EL MALENTENDIDO - DIÁLOGO
MADRE.- Tu marido
HIJA.- ¿Ha vuelto?
MADRE.- Sí
HIJA.- ¿Solo?
MADRE.- No lo sé
HIJA.- ¿No ha preguntado por mí?
MADRE.- No te ha nombrado para nada
HIJA.- Seguramente no quiera saber nada de mí
MADRE.- Sí, nunca fue un buen marido
HIJA.- A saber dónde habrá estado estos últimos años
MADRE.- Ni idea, seguramente habrá estado gastando el dinero
en bebida y mujeres y juergas.
HIJA.- Es lo más probable
MADRE.- No sé qué
viste en él hija
HIJA.- Antes no era así, al principio era amable, cariñoso,
atento
MADRE.- Ese tiene lo de amable, cariñoso y atento, lo que yo
de monja Benedictina
HIJA.- Ay madre, no sea usted exagerada
MADRE.- Ese se casó contigo sólo por tu dinero, bueno mejor
dicho para arruinarnos a tu padre y a mí
HIJA.- Al principio me quería de verdad.
MADRE.- Sí como la trucha al trucho, ese venía a lo que
venía, a dejarnos como al gayo de Morón, sin plumas y cacareando
HIJA.- No entiendo que le pasó, para irse sin decir nada y
llevándose el dinero que teníamos ahorrado
MADRE.- Pues que es un canalla, vio el dinero y se fue a dar
la vida padre
HIJA.- ¿Entonces por qué ha vuelto ahora?
MADRE.- Porque se habrá gastado todo el dinero, y ahora
vendrá como un corderito a pedirte perdón
HIJA.- No lo sé madre, a lo mejor está arrepentido y se ha
dado cuenta que me quiere y que me echa de menos
MADRE.- Éste no te echa de menos, en todo caso de más
HIJA.- Madre tenemos que darle una oportunidad, tenemos que
escuchar por qué hizo lo que hizo
MADRE.- ¿Escucharle? Pero si desde que se fue con el dinero
a tu padre le dio un patatús y vaga por la casa como si fuera un fantasma
HIJA.- Lo de padre es por la edad.
MADRE.- Sí, por la edad, por el disgusto que se pegó cuando
vio la caja vacía
HIJA.- Bueno madre, al final hemos salido para adelante ¿no?
MADRE.- Claro a base de trabajar como mulas, recuerda que
tuvimos que echar a todo el servicio y hacer todo el trabajo nosotras, que la
taberna y las habitaciones no se hacen solas
HIJA.- Madre, yo llevo trabajando aquí desde que me salieron
los dientes
MADRE.- Lo que te digo es que cuando veas a ese mal nacido
le digas que se vaya por donde ha venido, si no quiere que le pegue un tiro
entre las piernas, que eso si que le va a doler al sinvergüenza
HIJA.- Pero que bruta es usted madre
MADRE.- Mira más vale que no venga a darme coba y a decirme
tonterías, porque entonces voy a pasar de bruta a sádica y en vez de darle un
tiro se lo voy a arrancar con mis propias manos
HIJA.- ¿Pues sabe que le digo? que todavía le quiero, es que
es tan guapo.
MADRE.- Tú eres tonta hija, ¡ay Señor dame paciencia! Al
final lo mato sí o sí

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