¿Qué pasa, Carlos?
Carlos - (Baja la cabeza. Otro silencio.
Finalmente, su voz es baja y seca). Laura. Es... es complicado.
Laura - (Cierra los ojos. Un suspiro. Un silencio que
dura una eternidad). ¿Me has estado mintiendo todo este tiempo? ¿Toda nuestra
vida?
Carlos - (Se levanta) No pensarás que eso es
mío. Se lo dejó Álvaro, mi compañero en el hospital. Se las devolveré. ¿Lo has
comentado con alguien?
Laura - (Mirándole fijamente) Lo descubrió María
limpiando.
Carlos - (Después de un silencio) Vaya, hablaré
con ella. No lo habrás comentado con nadie.
Laura - María sabe muchas cosas
Carlos - ¿Qué quieres decir?
Laura - Sabes…esta es una ciudad pequeña. Te han
visto con un hombre en bares de ambiente. ¿Qué hacías tú allí? Me has estado
mintiendo todo este tiempo, decías que tenías mucho trabajo y…
Carlos - (Hablando entrecortado) Lo hice por
Álvaro, mi compañero, lo está pasando mal. Ha tenido un desengaño amoroso y eso
unido a problemas en el trabajo, le ha afectado mucho la muerte de una
paciente…No podía dejarle tirado.
Laura - No te creo una palabra.
Carlos - (Se sienta al lado de ella y le coge la
mano) Nos conocemos desde el Instituto, quizás se ha podido enfriar un poco la
relación pero, yo te quiero mucho, nuestros padres se conocen de toda la vida,
vamos a tener cuidado de no hacernos daño por una serie de casualidades…
Laura - (Permanece en silencio y cuando él se
levanta para irse ella casi llorando) Carlos, me lo han contado todo, me han
contado detalles que me han hecho vomitar. Me han hecho sentirme como una
extraña, vacía. (se echa a llorar).
Carlos - (Se pone tenso) Llevo media vida
intentando encajar…
He hecho todo lo que debía: casarme, ser un buen marido,
cumplir…
Pero sentía que me faltaba algo…
Y necesito ser quien soy
Laura - (Con rabia)
¿Y yo qué? ¿Por qué me arrastraste contigo?
¿Sólo por las apariencias? ¿Sólo como parte de tu vida
hipócrita?
¿O para engañarte a ti y después a mi?
Carlos - No era un engaño. Al principio creí que
lo que sentía no era real. Que se me pasaría. Y quería llevar la vida que se
esperaba de mí…
Y te quería… aún te quiero.
Laura - (Interrumpiendo)
¿Eso es amor? ¿Mentirme? ¿Cuánto tiempo llevas con él?
Carlos - (Muy alterado)
¡No lo entiendes!
No sabes lo que es vivir escondiéndose de uno mismo.
Despertarte fingiendo. Acostarte fingiendo.
Mirarte al espejo y no saber quién eres.
Laura - ¿Y yo qué?
¿Crees que a mi no me duele saber que sólo me elegiste por
comodidad?
Que era tu coartada.
Que nunca has confiado en mí…
(Silencio)
Carlos - No sé qué quieres que haga, Laura.
Necesito tiempo.
Laura - ¿Tiempo para qué?…Yo no voy a poder ser
nunca lo que tú quieres. Nunca voy a ser un... (hace una pausa) ¿hombre?. Me has destrozado todo mi proyecto
de vida. Me siento utilizada. Abandonada. Perdida. Sola.
Carlos - Lo siento. Siento mi cobardía. Haberte
utilizado, pero también he sido utilizado por todos, he querido ser el hijo que
querían mis padres, he estudiado la carrera de mi padre como manda la tradición
familiar, me he casado con la hija de sus amigos, siempre he hecho lo que
querían los demás y me sentía feliz con ello, recibía el cariño de mi entorno
por ser lo que ellos, vosotros, esperabais de mí, pero he tropezado con Jesús
y, por primera vez en mi vida, me he dejado llevar… Hemos vivido en un engaño.
Somos prisioneros del amor de los demás, pero ese amor a la vez es una cárcel y
lo tenemos que pagar con nuestra libertad.
Laura - (Después de un silencio para asimilar
todo lo que él le cuenta) Pero... ¿y yo? Yo me sentía libre queriéndote. Era
feliz compartiendo mi vida contigo. Yo sí que había encontrado a la persona que
amaba, vivía en un sueño en el que todo era perfecto, nuestra relación,
nuestras familias, y resulta que estaba viviendo una farsa. Me siento engañada.
Carlos - (Carlos y Laura se dan un largo abrazo)
Me voy… Me tengo que quedar a hacer una guardia… No me esperes...

No hay comentarios:
Publicar un comentario