lunes, 17 de febrero de 2025

VARIACIONES SOBRE "EL MALENTENDIDO" de Camus (Trinidad Gimeno)

 El malentendido

 

Fonda rural en los años 50. Se ve una gran habitación con una puerta de entrada al frente y otra interior en el lateral izquierdo.

Se abre la puerta de entrada y aparece un joven. Una mujer mayor que está sentada se levanta cuando oye el ruido. La mujer observa al joven y no le dice nada ni se acerca a él. Se ve que el joven dice algunas palabras, que no se oyen, se da media vuelta y se va.

Mientras, una joven entra en escena por la puerta de la izquierda y observa. Cuando la puerta se cierra se acerca a la mujer.

                                                               ------------------------

                                                               Escena primera

Hija- Madre, se ha ido. ¿Por qué no ha entrado?  ¿Qué te ha dicho?

La madre se da la vuelta y se acerca a su hija

Madre- Ha venido a decirnos que en el juzgado nos ha puesto una denuncia. Para que estemos avisados.

Hija- Una denuncia. ¿Cómo se atreve? ¿De qué nos quiere acusar?

Madre- No te denuncia a ti, hija mía, es a nosotros.

Hija- No lo entiendo, cuando salió de la mili, no vino a vernos y nos escribió diciendo que iba a buscarse la vida fuera del pueblo. Tardó un par de años en volver.

M- Sí,  estuvimos muchos meses sin saber nada de él, ni por donde andaba. No fue capaz de ponernos ni unas letras.

H -Después me dijisteis que se presentó una mañana que yo no estaba en casa, y que os propuso volver si podía regentar él la fonda. Que quería hacer muchos cambios, que esto estaba muy antiguo y no era un buen negocio.

M – Así fue,  por más que le dijimos que esperase unos años, que nosotros no estábamos para cambios. Que todo seguiría igual hasta que no pudiéramos más con el trabajo. Nada le convencía. Se fue gritando y de muy malos modos.

H - ¿Es que no se daba cuenta que ya no teníais edad para cambiar todas vuestras costumbres? ¡Menudo disgusto os dio!

M- No me recuerdes ese enfado, cómo gritaba, se fue dando un portazo y nos dejó con el corazón roto. La vida no volvió a ser la misma, la casa se inundó de tristeza.

H-   Cuando volví y me lo contasteis, no me lo podía creer. Desde ese día han pasado más de tres años sin aparecer por aquí. Sin saber dónde estaba, viviendo dolor y la angustia.  Y ahora se presenta así, de repente, a decir que os ha denunciado y se va sin más.

M- Pienso que la mili le cambio por completo, allí encontró malas amistades.

H- Madre, no le disculpes, habéis sido unos buenos padres. Conmigo fue un hermano cariñoso. Recuerdo cómo me cuidaba, con que ternura jugaba conmigo y cómo me tomaba el pelo. Recuerdo su risa...

M- Si, como si lo estuviera viendo.  Desde pequeño fue un hijo ejemplar, muy estudioso, aunque un poco testarudo. Ya el maestro me dijo que conseguiría llegar a donde quisiera.

Hija- Cuando le vi de pronto en la puerta, hablando contigo,  me quedé petrificada. No podía moverme. No me dio tiempo a reaccionar. Quería correr a sus brazos y decirle que le quería. Pero ya se había ido.

M- Yo tampoco pude moverme. Cuando oí sus palabras ya no me salieron las mías.

H- ¿Y qué va a pasar ahora, sabéis de que os acusa?

M- Si, si lo sé.  Ven siéntate, no me queda más remedio que contarte una larga historia. Ese muchacho que creció contigo, no es tu hermano, es el hijo de mi difunta hermana Asunción, o sea es tu primo. Cuando Asunción murió de parto, mi cuñado nos llamó, fuimos al hospital y nos propuso que nos quedáramos con el niño, y que nos daba la casa que tenía en esta aldea. Ellos nunca venían por aquí. Era la casa de sus abuelos. Él quería irse a Argentina.

H- Espera, qué me estás contando. ¿Todo eso pasó antes de que yo naciera?

M- Claro. Él nunca supo que no éramos sus padres.

Mi cuñado antes de marchar lo arregló todo ante un notario. Puso la casa a nuestro nombre y nosotros le adoptamos legalmente. Nosotros le quisimos como a un hijo.

H –Ya lo sé, pero ¿ Cómo pudisteis ocultárnoslo?

M- Tu padre y yo éramos muy jóvenes, recién casados y creímos que era lo mejor para él. Aquí nadie nos conocía.  Podíamos empezar nuestra vida montando una fonda. Y cómo tú sabes hemos podido vivir de ella hasta ahora.

H -¿Tú piensas que reclama la casa como suya y que nos puede echar?

M -No lo sé, pero todo su amor se volvió en rencor.

H - Pero él ¿cómo lo ha sabido?

M - En Melilla, haciendo la mili, se fue a encontrar, en el mismo regimiento, con un primo, el hijo de su tía Julia, la hermana mayor de su padre. Lo sabían todo. Fue a visitarlos y…

H – Espera, que no sé si me estoy enterando bien. Resulta que cuando vino aquí hace dos años, fue para reprocharos que le habíais engañado.

M -Así fue, la familia de su padre le malmetió contra nosotros, diciéndole que le habíamos acogido solo para quedarnos con la casa de sus abuelos y poder poner una fonda. Ahora anda saliendo con la hija de una prima y quieren instalarse aquí y quedarse con la fonda

H - ¡Qué horror! ¿Por eso fue la discusión?

M – Quería que le devolviéramos la casa porque era suya. Se sentía estafado. Lo que no sé es por qué ha tardado tanto en denunciarnos.

H – Ya no alberga ningún sentimiento hacia nosotros (tapándose la cara con las manos sollozando) Ahora sí que le hemos perdido para siempre.

M -Mi niño querido… Qué mal lo hemos hecho.  No sé cómo se lo voy a decir a tu padre. Esto va a acabar con él… (mientras caen lagrimas por sus mejillas)

 

                                                               Cae el telón

 

 

 

.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CARMEN DE BURGOS (1867-1932), por Juana Cámara

CARMEN DE BURGOS (1867-1932) CARMEN DE BURGOS (1867-1932) Madrileñas. Por Juana Cámara.   CARMEN DE BURGOS, “Colombine”, fue una ...