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¡No…! ¡No puede ser…! ¡Yacarta! No debería ser este tu final, en una historia tan repugnante y atroz ¡Yo nunca debí nacer…! No en este lugar, ni en este tiempo, fue algo equivocado y confuso ¡Ahora ya no hay esperanza! (Llora amargamente, mientras descuelga el cuerpo inerte de Yacarta y lo tiende en el suelo) Estos broches que han adornado tu ropa y tu cuerpo, servirán ahora para quitar de mi vista, todo el horror surgido, tras caerse el velo de una realidad ignorancia por mí, durante tantos años (Coge los broches, levanta los brazos y con toda su fuerza se los clava en las cuencas de los ojos, el grito resulta aterrador) ¡Ahhhh! ¡Nunca más me verán los males que he padecido, ni los horrores que he cometido! y permaneceré en la oscuridad el resto de mi vida, para no ver a los que no debía y no conocer a los que deseaba (Todo su rostro, se cubre de una capa de sangre que resbala hacia su pecho) Nube de oscuridad que me aíslas, irremediable e inflexible, al mismo tiempo que penetran los pinchazos de estos aguijones y el recuerdo de mis males. ¡Apolo, Apolo! Tú fuiste el que hizo cumplir en mí, estos tremendos infortunios ¿Qué me quedaba por ver ya? Porque aunque tuviese vista, ya nada sería agradable ¿Qué es para mí digno de ver o de amar? ¡Sacadme del país! Porque soy el más odiado incluso para los hombres, por haber sido el asesino de mi padre y el esposo de la que nací, hechos de lo más abominable que un hombre pueda cometer ¡Matadme! o llevadme al destierro! dónde nadie, pueda verme nunca más y que mi destino, siga su curso.
Muy trágico, muy en línea con la situación. Transmite el sufrimiento que Edipo siente de manera muy convincente.
ResponderEliminarSoy Carlos Mochales. Enhorabuena Nieves , refleja muy bien la tragedia de un ser sumido en la oscuridad.
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