SINOPSIS:
En
una sala de un aeropuerto se dan cita, seis personajes a consecuencia de una
alarma que se ha producido, debido a una incidencia. Este acontecimiento ha
hecho que se refugien en ese lugar, mientras se aclara cual ha sido el motivo,
lo que provocará en ellos diferentes sentimientos y situaciones muy disparatadas.
PERSONAJES:
- DIEGO: (Personaje
de Carmen)
Joven de 37
años. Hiperactivo, simpático, egoísta, manipulador, pragmático y vividor.
- MANOLO: (Personaje
de Emilio)
Hombre de
46 años. Simple, hablador, bromista, atento, nervioso y comilón.
- VICTORIA: (Personaje de Joaquín)
Mujer de 64
años. Buen aspecto, independiente, acostumbrada a mandar y negociar, simpática
e inteligente.
- ABDOU: (Personaje
de M. Luisa)
Joven entre
25 y 30 años. Migrante ilegal indocumentado y sin papeles, alegre, con choque
cultural, práctico, amable, servicial y prudente.
- AMPARO: (Personaje
de Nieves)
Mujer de 59
años. Entrometida, inocente, habladora, inquieta, torpe, peculiar.
- JAIME: (Personaje de Trinidad)
Joven de 29
años. Pasota, porrero, buena persona, simpático, conciliador y alegre.
CUADRO 1
(DIEGO muy alterado, es el
primero que llega a la puerta de la sala, abre y entra. Mira a su alrededor
para comprobar si hay alguien, pero la sala está vacía, tan sólo hay una mesa y
algunas sillas, parece una sala de reuniones. Intenta cerrar la puerta tras de
sí, porque fuera hay demasiado revuelo. Justo en ese momento, llega a la puerta
AMPARO gritando)
AMPARO.
- ¡No cierres, no cierres, no cierres! (Empujando
la puerta desde fuera) ¡Que voy, que voy…! (Se cuela dentro, impidiendo a DIEGO que cierre)
AMPARO.
– ¡Espera por favor, que viene una mujer…!
DIEGO.
– ¡A ver si no vamos a caber, señora…!
AMPARO. – ¿Pero cómo no vamos a caber? (Señala la sala) ¡Sí aquí hay mucho
espacio! (Acto seguido, se asoma y vuelve
a gritar a otro hombre, que se aproxima en ese momento)
AMPARO. – ¡Señor, señor… venga, que aquí hay
sitio!
MANOLO. – ¡Muchas gracias, señora! (MANOLO Dirige la mirada a su espalda)
¡Menuda la que hay liada! (En ese momento
llega a la puerta VICTORIA, que sin pensarlo dos veces, entra a la salita)
VICTORIA. - ¿Alguien sabe lo que pasa? (Está agobiada) ¿Por qué corre todo el
mundo?
DIEGO. – Yo he visto a un grupo de ilegales,
corriendo delante de la policía. Ha debido de aterrizar un avión con mucha
gente que se quiere colar en el país.
MANOLO. – Pues yo he oído que están buscando a
un terrorista.
AMPARO.- ¡No me diga! (Se asusta) ¿Un terrorista? (Se
pone las manos en la cara) ¿Qué horror! voy a ver si hay alguien más que necesita
entrar.
DIEGO. – ¡Por favor, señora! ¡Vale ya! (Se coloca delante de la puerta) ¡No
abra que esto se llena!
AMPARO. – (Coge
de un brazo a DIEGO y le aparta, abre la puerta e invita a entrar a JAIME en la
sala) ¡Joven, joven! (Le hace señas)
¡Venga aquí con nosotros, que hay sitio para todos!
JAIME. – ¡Ufff, menos mal! ¡Gracias! La verdad
es que no sabía lo qué hacer. Me estaba
dando miedo la policía, parecía como si me estuvieran buscando a mí, pero luego
a resultado que han pasado de largo, sin ni siquiera mirarme.
MANOLO. – Parece que a quien buscan, es a un
terrorista…
JAIME. – Pues yo creo haber oído, que habían
detectado un alijo de cocaína…
VICTORIA. – Pues sea lo que sea, aquí dentro no
nos vamos a enterar de nada, ni tampoco de las salidas de los aviones.
MANOLO. – ¡Bueno! Con este follón, se habrán
interrumpido los vuelos seguramente.
VICTORIA. - ¿No me diga? (Con cara de desesperación) ¡No puede ser! ¿Y sabe hasta cuándo?
MANOLO. – ¡Pues no tengo ni idea…!
VICTORIA. – ¡Pero yo tengo un viaje
importantísimo!
MANOLO. – ¡Dígamelo a mí, que voy a la final de
la Champions!
JAIME. – A mí me parece que es importante para
todos ¿No creen? (Afirman)
AMPARO.- (De
nuevo vuelve a la puerta, con la intención de rescatar a alguien más y que
entre en la sala. Abre y vuelve a cerrar rápidamente)
JAIME.- ¿Qué pasa?
AMPARO. – ¡No estoy segura! (Apoyando
la espalda contra la pared cercana a la puerta) Pero hay un joven ahí fuera, con aspecto de
extranjero, que me da un poco de miedo que entre, no vaya ser que…
(De
pronto abre la puerta ABDOU, todos le miran con curiosidad…)
AMPARO.- ¡Adededelante…! (El miedo la hace tartamudear)
CUADRO 2
(ABDOU con un golpe de vista,
localiza una silla cercana, se acerca y se deja caer, intenta recobrar el
aliento).
DIEGO.-
¡Hola! Está bien saludar ¿no?
AMPARO.-
¡Deje que respire un poco, el hombre!
ABDOU.-
¡Hola!
DIEGO.-
¿Qué te ha pasado?
ABDOU.-
“Policía…cree…yo…drogas” (Le cuesta
trabajo pronunciar, no domina el idioma bien)
MANOLO.-
¡Pues si no llevas drogas! no sé por qué corres delante de la “pasma” ¿No te
parece? Es como mosquear a un perro vigilando la casa del amo.
VICTORIA.-
¡Bueno! (Conciliadora) cuando esté
más tranquilo seguro que nos dirá algo más. A lo mejor tiene información
relevante para todos.
AMPARO.-
A mí lo que me preocupa es lo de los vuelos, como no llegue a tiempo para el
juicio en la Audiencia, a ver cómo lo
justifico…
JAIME.-
En cualquier caso, habrá que pedir daños y perjuicios por este incidente,
aunque raro sería que no pongan mil pegas, para no soltar ni un duro, ya sea la
empresa de gestión de aeropuertos, la compañía aérea, o “perico el de los
palotes”. Tendremos que tener paciencia,
hasta que nos den una indemnización, porque lo normal es que se pasen la
pelota.
MANOLO.-
¡Sí! al contrario que en el fútbol, que se matan por quitársela unos a otros.
ABDOU.-
(Inquieto) ¿Papeles yo…?
JAIME.-
¡Claro! “In…dem…ni…za…ción” (Deletrea las
sílabas y hace gestos con los dedos, para que se entienda que se trata de
“dinero”)
MANOLO.-
¡Oye! el muchacho, no es tonto… (En voz
baja, tratando de que ABDOU no le oiga). Éste sabe más que Lepe…
DIEGO.-
(Asintiendo, con una sonrisa…) ¡Sí!
que don Pedro de Lepe y Dorantes… (Excusándose).
Era uno, que tenía afición a la Historia… O mejor dicho, a las
"historias"... de la vida.
AMPARO.-
¡Menuda sabiduría! (Con cara de
admiración) ¿Estudiaste esa carrera? (Se
acerca, le coge del brazo y le dice) Seguro que si fueras en mi lugar al
juicio, el caso se iba a resolver en un “abrir y cerrar de ojos”… ¡Bueno! Dadas
las circunstancias entiendo que nos podríamos tutear ¿No?
TODOS.-
¡Sí, sí! Mucho mejor, claro.
VICTORIA.-
Pues hablando de saberes, lo que yo sé, es que no voy a llegar a mi reunión de
trabajo. Es la última antes de jubilarme. ¡Broche de oro! Y voy a quedar fatal,
delante de todos los asistentes.
AMPARO.-
¿Ah, sí? ¿Y dónde es la reunión? (La mira
de arriba abajo) ¡O sea que te jubilas!... ¡Pues por más que te miro, la
verdad que no aparentas la edad que tienes!
MANOLO.-
¡Reuniones, declaraciones! (Con aptitud
de calma) “Tranquis” compañeros ¡Mientras
que no se derrumbe el aeropuerto por una bomba…!
(Exclamaciones generales de
desagrado y miedo por el comentario…)
UNOS
Y OTROS.- “¡Por favor!”, “¡Uy, no digas eso!, “¡Lo que nos faltaba”!, “¡La
guinda del pastel…, amarga, eso sí!”
MANOLO.-
¡Yo es lo que he oído… Algo de un terrorista! (Para un momento) De verdad os digo, que a mí ya, lo de la final de
la Champions me pilla “tocao”. Me parece que voy a pasar (Enfadado) Después de sisar a la mujer, para conseguir la entrada ¡Hay
que fastidiarse!
(De pronto en el exterior de
la sala, se escucha una voz por los altavoces....)
MANOLO.-
¿Qué dicen?
CUADRO 3
DIEGO.- ¡No sé! ¡No he entendido nada!
MANOLO.-
A mí me ha parecido oír algo de una alarma, pero no sé si ha dicho que había
finalizado o que se mantenía.
VICTORIA.-
¡Pues nos hemos quedado igual que estábamos! (Se saca el móvil e intenta utilizarlo, pero no hay cobertura) ¿Vosotros tenéis cobertura? Porque yo no
tengo…
DIEGO.- ¡Toma!
¡Puedes usar el mío! (Lo saca de
su bolsillo) ¡Anda!! ¡Pero si yo tampoco tengo…!
LOS
DEMÁS.- ¡Ni yo, ni yo, ni yo!
JAIME.-
¡Habrá inhibidores! A veces pasa cuando
hay alarmas
DIEGO.-
Yo creo que sería interesante, saber qué han dicho, por si es algo que nos
afecta ¿Mira que si ya se ha solucionado todo y seguimos aquí como tontos…?
MANOLO.-
¡Pues sí! Alguien tendría que salir y
tratar de averiguar algo…
JAIME.- ¡Que salga el extranjero!
AMPARO.- ¡No sé! (Razonando)
¿Cómo vamos a convencerle para que salga, cuando ha estado huyendo? ¡Puede
que no sea buena idea.
JAIME.-
¡Pues mira! si de verdad es a él a quien buscan y lo cogen, la fiesta habrá
terminado.
ABDOU.- (Que se ha aproximado a la puerta, se ve
acorralado y piensa en un plan, para eludir la propuesta de salir fuera. Mete
la mano en el bolsillo de la cazadora, sugiriendo la presencia de un arma) ¡Quietos…no
salir nadie!
JAIME.- ¡Ahora se nos pone chulo el extranjero! ¡Hay que joderse!
VICTORIA.-
¡Creo que lo mejor, es que nos tranquilicemos todos! (Se dirige a ABDOU) ¡No te
preocupes, no tenemos nada contra ti! (Conciliadora)
¡Deja de amenazarnos y vuelve a tu sitio, por favor!
AMPARO.-
¡Sí es lo mejor! (Empieza a relatar) Todavía
me acuerdo de aquella vez, en otro
juicio en que también fui jurado, que alguien del público se puso nervioso y
aquello empezó a liarse…
JAIME.- ¡Por favor, no nos cuentes batallitas, que no
es el momento!
MANOLO.-
¡Venga! (Va hacia la puerta) ¡Si os
parece, me asomo yo, a ver qué pasa…!.
ABDOU.- ¡He dicho… no salir nadie!
DIEGO.-
¡Vamos, muchacho! no creo que tengas un arma (Explica) ¡No se puede acceder a un aeropuerto con armas! (Le reta) ¡A ver, enséñanosla!
ABDOU.-
(Se resiste a sacar la mano del bolsillo,
pero finalmente lo hace. No hay arma, la mano está vacía, inmediatamente se
derrumba y se pone a sollozar). ¡Es verdad! Pero sí policía... pilla...me
mandan a mi país. Yo ser Indio… No tener…papeles, los tiré…cuando… policía…me iba a coger…
AMPARO.- ¡Pobre muchacho!
JAIME.-
¡Venga señora! (Explica) que eso dicen
muchos para vivir del cuento, a saber si es verdad lo que ha explicado este
chico…
MANOLO.-
¡Bueno! Mientras se aclara esto, que queréis que os diga ¡Me voy fuera! (Se
dirige a la puerta, la abre, mira lo que hay y se queda parado sin llegar a
salir de la sala)
CUADRO 4
DIEGO.- ¡Oye! (Se
dirige a MANOLO) ¿Vas a salir o no?
MANOLO.-
¡Más tarde! (Se vuelve y cierra la
puerta) ¡Voy a esperar un poco!
(Algunos de los presentes,
bostezan, se reclinan en las sillas y ABDOU se sienta en un rincón, parece como
si se desdoblara entre su cuerpo medio dormido y su espíritu despierto. DIEGO se acerca a ABDOU
para charlar)
DIEGO.-
Supongo, que salir de tu país, para ir a un destino incierto, es difícil
¿Verdad?
ABDOU.-
¡Si, lo es! Yo sufro… (En ese momento ABDOU
con tristeza, se sumerge en sus pensamientos) “Lo más jodido de ser
migrante es que siempre terminas por dar la nota de color. Y todos estos de
aquí están rematadamente locos me toman por un traficante de drogas, un
peligroso terrorista o un refugiado que huye de la guerra… Y no. No es así. Mi
historia no es esa” (Ahora se acerca AMPARO a ABDOU)
AMPARO.-
Muchacho, realmente ¿Por qué te fuiste de tu país? (ABDOU le explica con sus palabras, el porqué)
ABDOU.-
Yo soy un ave de paso, en tránsito en este país, para llegar a mi destino… Voy
a casa de mi primo, en Londres, y allí ayudarle con su negocio de frutas y es
que yo necesito ganar dinero… Pensando que me escondía de la Policía en el
cuarto de los trastes de limpieza, voy y me meto aquí, en esta habitación con
estas gentes locas… ¡Cuánto me acuerdo! De mi amada esposa, Kadija, se ha
quedado al cuidado de nuestros tres hijos y de mis padres, en la casita de
Thanjabur, nuestro pueblo en Tamil Nadu, India. Y si, yo soy musulmán pero no
soy ni un árabe ni un terrorista; soy un simple vendedor de verduras en el
mercado. Las compro a buen precio en mi pueblo a los agricultores y las vendo
en el mercado de Kumbakonan los jueves.
Lo
único que quiero es poder salir de este cuarto y pasar los controles… Está
claro que al haber destruido mi pasaporte en el avión, ya no me pueden devolver
y aquí me quedo. O bien veo si me puedo subir a un avión con destino al Reino
Unido, o bien escapo del aeropuerto a la ciudad. Se me complicaría el viaje si
tengo que ir a Francia y cruzar a Reino Unido… Pero lo primero es lo primero:
tengo que alejarme de algunas de estas personas que están locas y son capaces
de entregarme a la Policía… (Apoya los brazos
sobre las piernas y mete la cabeza entre ellos)
CUADRO 5
AMPARO.-
¡Vaya vida tan complicada! (Se
entristece) ¡No me gustaría, estar en su pellejo, la verdad!
VICTORIA.- ¡Oye! (Se
dirige a MANOLO) ¿Por qué no echas otro vistazo a ver qué está pasando
fuera?
MANOLO.- ¡Está
bien, voy! (Abre de nuevo la puerta de la
salita, se asoma y vuelve a entrar, cerrando otra vez) ¡Uy! Hay mucho jaleo
por ahí todavía! (Hace gestos con las
manos) ¡Casi tanto como en un estadio de futbol!
JAIME.- ¡Siéntate con nosotros, hombre! (Pausa) Hay que relajarse y disfrutar de
la vida, en cualquier situación, que para estresarse siempre hay tiempo…
DIEGO.- ¡Que razón tienes! (Pausa) yo que he visto fallecer a mi primo hace una semana, me
dije a mi mismo: “DIEGO, hay que vivir a tope, que son dos días…”
AMPARO.- ¡Pues claro que sí! (Pausa) ¡Mirad, a ese muchacho! (Señala a ABDOU) ¡Qué cara de buena
persona tiene! (Pausa) ¡Deberíamos
echarle una mano entre todos!
VICTORIA.- ¡Mire señora! (La señala con el dedo) no es por nada, pero yo personalmente,
bastante tengo con ocuparme de solucionar mis asuntos, cómo para tener además
que ocuparme de los de otros.
MANOLO.- ¡Bueno! Nos ha contado una historia
muy entrañable, pero en realidad es verdad, que no sabemos si es cierto lo que
ha dicho.
AMPARO.- ¡Hacerme caso, que luego ya veréis
como os remorderá la conciencia…! os lo digo por experiencia (Pausa) Un poco de ayuda entre todos y
la vida de este chico puede cambiar.
VICTORIA.- ¡Ja, ja, ja! (Pausa) ¡Cómo que fuera tan sencillo!
AMPARO.- ¡Que sí! (Pausa) ¡Ya veréis, un poquito cada uno…! (Cambia de tema) ¡Bueno! ¡Escucharme, un momento! (Ilusionada) ¡Se me acaba de ocurrir una
idea…!
JAIME y MANOLO.- ¿Cuál?
AMPARO.- Entre mis cosas, llevo una baraja de
cartas, porque como no sabía el tiempo que iba a estar fuera por lo del juicio,
pensé que así podría entretenerme, si me aburría… ¡Venga! Podemos jugar todos
un rato, total no hay nada mejor que hacer, por ahora.
JAIME.- Pues mira, a lo mejor es buena idea y
así nos calmamos un poco ¿Quién quiere jugar?
MANOLO.- ¡Yo, pero hay que poner pasta! ¿Eh?
(Todos
se acercan con las sillas a la mesa)
VICTORIA.- ¿Pasta? (Pausa) ¡Alucino, con la gente!
MANOLO.- ¡Pues no sé porque!
(ABDOU,
se levanta y la conversación cesa. Les mira a todos un momento y se acerca a la
mesa, se queda de pie un rato)
DIEGO.- ¡No te quedes ahí, hombre! (Se dirige a ABDOU) ¡Siéntate con
nosotros! (ABDOU hace caso sonriendo)
AMPARO.- ¡Mirad! (Señala al muchacho) ¡Si es muy majo! (Pausa) ¡Venga, empecemos! (Empiezan
el juego, explicándole al chico cómo hacerlo y poco a poco se van animando,
olvidándose incluso por un rato, de la razón que les ha llevado hasta allí)
JAIME.- ¡ABDOU, te toca!
ABDOU.- ¡Tengo que aprender…yo no sé mucho!
DIEGO.- ¡No te preocupes, que te ayudamos!
(En
ese momento alguien desde fuera, abre la puerta de la salita, todos miran,
inmóviles y muy sorprendidos)
CUADRO 6
MANOLO.-
¡Oiga…! (Grita. Un pasajero había
abierto, mirándoles a todos y después se marcha corriendo. El grupo se levanta
y van hacia la puerta)
AMPARO.-
¿Qué estará pasando? (Intrigada) ¿A
dónde va toda esta gente?
VICTORIA.-
¿A lo mejor, nos podemos ir ya?
MANOLO.-
¡Qué más quisiéramos!
DIEGO.-
Yo voy a preguntar… ¡Esperad aquí!
MANOLO.- ¡Voy contigo! (Sale con DIEGO)
VICTORIA.-
Tendrían que haber venido antes a avisarnos.
(Se
oye por megafonía: “Por favor, salgan despacio, cada uno a su sala de embarque.
No se apresuren”
VICTORIA.-
¡Me estoy poniendo nerviosa, no puedo esperar más!
JAIME.-
¡Tranquila, mujer! ¡Qué son unos minutos en una vida! y más cuando hemos estado
a punto de perderla.
(Se
adentran en la salita y van recogiendo sus bolsas y bolsos. JAIME decide
tumbarse un rato en un rincón, mientras vuelven los dos compañeros de aventura.
Le apetece descansar un poco, cierra los ojos y sonríe. Pasado un rato aparecen
DIEGO Y MANOLO
DIEGO.-
Al parecer, han recibido un aviso de bomba en unos de los aviones, sin
especificar en cual. No han querido dar más información para no asustar.
MANOLO.-
Ya han revisado todos los aviones y era una falsa alarma. Así que podemos
ponernos en marcha.
ABDOU.-
¡Amigos, marcho! mejor salir calle. Iré por mi gente de aquí. Tengo direcciones…
VICTORIA.-
¿Crees que es lo mejor? (ABDOU afirma con
la cabeza)
DIEGO.-
¡Nunca se sabe! con toda la policía vigilando el embarque de tanta gente, puede
que la salida a la calle sea la mejor opción.
JAIME.-
¡No te vayas así! (Le dice incorporándose
un poco desde el lugar dónde está tumbado) te dejaré mi zamarra y unas
deportivas. ¡Llévate también mi mochila y mi gorra! Así es más fácil que no se
fijen en ti… ¡Ahí lo tienes! (Se lo deja
a un lado y vuelve a tumbarse, cómo si no pasara nada)
ABDOU.-
¡Gracias! Tú, mi hermano…
JAIME.-
¡Espera, no te vayas sin un abrazo! Te deseo que logres tu sueño y encuentres
tu lugar en este mundo. (ABDOU se agacha
para darle un abrazo, JAIME, vuelve a tumbarse en su cama improvisada y añade)
¡Paz y bien para todos! ¡Adios!
ABDOU.-
¡Inshallah! (Se marcha)
VICTORIA.-
¿Nos vamos? (Anima a todos) Cuanto
antes estemos en la sala de embarque, antes saldremos de aquí…
AMPARO.-
¡Bueno! Al final no nos hemos aburrido, yo he pasado un rato muy agradable,
peor será lo que me espera, cuando llegue a la Audiencia. ¡Nos podíamos dar los
teléfonos para saber cómo hemos llegado!
MANOLO.-
¡No, muchas gracias…! Seguro que llegamos bien ¡Qué tranquilidad! (Contrariado) ¡Ya me estaba cansando del
jueguecito! (Murmura entre dientes) ¡Menos mal que el partido no es
hasta mañana!
DIEGO.-
Espero que no volvamos a encontrarnos, en una situación como esta. Inshallh,
como dice nuestro amigo…
(Van saliendo poco a poco de
la sala, que se queda vacía durante varios segundos… ¡De pronto! suena una
explosión, un ruido atroz, crujidos de paredes que caen, voces ahogadas. La
sala se queda a oscuras y se hace un silencio total mientras la escena se llena de humo y polvo…
JAIME.-
¡Ahhhh! (Grita y se incorpora, con el
sudor, corriéndole por la frente. Mira alrededor y ve a los compañeros de
encierro en la puerta, preparados para salir. Todos se asustan con JAIME y
gritan también)
TODOS.-
¡Ahhhhhh! ¡Que susto!
JAIME.-
¡Perdón! (Se excusa) Me había quedado
dormido y he tenido una pesadilla con una bomba…
MANOLO.-
¡Mejor no nos lo cuentes!
DIEGO.-
¡Déjalo, para otro viaje!
AMPARO.-
¡Y vámonos ya, a la sala de embarque! (Abandonan
la salita y se dirigen cada uno al lugar de embarque, que tenían previsto,
desde que llegaron al aeropuerto)
FIN
(TELÓN)

Me gustó mucho cómo conseguísteis coordinar personajes tan dispares. No es sencillo, pero os quedó muy redondo. Enhorabuena
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