jueves, 16 de abril de 2026

EXTRAÑOS EN UN TREN, por Carlos Gallego

 Taller: Ver y escribir teatro. Profesora: María Eugenia García Ochoa.

Ejercicio: Dramatizar la escena de una película.

 

Extraños en un tren

(Película de Alfred Hitchcock basada en la obra de Patricia Highsmith)

Personajes: Guy Aimes (29) y Charles Anthony Bruno (24)




En el compartimiento de un vagón de tren van dos pasajeros, uno se llama Guy, tiene 29 años y va leyendo un libro. Enfrente, Bruno, de 24 años, un chico un poco alocado.

Guy ─ ¿Dónde estamos?

Bruno ─ Entrando en Texas.

Guy ─ (Mira el reloj) Vamos bien, entonces.

Bruno ─ ¿Cuál es su destino?

Guy ─ Metcalf.

Bruno ─ ¡Oh! Hermosa ciudad. ¿Viaje de negocios?

Guy ─  (Levanta la vista del libro a regañadientes) Si, soy arquitecto.

Bruno ─  (Extiende la mano) Soy Charles Anthony Bruno, vivo en Long Island y voy a Santa Fe a pasar unas breves vacaciones. Mucho gusto en conocerle.

Guy ─  (Le estrecha la mano brevemente) Encantado.

Bruno ─A lo mejor le molesto con su lectura. A mí también me gusta leer, pero en los viajes prefiero la conversación. Uno lee para evadirse y normalmente se viaja como evasión. Ya sabe usted que cuando dos polos iguales se juntan, se repelen.

Guy ─ No me molesta en absoluto.

Bruno ─ Voy a casa de mis padres. Mi madre es un encanto de mujer, siempre está pendiente de mí. En cambio, mi padre es todo lo contrario, me hace la vida imposible. Verá, la parte de la herencia de mi abuelo que me corresponde, la tiene él controlada.  Ahora me dice que no quiere darme mi dinero porque yo me niego a trabajar, pero eso es mentira. ¡Mentira y gorda! ¡Le pegaría un tiro entre ceja y ceja!

Guy ─ Por favor, tranquilícese. Está usted muy excitado y eso no es bueno.

Bruno ─Tiene razón. Basta ya de hablar de mi triste vida. Haga el favor de contarme a que se debe su viaje.

Guy ─ Voy a reunirme con mi esposa.

Bruno ─ ¡Que romántico! Seguro que es muy guapa.

Guy ─ Si lo es.

Bruno ─ ¿Hace mucho que no la ve?

Guy ─ Tres años.

Bruno ─ Estar tres años sin ver a tu mujer, es demasiado, si además es guapa, muchísimo más. Aquí hay gato encerrado.

Guy ─ Estamos separados.

Bruno ─ Me lo imaginaba. Sabiendo como son las mujeres guapas, apuesto uno contra cien, que algún indeseado ha metido las narices en su relación. 

Guy ─ ¡Y tanto!

Bruno ─ ¿Tanto?

Guy ─ He recibido una carta suya en la que me dice en cinco líneas, que va a tener un hijo y quiere verme.

Bruno ─ ¡Válgame Dios!

Guy ─ ¡Embarazada de ese maldito hombre! Tiempo atrás, yo tenía muchas ganas de tener un hijo, pero ella abortó. Y ahora no me quiere conceder el divorcio.

Bruno ─ ¿Por qué se niega a concederle el divorcio?

Guy ─ No tengo ni idea, me imagino que para seguir recibiendo mi dinero. ¡La muy aprovechada! Estoy desecho, no sé lo que hacer, hasta se me ha pasado por la cabeza matar a ese hombre que ha destrozado mi vida.

Bruno ─ ¡Yo sí sé lo que hay que hacer, amigo mío! Las cosas claras y el chocolate espeso. Matar a ese hombre no soluciona nada, porque su mujer puede encontrar otro hombre y usted no va a estar todos los días matando a los amantes que vaya teniendo su esposa. Es ella la que está en el centro de la diana, es ella el problema. ¿Me entiende? 

Guy ─ Le entiendo perfectamente, pero soy incapaz de llevarlo a cabo. No podría ni matar una mosca, no está en mi naturaleza.

Bruno ─ Cada hombre tiene un Dios y un asesino dentro y cualquiera de los dos puede salir en cualquier momento, según las circunstancias. No tiene nada que ver con el temperamento, la gente llega hasta un límite determinado y solo hace falta algo para dar el salto.

Guy ─ Pues no estoy de acuerdo. Admito que alguien lleve el asesino dentro, pero de ahí a que todo el mundo lo lleve…

Bruno ─ Pues más de una vez tuve ganas de asesinar a mi padre. No más de una vez, le digo que muchas, pero muchas veces. Y usted, no me diga que no ha sentido ganas, alguna vez, de cargarse a los tipos que se acostaban con su mujer.

Guy ─ A uno de ellos, sí. Estuve muy cerca de hacerlo, mucho más cerca de lo que se imagina.

Bruno ─Lo ve, me va dando la razón.

Guy ─Por favor, vamos a dejar esta conversación, siento un runrún que me está poniendo nervioso.

Bruno ─Eso es buena señal, quiere decir que el asunto está calando a fondo. Ya no hay marcha atrás.

Guy ─No se da cuenta que no tengo valor para cometer un asesinato por esto. A lo mejor por otra cosa, sí sería capaz, pero por celos no. 

Bruno ─Ya vamos entrando en razón. Estese tranquilo, usted no tiene que hacer nada, pero nada de nada, para eso estoy yo. Yo me encargo de matar a su esposa. Lo haría por la noche, sin que me viera nadie y usted estaría en otra ciudad.

Guy ─ ¿Y se acabó?

Bruno ─ ¡Hombre! se acabó, se acabó, no... Usted tendría que ocuparse de mi padre…

Guy ─ ¿De su padre? ¿Y que me ha hecho a mi ese buen hombre?

Bruno ─ Lo mismo que su buena mujer a mí. Sea realista y práctico por una vez en su vida. Piense que no se le va a presentar otra vez una ocasión como esta para solucionar un problema tan gordo. Ninguno de nosotros tiene ninguna vinculación con la víctima. Tenemos cada uno la coartada perfecta

Guy ─ Siento la cabeza que me explota.

Bruno ─ Vayamos al vagón comedor. Las cosas importantes no se pueden tratar con el estómago vacío.

Guy ─ De acuerdo. Vamos.

 

 

 

Carlos Gallego Fernández                                            Madrid, 14 de abril de 2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CARMEN DE BURGOS (1867-1932), por Juana Cámara

CARMEN DE BURGOS (1867-1932) CARMEN DE BURGOS (1867-1932) Madrileñas. Por Juana Cámara.   CARMEN DE BURGOS, “Colombine”, fue una ...