lunes, 17 de febrero de 2025

MICROTEATRO: UN AMOR TARDÍO (Trinidad Gimeno)

UN AMOR TARDÍO

Personajes: 3

Miriam - Teresa – Rafael: los tres personajes rondan los 66 a 68 años.

 Miriam, mujer que no pasa desapercibida: es elegante y mantiene un buen tipo. Habla suavemente con acento argentino.

Las 4 escenas ocurren en el mismo escenario, salón/zona de estar en casa de Miriam. Casa sin lujos, pero confortable y buen gusto. En el salón hay una librería, un tresillo con una mesa delante, y en un lateral otra mesita auxiliar con una bandeja y servicio de té para dos.

                                                               ---------------------------

Se oye un timbre y Miriam atraviesa la habitación para abrir la puerta.

Miriam. -Hola preciosa. Cómo estás. Cuanto tiempo sin vernos.

Teresa. -Si, han pasado más de dos meses. Yo estoy bien, pero a ti te veo radiante, con tu pelo como siempre impecable.

Miriam. -Vamos a sentarnos. Tengo mucho que contarte. Acabo de volver de Buenos Aires hace menos de una semana.

Teresa. -Lo sé, lo vi en el Facebook. Te fuiste sin avisar.

Miriam. -Lo siento. Mi hermana, de pronto me envió un pasaje para que fuera a celebrar con ellos sus 50 años de matrimonio. Fue una locura, solo tenía una semana para prepararlo todo.

 He preparado un té. ¿Te apetece o prefieres un refresco?

 T. -Un té está genial.  Cuéntame ¿Cómo encontraste a tu familia y al país después de tantos años? ¿Cuántos han pasado desde que os vinisteis?

Miriam acerca la bandeja con el té y se sienta.

M. -Veinte años ya. Pero te cuento, Han sido unos días maravillosos. Buenos Aires está increíble, mi familia hermosa, mis hermanas, sobrinos y primos... no sabes cómo me han recibido.

T. -! Que Bien ¡

M -Y además... tengo una noticia…

T. -¿Qué más hay? Cuéntame.

M. -Me he enamorado.

T. - ¿De verdad? ¡Qué maravilla! ¡Miriam!  ¿Cómo ha sido? ¿Quién es él?

M. -Se llama Rafael Piñeiro y nos conocimos de chiquitos cuando estudiábamos historia en la facultad. Fuimos medio novios, ya sabes.

T. -No, no sé, nunca me has hablado de él.

M. -Antes de que llegara Carlos a mi vida como un huracán enamorándome locamente…

T.       -Si, si, la historia del cabrón de tu marido ya me la sé. Fue el que te enredó en política y arrastró a su mundo bohemio. Pero de Rafael nunca te oí hablar.

M. -Nos conocimos en la Universidad. Estábamos siempre juntos, estudiando, paseando, agarrados de la manita.

T. -¿Y le cambiaste por un periodista que te trajo al exilio con tus tres hijos, y que a los pocos años te dejó por su secretaria, el desgraciado?

M. -Bueno, dejemos el pasado. Me encontré a Rafael, en una cena en casa de mi primo Andrés. ¡Qué ilusión me hizo! Está jubilado, es catedrático honorífico y ha escrito varios libros. Desde ese día no nos volvimos a separar en todo el tiempo que duró mi estancia allá. Fue una vuelta al pasado.

T. -Bueno, ¡qué sorpresa! ¡Cómo me alegro! Pero sigue.

M. -Está viudo, tiene tres hijos grandes, y nietos. No sabes qué gusto volver a estar con él. ¡Qué hombre más tierno, culto e interesante! Me contó que nunca me había olvidado, que yo seguía siendo la mujer de sus sueños y que ahora no quería dejarme escapar.

T. -¿Y entonces qué haces aquí?

M. -No es tan fácil. Tenía el billete cerrado para volver acá en dos semanas. No era cosa de quedarme en Buenos Aires y echar todo lo que tengo por la borda; mi casa, mis hijos y nietos están en España.

T. - ¿Por qué no? Tus hijos son mayores y tienen su vida.

M. -La crisis económica no les deja casi vivir. Rafael lo está pasando muy mal; no tiene una gran jubilación y lo poco que tiene ahorrado no lo puede sacar por el corralito financiero.

T. -Ufff, qué faena. ¿Y qué vais a hacer? Bueno lo primero, una pregunta tonta, que si no reviento. ¿Os acostasteis?

M. -No, no nos atrevimos. Pasamos muchos ratos hablando de nuestras vidas, de nuestros hijos, de la soledad tremenda en que nos encontrábamos.

T. -Pues más a mi favor. No lo entiendo…

 M -Los dos sabíamos que nos teníamos que separar en dos semanas. Nos dio miedo. Solamente nos tomamos de la manita mientras charlábamos, me pasaba el brazo por el hombro cuando íbamos de paseo.

T. -¡No te creo! Hay que ser tonta, yo no hubiera vuelto sin pasar al menos una noche con él.

M. -Si te digo la verdad, ahora aquí estoy arrepentida.

T. -¡No me choca! ¿Qué vais a hacer para remediarlo? Lo que no entiendo es cómo pareces tan contenta.

M. -Porque estoy feliz. Feliz de que haya una persona que se interesa por mí, que me quiere, que me escucha. Lo primero que he hecho nada más regresar es comprarme un ordenador y chateamos todas las noches durante horas.

No sabes lo guapo que es, lo bien que se conserva, es un caballero, un padre ejemplar…

                                                                  Cae el telón

                                                       ----------------------------

                                                               Escena segunda

 

T. - Hola preciosa, qué gusto verte otra vez.

M. -Hola Teresa, pasa ¿Cómo estás?

T.  Estamos todos más o menos bien.  ¿Y tú?

M. -Yo genial . El martes llegué de Venecia.

T. -Ah, sí.

M.-He estado con Rafael… ¿Te sirvo té?

T. -¿Qué me dices? 

M. -Aunque no te lo creas he ganado un premio en un concurso de cartas de amor y el premio era un viaje para dos personas a Venecia.

T. - ¿Me lo estás diciendo en serio? Chica, lo qué a ti no te pase...

M. -Sí, de verdad. Lo escuché por la radio. Lo organizaba Radio Nacional y mandé una de las cartas que le había enviado a Rafael y… gané. Ha sido como una luna de miel. Ha sido maravilloso.

T. -¡No me choca!

M. -Yo era crítica con esas mujeres mayores que decían enamorarse de nuevo y tonteaban como crías.

T. -Bueno, bueno, sigue con Venecia. ¿Cómo es que se animó Rafael a acompañarte?

M. -En Argentina, los bancos han empezado a dejar sacar algo de dinero y sus hijos le animaron a que viniera a España a ver a viejos amigos que están aquí.

T. -Todo, lo quiero saber todo.

 M. -Allí nos olvidamos del mundo. Solo estábamos él, yo y Venecia. Hacía tanto tiempo que una mano no acariciaba mi cuerpo que creo que me volví loca. Pensaba que podía ser la última vez que me sintiera tan deseada. No quería perderme ninguna de las voluptuosas sensaciones que estaba sintiendo. Hice realidad los sueños que mi cuerpo había echado de menos todos estos años.

T. -Hija, qué envidia. Eres increíble ¡Caray con los amores tardíos! ¿Y ahora?

M.-Rafael está arreglando todo para volver a Madrid. Quiere quedarse aquí conmigo. Me parece un milagro que a mi edad pueda tener alguien al lado que me quiera y con el que poder envejecer.

T. -Seguro que lo conseguiréis. Lo has pasado muy mal y ahora te lo mereces.

 

                                                                     Cae el telón

                                                      ------------------------

  Escena tercera

 

M. -Hola preciosa. ¿Has llegado bien?

T. -Si, aunque hay un tráfico increíble.

M. -Pasa. Te presento a Rafael.

R. -Encantado Teresa, ¿vos sois esa buena amiga que, según me ha relatado Miriam, compartís penas y alegrías?

T. -Encantada Rafael. Si, esa soy yo. Nosotras compartimos todas esas pequeñas y grandes cosas que nos ocurren durante el tiempo que no nos hemos visto.

M. -Y disfrutamos muchísimo, es un desahogo imprescindible para mí.

R -¡Qué lindo! Qué bueno que te hayas ocupado de ella todo este tiempo. Ahora estoy yo aquí para cuidarla y acompañarla.

M. -Y para algo más también…

R. -¡Ay, cariño! te has acostumbrado en España a ser una descarada.

T.  -No, a lo que se había a costumbrado era no tener un hombre a su lado.

R. -Claro, te cásate con ese loco inconformista. Te atrapó con noches de charlas sin fin entre humo, música, tragos y amigotes. Para terminar con amaneceres de sábanas revueltas de remordimientos.

T. -¡Qué bonito! ya me dijo Miriam que eras un poeta. Da gusto oírte hablar con ese acento de recién llegado de Argentina.

R. -Sólo pensar lo que has pasado tú sola para sacar a tus hijos adelante, sin familia, sin conocidos, casi sin amigas, me hacen adorarte.  Saber, que cuando tus hijos ya mayores y tenían su propia vida, tú, para sobrevivir tuviste que alquilar sus habitaciones a estudiantes extranjeros, me hierve la sangre

M. -No seas tan dramático, cariño. Bueno, todo eso ya pasó. Ahora estás tú aquí.

R. -Si, tú y yo ya somos uno.

T. -Os miro y me parecéis modelos de un anuncio publicitario de un plan de pensiones.

 (se ríen los tres mientras cae el telón)

                                                              

 

Escena cuarta y última

T. -Otra vez juntas, y hoy solas. Me dijiste que Rafael no iba a estar que había tenido que salir.

M. -Si, Rafael ha vuelto a Buenos Aires.

T. -¿Qué me dices? ¿Ha pasado algo? ¿Su familia le ha pedido que vuelva?

M. -No, no es eso.

 T. -Por tu aspecto suena a para siempre.

M. -Sí, le he dicho que no vuelva.

T. -¡No jorobes! ¿Qué ha pasado?

M. -Que no le he podido aguantar. No sé si puse demasiadas expectativas en esta relación, pero llevaba mucho tiempo sola y me he sentido invadida. Mi dormitorio dejó de ser mío. Mi cuarto de baño parecía tomado por un extraterrestre. Fui viendo cómo mi vida y el mando a distancia del televisor pasaban cada vez menos tiempo en mis manos. Pero sobre todo me sentí muy agobiada, teniendo durante todo el día a una persona pendiente de mis actos y opinando sobre todo lo que hacía.

T. -Bueno hija, es lo que tiene vivir en pareja.

M. -¡Yo qué sé! Últimamente me preguntaba, ¿le quiero? ¿Quiero vivir el resto de mi vida con él en el sofá?

T.- ¿Y qué te respondías?

 M. -Me respondía que él no se merecía mis dudas. Había dejado por mí, su tierra, sus hijos, sus amigos, pero además yo sabía que es mucho más lo que dejas cuando abandonas tu país; son sonidos, olores, sabores, distintas estrellas en el firmamento, un viento distinto en la cara, tantas, y tantas cosas que sólo se pueden abandonar para salvar tu vida y la de los tuyos. O para compartir un amor que mi corazón envejecido ya no sabe dar.

 

                                                                       Fin

2 comentarios:

  1. Esto sería "realismo trágico", supongo.
    Está muy bien llevado, en una secuencia muy natural. Y los diálogos son muy creibles. Me gusta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, es lo primero que escribo para representar. Tu comentario me anima un montón.

      Eliminar

CARMEN DE BURGOS (1867-1932), por Juana Cámara

CARMEN DE BURGOS (1867-1932) CARMEN DE BURGOS (1867-1932) Madrileñas. Por Juana Cámara.   CARMEN DE BURGOS, “Colombine”, fue una ...