DULCE ESPERA
El escenario muestra un
dormitorio con una cama individual en la pared izquierda, debajo de una ventana
por la que se aprecia el verde de los árboles. Es de día y el sol entra por la
ventana hasta media habitación. En la pared del fondo, un aparador con
múltiples cajones. Encima del aparador hay un jarrón con flores frescas y
varios marcos con fotos. Un par de cuadros muy coloridos alegran las paredes. La
decoración general es la de una joven de unos veinte años de edad. Por delante
del aparador se abre la puerta del dormitorio. En la pared de la derecha hay
una mesita de trabajo con algunos libros. La mitad derecha del escenario está
completamente a oscuras.
Al abrirse el telón, Sonia está
dormida en la cama, con la cabeza sobre un almohadón enorme. Se enciende el
display de un despertador que comienza a sonar con un timbre melódico cuyo
volumen va disminuyendo al tiempo que va aumentando el volumen de “Salut d’amour”
de Elgar.
Sonia abre los ojos, mira a su
alrededor, se estira, se sienta en la cama. Escucha la música unos segundos y
luego se va incorporando lentamente, como cansada y dolorida, dejando ver que tiene
un embarazo ya muy avanzado, a juzgar por el enorme bulto de su vientre, que
mira y acaricia dulcemente.
Se levanta sujetándose el vientre
con una mano y va hacia el aparador, donde hay una jarra de agua y un vaso, del
que bebe lentamente mientras sigue sujetándose el vientre y mira a su
alrededor. La música se va apagando.
Sonia abre el cajón superior del
aparador y saca una fotografía grande, de unos veinticinco centímetros, enmarcada
en un marco también grande de plata. Se aprecia la cara de un hombre joven, de
su misma edad. Sonia se lo queda mirando.
Comienza a sonar “Rèverie” de
Debussy, mientras Sonia estrecha la fotografía contra el pecho y simula bailar
alrededor de la habitación, quizá incluso musitando algo entre dientes. De vez
en cuando levanta la mano para admirar un anillo, un solitario grande, que va
girando lentamente como mirando sus destellos. La música se va desvaneciendo
mientras Sonia coloca el marco encima de la mesita y se aleja de él andando
hacia atrás, mirándole con dulzura, para sentarse otra vez en la cama.
Se apaga gradualmente la luz de
la parte izquierda del escenario al tiempo que se ilumina gradualmente la parte
derecha, que representa la habitación profesional de un médico. El centro del
escenario es un pasillo, del que sale a la izquierda la puerta de la habitación
de Sonia y a la derecha, enfrente, la puerta de la habitación del médico. El
despacho está formado por una mesa de despacho que se ubica contra la pared de
la derecha. En la pared del fondo hay una ventana. Encima de la mesa del médico
hay un diploma, y por algún sitio un armarito de cristal típico con
medicamentos. El despacho está vacío.
Pasados unos segundos, un médico
vestido con bata blanca aparece por el fondo del pasillo y avanza mirando unos
papeles hacia el despacho, abriéndolo y sentándose en la mesa, donde sigue
consultando papeles.
Tras unos segundos, aparecen por
el fondo dos matrimonios de mediana edad, unos cincuenta y pocos años. Van
hablando entre ellos en voz muy baja y avanzan por el pasillo muy serios. Uno
de los hombres lleva un crespón negro y viste corbata también negra. También
una de las mujeres viste de negro completamente, de luto formal. El hombre de
negro la lleva cogida del hombro. Cuando llegan a la puerta del médico, llaman y
entran sin esperar respuesta. El médico se levanta, va hacia ellos, les saluda e
invita a sentarse a la señora que no va de luto en la única silla libre,
sentándose también él en la mesa de despacho.
Se oscurece gradualmente la parte
derecha del escenario y se ilumina gradualmente la parte izquierda, donde Sonia
sigue sentada en la cama. Comienza a sonar el “Vals de las flores” de Tchaikovsky,
mientras Sonia, como si lo estuviera escuchando, se levanta con los brazos
abiertos y comienza a bailar por la habitación agarrándose el vientre, mirando
al techo, sonriendo ampliamente, bailando con la torpeza típica de una
embarazada.
Se va apagando la luz y
desvaneciéndose la música mientras Sonia sigue bailando.
Se ilumina lentamente la parte
derecha del escenario, donde el doctor tiene cogida la mano de la señora que no
va de luto, sentada en la silla delante del médico, mientras ella solloza y el
médico la consuela claramente. Las otras tres personas están de pie, detrás de
la mesa de despacho. La señora sentada levanta la cabeza y abre los brazos como
preguntando, a lo que el médico niega rotundamente con la cabeza. La señora se
echa hacia atrás en la silla y rompe a llorar, tapándose la cara con las manos
y un pañuelo que saca del bolso. Se oyen claramente los sollozos mientras el
médico se levanta y el señor que no va de luto se inclina sobre ella para
consolarla.
Mientras suenan los sollozos, se
va apagando la luz de la derecha y se ilumina la luz de la izquierda, donde
Sonia está sentada en la cama. Se abre la puerta hacia dentro de la habitación,
dejando ver que en la parte exterior figura un número; “107”. Entra en la
habitación una enfermera con una bandeja de comida, que coloca encima de la
mesita. Cierra la puerta y va hacia Sonia, hacia la que se agacha, acaricia el
pelo, la levanta de la cama dándole la mano, abre los botones de la bata y mete
el brazo por dentro para sacar el almohadón que formaba el abultado vientre de
Sonia, que deja sobre la cama mientras lleva de la mano a Sonia hacia la
bandeja de comida, ayudándola a sentarse y comenzando a darle de comer mientras
Sonia mira sin ver nada más que la fotografía que tiene delante.
FIN
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