MONÓLOGO ESPERPÉNTICO CON MARIONETA
(Sobre EL CAPOTE de GOGOL)
José María Gómez
En una nave espacial un ser esférico,
de color gris verdoso y con cinco ojos, está sentado en el suelo. Dobla bajo él
sus cuatro piernas, una de las cuales adopta una extraña forma al doblarse. La
boca rodea la parte superior de la esfera que compone su cuerpo, y dispone de
una mano con diez dedos que sale de su cabeza y se dobla en cuatro mediante tres
codos. El ser tiene en la mano una marioneta que representa alguien como él
pero vestido con un cinturón ancho de color rojo. Del control de la marioneta cuelgan
seis hilos, que le permiten mover las piernas, la boca y la mano del títere. El
ser comienza a hablar:
- Ya te he dicho, Odos, que los seres del planeta Tierra son lo más extraño que he encontrado en esta Galaxia. En Andrómeda hay un planeta parecido, pero en donde la vida se ha desarrollado con base de Silicio, en vez de con base de Carbono, y curiosamente han surgido unos seres muy parecidos mentalmente a los humanos de la Tierra, pero menos agresivos.
El ser redondo, que se llama Balún, menea el títere rápidamente, como si éste estuviera hablando. De pronto, lo detiene y le recrimina:
- Que no, Odos, que yo no soy xenófobo, pero es que son muy violentos, además de muy feos ¿Tú los has visto? ¡Esa cabeza, con dos ojos solamente, esa boca tan pequeña, esas dos piernas...! ¡Feos… pero feos! Se pelean entre ellos porque tienen miedo unos de otros, y le tienen miedo al hambre y a que sus vecinos les roben, y para evitarlo matan a los vecinos. Primero se peleaban entre tribus, luego entre regiones; después inventaron las naciones, ¡y se peleaban entre ellas!; ahora están empezando a organizar bloques, ¡y se pelean entre los bloques!... Voy a atacar a esos, no sea que ellos me ataquen a mí.
Escucha al títere y se enfada:
-
Perdona, Odos, pero eso de que nosotros somos
asesinos no es cierto. Claro que exterminamos a los Ching, pero es que los
Ching eran muy feos… ¡feísimos! Y no nos dejaban sitio en la Galaxia. Además,
no me gusta que critiques al Gobierno. Acuérdate de que soy un funcionario del
cuerpo de Vigilantes Estelares. Y si el Gobierno se entera de que les criticas
igual me rompen una pierna. Mira cómo tengo la tercera, todavía torcida de la
última vez que me cogieron quejándome. Así que chitón.
Vuelve a escuchar.
-
Mira, vamos a dejarlo. Te voy a contar una
historia que sucedió hace poco en San Petersburgo. Es una ciudad de Rusia, un
país de la Tierra donde hace mucho frío. En Rusia hay un sistema político que
se basa en el reinado de un Zar. El Zar ha construido una sociedad dividida en
dos grandes estamentos: la mayor parte del pueblo son los campesinos, que
malviven; luego están los nobles, que viven muy bien. Los campesinos se ganan
la vida trabajando el campo, y no reciben del Estado nada más que palos si no
pagan los impuestos que el Zar quiere. Luego están los nobles, que viven de
explotar a los campesinos. Y por último está el Zar, que manda en todos y se
preocupa de que las cosas sigan igual. Al Zar lo que le interesa es su imagen,
así que ha creado una burocracia de enorme tamaño, la mayor parte innecesaria,
pero que da prestancia. Los Zares siempre han tenido complejo de tener una nación
atrasada, y quieren imitar a las naciones más avanzadas, fundamentalmente a
Francia, que se vende muy bien como cuna y ejemplo de progreso y modernidad. Y
los Zares se lo tragan. Así que en su sistema hay muchos funcionarios
innecesarios que cobran un salario escasísimo que apenas les da para vivir. Uno
de estos funcionarios, que se llama Alexei, se encontró un día con que su
abrigo estaba destrozado por el uso y tenía que comprar otro.
Mueve la marioneta y prosigue:
-
Un abrigo es una cubierta protectora hecha de
vegetales que los humanos usan para combatir el frío... (Con impaciencia) ¿Puedo
seguir? Vale.
-
Pues Alexei tuvo que ahorrar durante un año para
comprarse el abrigo. Un año entero, porque quería un abrigo bueno de verdad, no
cualquier cosa.
Hace como que escucha a Odos.
-
No, Odos; Alexei no puede pedir aumento de
sueldo porque su labor es intrascendente, no se lo van a conceder; Alexei sólo
sirve para hacer bulto, lo único que sabe hacer es copiar expedientes”. Es como
si yo pidiera aumento de sueldo. Se reirían de mí. ¿Tu crees que sirve de algo
que yo venga cada tres mil años a ver qué pasa en la Tierra? Pues no. No sirve
de nada. Así que déjame terminar.
Vuelve a hacer como que escucha a
Odos.
-
No, el sistema no funciona, pero es muy grande y
al Zar le da brillo. El caso es que Alexei pasa muchas penas para poder encargarle
por fin el abrigo a un sastrecillo, que se lo hace, y Alexei está contentísimo
con su nuevo abrigo y lo luce en una fiesta. Al salir de la fiesta ya es noche
cerrada y las noches en San Petersburgo son peligrosas. Si, hay policía, pero
también es de relumbrón, como todo. Toda la Administración rusa es ineficaz,
corrupta y pretenciosa… Otro día te contaré como terminaron los Zares, pero
ahora déjame que termine.
Escucha a Odos.
-
Que sí, que te lo cuento, pero otro día. El caso
es que Alexei va ya de noche con su abrigo nuevo y por desgracia para él llama
la atención de dos personas, que ven el abrigo tan nuevo y tan bien hecho que
se lo roban… Se lo roban y escapan. Para terminar la historia, Alexei intenta
que la Administración rusa le ayude, sea la policía o sea algún Ministerio, pero
nadie le hace caso y además le humillan, porque la Administración rusa sólo
funciona para controlar a la población y recaudar impuestos. Así que no
consigue que nadie busque su abrigo. Y termina muriendo de una pulmonía que
cogió por ir sin abrigo.
Mueve la marioneta y hace como
que escucha.
-
¿Cómo que qué significa? Pues no sé qué
significa, Odos. No sé si las historias tienen que significar algo. Son
historias de humanos, que cuentan las cosas que les han pasado y enseñan cómo
funcionan ellos mismos. En esta historia se cuenta que los seres humanos pueden
ser egoístas, y que pueden ser insensibles, y que pueden ser egocéntricos… Por
miedo, no por maldad innata. En fin, esta historia nos cuenta cosas que ya
sabíamos, pero es muy emotiva. Alexei es una víctima de la estructura de su
país.
Balún coloca a Odos en su armario
y se despide de él.
- Hasta mañana, Odos. Te quiero mucho. Sin ti,
estos viajes entre las galaxias que duran más de mil años serían aburridísimos.
(Para sí mismo) ¿Quién me mandaría a mí entrar en el cuerpo de Vigilantes
Estelares? ¡Y para ganar una miseria! Más de un año ahorrando para poder
cambiar el esfirulómetro, que está hecho polvo… Más de un año. (A Odos) Mañana
te cuento otra historia; cómo acabaron los Zares, si quieres. Que descanses,
Odos. Hasta mañana.
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