sábado, 21 de marzo de 2026

ESQUECIDA, por Paloma Luaces

 

ESQUECIDA


O SON DO AR - Luar na lubre


Sentada ante el escritorio, Emilia escribe una carta, al tiempo que la lee en voz alta.

Miquiño mío:

Sí, ya sé que en nuestra situación no es necesario que te escriba, pero ¿qué quieres? Es una grata costumbre que quiero conservar, y también, para qué negarlo, porque la belleza de tus misivas me produce mucho bien en el alma. Bueno, no sé si llamar a esto alma, porque no me negarás que resulta de lo más absurdo que la difusora del naturalismo en España esté en un no-lugar, en el éter, en la habitación de al lado, como dijo alguien. Por no hablar de tu realismo, pánfilo mío.

En fin, como habrás comprobado, últimamente me quejo moito. Además de mi viejo resquemor porque no me dejaron entrar en la Academia simplemente por ser muller, a eso se unió mi profundo dolor por que un sátrapa expropiara mi querido pazo, con todo mi legado literario dentro y tus cartas, riquiño de mi corazón. Pero es que ahora estoy profundamente dolida porque se ha olvidado mi teatro. Sí, me dirás que se ha reconocido mi talento como narradora, cronista social o feminista adelantada a su tiempo, pero, ¿y mis obras teatrales? Mi dramaturgia aborda temas sociales, conflictos de clase, en fin, naturalismo a tope, y hasta adaptaron al teatro mi novela más famosa. ¿No merezco estar entre las esquecidas del teatro español, Maru?

(Para recuperarse de su indignación, Emilia deja de escribir un momento, se incorpora y observa el horizonte, pensativa. Tras una pausa, vuelve a sentarse y coge de nuevo la pluma)

Ay, ratonciño, también estoy triste por el mundo que veo. Precisamente enfrente de mi pazo he visto a un montón de rapaces manifestándose en contra de que mi pazo sea patrimonio público, expresándose además con moita violencia, unos mastuerzos, vaya. Parece que prefieren al anterior dueño porque he oído decir a alguno: “Franco, ese bro”. No sé, la escena me ha inquietado.

¿Recuerdas que decía que el siglo XX sería el de la mujer rescatada? Bueno, pues parece que todavía muchas mulleres mueren a manos de hombres. Y luego están las guerras, cada vez más crueles. Hay poco sentidiño y mucha violencia y brutalidad entre los hombres entre sí y contra las mujeres. Sigue teniendo vigor lo que ya dije en su momento: “Ay del género humano si la Historia se redujese a la opresión del débil por el fuerte, al triunfo de la violencia”.

Bueno, teño que dejarlo ya porque si no me enfadaré y eso no puede tener lugar en un no-lugar. Toma paradoja.

Escríbeme pronto, estoy deseando leer y releer tus espléndidas epístolas. Recibe un bico grande de tu parda, que está deseando echarte el cuerpote encima. Quérote moito.

Emilia Pardo Bazán

 

 

FIN


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