Título: El encuentro
Dos personajes:
Julia y María, ambas unos cincuenta años, amigas que se encuentran
casualmente en la calle, después de mucho tiempo.
Julia (sorprendida) - ¡María! ¡Eres tú! ¿Cómo estás?
¡¡¡¡Cuánto tiempo, casi 20 años!!!!
María (sonriendo) - ¡Hola! Qué sorpresa, sí, han pasado más
de veinte años.
Julia - ¿Qué ha sido de tu vida?, ¿dónde vives ahora? ¿Sigues
en aquel pueblo al que te fuiste de repente?
María - Si, sigo en el pueblo, trabajo en la escuela. Estoy
muy contenta allí, me adapté muy bien.
Julia – Que tiempos, nuestras vidas cambiaron desde que
ocurrió aquel terrible suceso. Todavía me estremezco cuando lo recuerdo. Que tragedia.
Pobre niña. Se la tragó el mar
sin dejar rastro, nunca la encontraron.
María – Si, fue terrible.
Pensar que yo lo podía haber evitado.
Nunca he dejado de sentirme culpable.
Julia – Fue muy desafortunado, si, pero ¿cómo ibas a imaginar
que una niña anduviera sola por la playa?
María -
Cuando vi a la pequeña paseando por la orilla aquella noche oscura, creí que
iba con la pareja que caminaba unos metros delante de ella. Recuerdo que pensé
en llamarles la atención porque avanzaban sin mirar hacia atrás, sin vigilarla,
sin comprobar si seguía allí.
Julia - Nos pasamos horas buscándola.
María - Si
les hubiera dicho algo, me hubiera dado cuenta de que no eran sus padres. Pero
pensé que sería su forma de educarla, que no debía meterme… ¡que error tan
imperdonable!
Julia -
Que terrible, yo tampoco he podido olvidarlo. Me estremezco al recordar la
angustia de aquellos padres desesperados gritando su nombre constantemente.
Pobre criatura, no tendría ni cuatro años. Que desgracia.
Silencio
durante unos segundos.
Julia (cambiando el semblante) – Y ¿qué te trae por la
ciudad?, ¿Has venido a dar una vuelta?, Madrid ha cambiado muchísimo desde que
te fuiste.
María – Si, lo sé, vengo de vez en cuando a ver a mi hija que
estudia aquí.
Julia - ¿A tu hija? Pero….., perdona…., recuerdo que…., no
podías….., te habían operado….
María – Si, jajajaja,
no es hija biológica. Unos vecinos del pueblo fallecieron en un accidente
dejando huérfana a la niña con tres añitos. Como no tenía más familia, la
adopté.
Julia – ¡Que acto tan generoso!. Siempre te encantaron los
niños.
María – Si y me ha dado muchas satisfacciones. Es buenísima y una gran estudiante. Ha terminado la carrera de medicina ¡nada
menos! y ahora está haciendo el MIR.
Julia – Vaya que bien, entonces es muy mayor, creí que sería
más pequeña.
María – No es tan mayor, tiene 23 años, pronto cumplirá los
24, es que es muy inteligente.
Julia – Veo que estás muy orgullosa de la pequeña. Amor de madre, jeje. ¿Y cómo se llama?
María – Se llama Lucía.
Julia se queda muy sorprendida y añade - ¡Qué casualidad!....
Igual que aquella niña a la que se la tragó el mar…
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