DOÑA LEONCIA
LEONCIA ,personaje de avanzada de edad que
vende el periódico de Extremadura voceando por las calles de Cáceres.
DON MANUEL, párroco de San Juan durante varios
años y hasta su muerte.
DOÑA CARMEN, mujer de clase media alta, típica
en las capitales de provincia, con una acomodada vida.
En escena Leoncia con el pelo recogido en
moño, sus periódicos bajo el brazo y uno dejando ver la portada. Zapato bajo,
falda tableada por debajo de la rodilla, rebeca de lana y un delantal con un
único bolsillo delantero.
Ahí está, quieta en la plaza; siente que
no puede moverse pero quiere vocear como hace siempre.
-
El Extremaduraaa …
Intenta toser o por lo menos carraspear,
la voz no le sale.
Se ve caminando, bajo el brazo su fardo
de periódicos y en la otra mano uno sin plegar para que la gente pueda leer los titulares de hoy.
Nota frío, es un frío extraño, no le
recorre el cuerpo como en otras ocasiones, quiere llevarse la mano a la cabeza,
esa mañana se ha recogido el pelo como siempre con un moñete bajo, pero no
consigue hacer el movimiento y piensa: mejor, si lo hiciera tiraría los
periódicos.
- ¡Que extraña me siento!
Al otro lado de la plaza, la iglesia de
San Juan; quiere dirigirse allí y descansar un rato en sus bancos; ríe pensando
que se sentará, pero calor no conseguirá, tanta piedra y tanta altura le meten
a una el frío en el cuerpo.
- ¿Qué cené ayer? Me debió sentar fatal.
Recuerdo estar sentada al arropo de las
faldas de la camilla y con el brasero soltando chispas que mantenían mis
canillas calientes mientras escuchaba el crepitar del cisco. Noté como algo
saltaba y me subía por las piernas un fuerte calor. Me debí dormir…
Aparece en escena Don Manuel.
Don Manuel: ¡Sra Leoncia!
Leoncia: Dígame, don Manuel.
Don Manuel: ¿Qué noticias trae usted hoy?
Leoncia: Son de las buenas, las malas se
las dejo al que vocea en la Plaza Mayor.
Don Manuel: Que buen carácter tiene. ¿Cómo
va la venta?
Leoncia: Cada vez peor, pero me mantengo.
Don Manuel: Ya no la veo por los cafés.
Leoncia: Mire usted, no me quieren comprar; dicen que a los clientes ya no les interesa el diario local, que se han hecho
una suscripción a eso del ordenador. ¡Yo que sé!
Don Manuel: ¡A mí guárdamelo! Y este
domingo tráigame también el dominical, se los recojo antes de misa.
Leoncia: Que buen cliente es usted, don
Manuel, a veces pienso que me lo compra por compromiso.
Don Manuel: Por verla, Leoncia, por verla
a vd. se lo compro.
Ambos ríen.
Don Manuel desaparece de la escena.
Leoncia (consigo misma): ¿Cuándo sucedió eso? Estoy muy confundida, Don Manuel murió hace años; era el mejor párroco que ha tenido San Juan. Que raro es todo; sólo recuerdo esa extraña luz que desprendía el brasero y en mi cabeza se acumulan las imágenes.
Escena salita de estar de los años 50
correspondiente a una casa acomodada de capital de provincia.
Leoncia oye el timbre que indica que la
señora la está llamando desde la salita.
Doña Concha: Leoncia tráigame usted un café.
Leoncia: Doña Concha, se lo pongo con
leche calentita.
Doña Concha: ¡Si, hija, si! Desde esta
mañana que fui a misa a San Juan estoy helada.
Leoncia: No me extraña, allí solo puede
coger uno una pulmonía, Dios me perdone.
Ambas ríen.
Leoncia sola de nuevo en escena.
- Pero ¿qué me pasa? Era yo chica cuando
estaba sirviendo en casa de doña Concha; acababa de llegar del pueblo. Este
extraño frío me recorre el cuerpo como si fuese de metal.
Leoncia: Salvador, me oyes? Me encuentro
rara esta mañana; no puedo vocear el periódico y noto que la gente me mira pero
no se acerca nadie.
Salvador (voz en off):
No te preocupes, mi amor vamos a volver a estar juntos; déjate llevar.
Leoncia: Pero ¿dónde estas? Mi cabeza no
para de repasar mi vida de principio a…
De bronce fijada al suelo, a Leoncia le
han concedido la eternidad en su querida plaza de San Juan, pero sin embargo
ella sólo querría poder volver a gritar.
Leoncia: ¡Llevo el periódico de Extremadura! Todas las noticias de la provincia y algunas a nivel nacional. ¿Alguien me puede explicar porque ahora la gente solo me quiere fotografiar?
FIN
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