martes, 26 de noviembre de 2024

EL RESPONSO (de Nieves Sánchez)

Una comedia de 15 minutos de duración aprox.

Microteatro

1

EL FORMATO

Esta es una obra de microteatro. Requiere una escenografía básica y muy poco atrezzo. Su duración es de 20 minutos aproximadamente. Está concebida para ser representada, en espacios de microteatro.

PERSONAJES

SACERDOTE: Un religioso serio y tradicional

BÁRBARA: Mujer con carácter y muy sincera

CARLOTA: Mujer imitadora de la personalidad ajena.

LUGAR

La acción transcurre en el cementerio, en un responso, antes del entierro.

TIEMPO

Tiempo presente, por la tarde.

VESTUARIO

SACERDOTE: Ropa propia de un religioso

BÁRBARA: Vestida con ropa negra con bolso y calzado de un color chillón.

CARLOTA: Vestida de luto igualmente, pero con un toque un poco “Choni” y calzado llamativo también.

SITUACIÓN

La acción transcurre en un cementerio, donde va a ser enterrada una mujer llamada “Hipólita”. Es el momento de decir unas palabras en memoria de la fallecida, el sacerdote invita a las dos mujeres a que lo hagan. Al escuchar las palabras y ver la actitud de ambas, el sacerdote cada vez, se encuentra más violento y peor. Se seca el sudor de su frente con un pañuelo, con el que también se da aire, intentando a toda costa que aquello termine lo antes posible. El mareo del religioso, en un momento determinado, será lo que haga terminar el acto.

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“EL RESPONSO”

Microteatro

Por Nieves Sánchez

En el escenario vacío. Entran en escena el sacerdote, Bárbara y Carlota (El público ya estará sentado). La luz puede ser blanca y fija.

Las mujeres llevan unas flores en la mano. Se colocan juntas al lado del religioso, mirando hacía el lugar dónde va a ser enterrada “Hipólita” con cara de tristeza. El sacerdote empieza el responso.

SACERDOTE

¡Hermanos! (Pausa) Estamos aquí reunidos para dar el último adiós a Hipólita (Pausa) Estamos a punto de despedirnos de ella para siempre y que ¡Dios! la reciba en su regazo (Pausa) Pero antes, su nuera Bárbara y su sobrina Carlota, dirán algunas palabras para ella, en este emotivo responso.

BÁRBARA

¡Sí padre! (Se le oye una voz un poco pastosa)

CARLOTA

¡Claro padre! (Parece que tiene un chicle o caramelo en la boca)

SACERDOTE

¡Pues adelante!

BÁRBARA

¡Padre me va a perdonar, pero es que estoy un poquito nerviosa!

SACERDOTE

¡Tranquila, hija!

BÁRBARA

¡Con permiso! (Abre el bolso y saca una petaca con alguna bebida) Voy a echarme un traguito, es que parece que tengo la boca seca.

CARLOTA

¡No me extraña! (Llora) ¡Ha sido una verdadera tragedia! (Saca un clínex, se limpia las lágrimas y después se suena la nariz de forma ruidosa)

BÁRBARA

¡Gracias, padre! (Después de beber un trago) ¡Estamos aquí, para enterrar a mi suegra Hipólita! (Pausa) Como todos la conocían y que dentro de poco se reunirá

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con Pascual, mi suegro (Su voz es pastosa, debido al alcohol) que nos dejó hace ya…unos años (Pregunta a la sobrina) ¿Verdad Carlota?

CARLOTA

¡Así es, Bárbara! (Pausa)

BÁRBARA

Nos han pedido que digamos unas palabras a “Hipólita” (Señala el lugar dónde está el ataúd) ¡Aquí de cuerpo presente! (Pausa) ¿Y qué podemos decir de ella? (Se echa otro traguito de la petaca) ¡Cuánto quería yo, a esta mujer…!

CARLOTA

¡Es que era un ángel! (Llorando) Aunque la verdad sea dicha, mi tía muy guapa no era, no nos vamos a engañar (Alarga el brazo, para coger la petaca de Bárbara) ¿Me podrías dar un poco, si no te importa? (Pausa) ¡Es que ahora mismo tengo la garganta como un estropajo…! (Se dirige al Sacerdote, que está alucinado) ¿No tiene inconveniente, verdad padre? (Bebe de nuevo)

SACERDOTE

¡Claro que no hija, si lo necesitas…!

BÁRBARA

Mi suegra “Hipólita”, era una mujer… digamos de una belleza rara (Coge la petaca y bebe de nuevo)

CARLOTA

¡Sí, se podría decir que un poquito peculiar! (Le coge la petaca a Bárbara)

BÁRBARA

¡No nos engañemos, Carlota! (Está ya bastante borracha) ¡Era la más fea del barrio, con diferencia!

CARLOTA

¡En esa cara, no había nada en su sitio! (En la voz se empieza a notar, el efecto del alcohol)

BÁRBARA

Tengo que reconocer, que cuando la conocí, me impresionó (Otro trago) Recuerdo que fui a la cocina y le dije: ¡Ánimo mujer, no se rinda! (Pausa) Cualquiera que sea la enfermedad que tiene, seguro que la supera…

SACERDOTE

¡Hijas mías! (Mirando a las dos) No sé si estáis enfocando bien el tema y ¡No es bueno, que abuséis de eso! (Señala la petaca)

CARLOTA

¡Yo quería mucho a mi tía! (Coge de nuevo la petaca de Bárbara y bebe y llora)

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BÁRBARA

¡Es que era muy buena! (Pausa) ¡Pero fea, fea, la puñetera…! (Recupera la petaca y bebe)

CARLOTA

¡Eso hay que reconocerlo, padre! (Mira al sacerdote) Recuerdo una vez cuando era yo pequeña, que fuimos al zoo y es verdad, que cuando nos acercamos al lugar dónde estaban los monos, hubo quien la echó cacahuetes a ella... (Ríen las dos mujeres)

BÁRBARA

¡Mira que yo quería a “Hipólita”! ¿Eh? (Borracha) Pero una cosa, no quita la otra, la verdad…

CARLOTA

A veces, para quitarse el hipo (Pausa) ¡Oye! ¡Que se miraba al espejo y lo hacía desaparecer ella misma! (Vuelven a reír)

SACERDOTE

¡Bueno, yo creo que ya es suficiente! (Muy apurado)

BÁRBARA

Mi suegra apagaba la luz por la noche y venía el “Coco” y la encendía (Vuelven a reír las dos) ¡Mira que quería yo, a “Hipólita”!

SACERDOTE

¡Muy bonito! (Empieza a aplaudir, con el ánimo de terminar ya, las dos mujeres continúan pasándose la petaca) ¡Gracias!

CARLOTA

¡Tranquilo padre! (Le da unas palmaditas en el brazo, varias veces) Que estamos empezando…

A pesar de que la naturaleza se cebó con ella, no se imagina padre, como mi tía triunfaba de joven, según me contaron.

BÁRBARA

¡Es verdad! dicen, que tenía locos a los chicos del barrio y todos decían lo mismo (El sacerdote empieza a sudar y a sentirse muy violento) que era un poco “fresca” (Ríen las dos otra vez) ¡Ay que ver, que loca era “Hipólita” de joven!

CARLOTA

Aunque luego ya de mayor, se fue arrugando mucho ¡La pobre! (Pausa)

BÁRBARA

¡Sí! (Pausa) Me recordaba a un gusano, frenando en seco (Dándole unas palmaditas al sacerdote) ¡Pero padre…! Mi suegra estaba en forma, aunque no todo el mundo lo sabe.

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CARLOTA

Ya de joven, hacía mucho deporte ¡Es cierto! (Siguen bebiendo) Una vez la llevaron mis abuelos al canódromo y no se sabe que pasó, pero creo que la confundieron con una de las perras.

SACERDOTE

¡Por dios! (Se persigna) ¿Y qué ocurrió?

CARLOTA

¡Nada! (Pausa) ¡Que ganó una carrera de galgos! (Ríen de nuevo las dos)

BÁRBARA

¡No, si estaba en forma la “jodía”!

SACERDOTE

¡Bueno, tenemos que ir terminando ya! (Saca un pañuelo y seca el sudor de la frente)

CARLOTA

¡Ya vamos padre! (Bebe) ¡Ella quería mucho a mi tío Benito, esto hay que decirlo!

BÁRBARA

¡Y tanto! (Pausa) ¡Eso sí que fue, un amor incondicional! (Pausa) Porque nunca, nunca le recriminó a su marido, que todas las tardes se fuera al club “El conejo saltarín”

SACERDOTE

¡Mejor sería dejarlo en este punto! (Pausa) ¿Os parece? (Saca el pañuelo de nuevo, se seca el sudor, se pone la mano en la frente y se da aire con el pañuelo, ya no sabe qué hacer)

CARLOTA

¡Espere un momento padre! (Sigue bebiendo) Es verdad lo que dice Bárbara, mi tía Hipólita siempre quiso a su marido, sin condiciones, porque nunca le recriminó nada al “mujeriego” de mi tío Pascual.

BÁRBARA

¡Un corazón de oro tenía esa mujer! (Pausa) ¡Mira que yo quería a “Hipólita”…!

SACERDOTE

¡Ahora sí! (Intentando coger a las dos mujeres y llevárselas) ¡Ahora sí que se ha acabado el tiempo! (En un estado ya de ansiedad) ¡Que en paz descanse doña “Hipólita”

CARLOTA

¡Claro que sí! (Sigue bebiendo) ¡Mi tía, era una mujer ejemplar y sencilla!

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BÁRBARA

¡Era una ama de casa entregada! (Bebe) Porque hay amas de casa, que se agobian y cogen nervios (Pausa) ¿Por qué? ¿Eh?

CARLOTA

¡Porque bebía! (El sacerdote empieza a tener un “Tic nervioso y a sudar “)

BÁRBARA

¿Y por qué bebía?

CARLOTA

¡Para controlarse los nervios!

BÁRBARA

Había días que se contralaba tanto, que no era capaz de levantarse de la cama (Bebe de nuevo) ¡Mira que quería yo a “Hipólita”!

SACERDOTE

¡Hijas, vámonos ya que nos cierran el cementerio! (Empieza a sentirse mareado y no para de secarse el sudor con el pañuelo)

CARLOTA

También es verdad y tengo que decirlo, que mi tía era algo bruta y con poca educación.

BÁRBARA

Totalmente de acuerdo (Pausa) La primera vez que me invitó a comer a su casa, yo ya me di cuenta de lo que había… (Mira al sacerdote, que ya está en un estado de ansiedad absoluta) Porque yo he visto a gente comer con la mano, pero la sopa (Pausa) ¡No…!

SACERDOTE

¡O acabáis ya, o llamo a seguridad! (Está ya fuera de sí)

CARLOTA

¡Mira que yo quería a mi tía “Hipólita”!

BÁRBARA

Y yo a mi suegra pero… ¡Muerta! (Hablando a la difunta) ¡Es que no te soportaba! (Pausa) ¡Cuánto me alegro que ya hayas “Estirado la pata”

SACERDOTE

¡Me va a dar algo! (Está con el tic, la ansiedad y sudando) ¡Me siento fatal! (Se apoya como puede)

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CARLOTA

¡Sí es que yo adoraba a mi tía! (Mira al sacerdote, llorando) ¿Está usted bien padre?

SACERDOTE

¡No! ¡Estoy fatal! (Pausa) ¡Vámonos ya!

BÁRBARA

¡A ver si te entierran boca abajo, si es posible! (Le dice a la fallecida)

SACERDOTE

Pues por eso mismo ¡Acabar ya! y la enterramos (Elevando la voz y con el mismo estado de angustia)

BÁRBARA

¡Porque tú mediaste, para que tu hijo Pepe, me dejara por aquella…! (Pausa) ¿Y dónde está Pepe ahora? ¿Eh?

CARLOTA

¡Vete a saber! y por lo que veo, no ha venido ni al entierro.

BÁRBARA

¡Es que eras muy boba “Hipólita”! (Empieza a aplaudir) ¡Y me alegro mucho, que te hayas muerto!

SACERDOTE

¡Ahhh! (Se echa mano al pecho) ¡Creo que me está dando un síncope!

CARLOTA

¡Padre, padre! (Le sujeta)

SACERDOTE

¡Ya está, se terminó! (Está ya en el límite de sus fuerzas) ¡Que en paz descanse “Hipólita”(Se marea y entre las dos mujeres, se lo van llevando, mientras salen beben y gritan)

BÁRBARA

¡Entiérrenla boca abajo, que no se les olvide!

CARLOTA

¡Y dale recuerdos al tío Pascual cuando le veas, de mi parte!

FIN

1 comentario:

  1. No se puede escribir algo más llamativamente teatral en menos espacio. Cada vez que lo leo me dan ganas de interpretarlo. Peo no como el cura. Yo quiero hacer el papel de Bárbara. ¡Es bárbaro!

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