ALFREDO
El escenario está dividido en dos partes. La izquierda
muestra una casa, de la que se ve el interior. Es una casa unifamiliar de la
que se aprecia en la planta baja un salón-comedor. Al frente hay una mesa de
comedor con cuatro sillas, a su izquierda se abre una puerta hacia el fondo y hacia la derecha una ventana. En
el fondo, detrás del comedor pero en la misma sala, un espacio-salón en el que
se ve a la izquierda un sofá enfrentado a una pared, a la derecha, en la que
una televisión apagada está colocada encima de un mueble de media altura. Algún
cuadro decora la pared. A la derecha, entre la televisión y el comedor, se ve
la puerta de salida a la calle, que cuando se abre da acceso al jardín. A la
izquierda y al frente del salón, por delante del sofá, una puerta interior da
acceso a un cuarto de baño, del que se aprecia al fondo un inodoro y en la
pared izquierda un lavabo con un espejo encima.
La derecha del escenario es el jardín de la vivienda
unifamiliar. Es una zona ajardinada en la que se distingue al fondo derecha un
rincón donde hay una barbacoa. A ambos lados de la puerta de entrada hay dos
mecedoras. Al frente derecha un banco de jardín está puesto de frente al
público, y detrás de él se abre hacia el foro derecha una puerta-cancela de
mediana altura que se supone da a la vía pública. Setos a derecha y fondo
derecha separan la vivienda de la ciudad que la rodea.
ESCENA UNO
Al abrir el telón el escenario está vacío. Pasan unos
segundos y empieza a sonar el Coro nupcial de Wagner.
A los pocos segundos, se abre la cancela del jardín y entra
al mismo una pareja joven, vestidos de boda. Alfredo y Sonia cierran la
cancela, se miran, se besan, van hacia la casa cogidos de la mano. Cuando
llegan, Alfredo abre la puerta y coge a Sonia, que está ilusionadísima, en
brazos. En cuanto da el primer paso hacia la puerta, se queda quieto y suena un
estruendoso pedo. La música para de
golpe. Alfredo baja a Sonia al suelo apresuradamente, se aleja de ella y se
ventila el pantalón, luego la mira y encoge los hombros, hace gestos de
disculpa y gesticula culpando al esfuerzo de lo sucedido.
Sonia hace gestos de disculpa y de que entren ya. Alfredo
vuelve, la toma en brazos de nuevo y vuelve a sonar otro pedo. Se queda quieto
mientras la chica le mira espantada. Luego entra con ella en la casa.
ESCENA DOS
Es de noche. El farol del jardín está encendido, y la puerta
del dormitorio, entreabierta, deja escapar una rendija de luz. Empiezan a sonar
muelles de colchón, y simultáneamente, primero tímidamente, y luego subiendo de
volumen, la “Tristch trastch polka”. De pronto, suena un pedo estruendoso,
parándose inmediatamente la música como si se desinflase un globo, alargando
las notas unos segundos.
Se oye un grito, casi un rugido, de Sonia, mezcla de asco y
desesperación: “¡Aaaaaah!”. Sonia sale corriendo desnuda del cuarto, tapándose
con una manta que lleva cogida en una mano mientras que con la otra se tapa la
nariz. Se encierra en el cuarto de baño y hace gestos de vomitar en la taza del
inodoro.
ESCENA TRES
Es un dia de invierno. Alfredo y Sonia están comiendo. En la
mesa del comedor, Sonia está sentada a la izquierda y Alfredo delante de ella.
Dos grandes ventiladores de pie están ubicados a ambos lados de Sonia, y los
dos dirigen el aire hacia Alfredo, que come tranquilamente, mirando a Sonia con
cariño. La cara de Sonia es de circunstancias, y diversos gestos, que alternan
entre el miedo, el susto, la repugnancia y el hastío van adornando su cara a
medida que transcurre la comida, que se lleva a cabo entre el estruendo de los
enormes ventiladores y los ruidos intestinales y de expulsión que el sistema
digestivo de Alfredo va produciendo.
ESCENA CUATRO
Es un espléndido dia de primavera, y Sonia y Alfredo están
comiendo. Con la ventana del salón abierta, Sonia está comiendo dentro de la
casa sobre el poyete de la ventana, y Alfredo, desde fuera de la casa, también
utiliza el poyete de la ventana para colocar platos y cubiertos. Esta
disposición les ha permitido prescindir de los ventiladores, por lo que la
sinfonía intestinal de Alfredo se ve acompañada en esta ocasión de los alegres
trinos de los pajaritos que van de rama en rama buscando comida o compañía.
ESCENA CINCO
Sonia y Alfredo están sentados en la mesa del comedor,
mirando algo que está puesto en la mesa y mirando el reloj de vez en cuando.
Pasados unos segundos, Sonia hace un gesto de que ya ha pasado el tiempo
suficiente, coge lo que está en la mesa, lo mira y empieza a dar saltitos de
alegría. Se lo enseña a Alfredo: es un Predictor, y ha dado positivo. Alfredo,
al verlo, también da saltitos de alegría, da palmas, abraza a Sonia y celebra
la novedad estruendosamente.
ESCENA SEIS
Alfredo y Sonia vuelven a casa del Hospital. Alfredo lleva
una maleta y Sonia un bebé en brazos, al que no deja de mirar y acariciar según
entran en la casa y Alfredo deja la maleta en un rincón. Sonia se sienta en una
butaca y sigue acariciando al niño, mientras Alfredo la mira entusiasmado.
Pasados unos segundos, Alfredo se levanta y hace gestos como
pidiendo a Sonia que le deje coger al niño. Sonia se resiste, pero finalmente
cede y se lo entrega. Alfredo, dulcísimo, acaricia al niño, lo mira, le da
besitos. En un momento determinado, lo levanta hacia arriba y el niño demuestra
sonoramente que es realmente hijo de Alfredo. Alfredo sonríe abiertamente,
mientras Sonia se horroriza y se tapa la cara con las manos.
FIN
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