¡VAYA
TROPA!
Comedia
realizada para el curso VER Y ESCRIBIR TEATRO 2024-2025. Ejercicio de clase
Profesora:
MARU GARCÍA
TRABAJO DE CLASE
PREPARADO POR LOS ALUMNOS:
Paco Arellano
Juana Cámara
Susana Fernández-Bujarrabal
Carlos Gallego
Puri García
José María Gómez
DEFINICIÓN DE PERSONAJES POR CADA PARTICIPANTE
Personaje de Paco Arellano
-
Sacerdote de 40 años
-
Nombre Antonio
-
Características personales
o
Pertenece al Opus Dei
o
Viste con sotana
o
Es atractivo, simpático, encantador
o
Voz dulce y persuasiva
o
En el fondo es ruin. Busca meter a la gente en
el OPUS o sacarles la pasta
o
Manipulador
-
Primer pensamiento de la mañana
o
Gracias Señor por este nuevo día que tú me
regalas, prometo servirte con fe y devoción, por favor, muéstrame cómo ser
santo como San José María Escrivá de Balaguer para que cada día pueda ver tu
mano amorosa en mí trabajo. San José María Escrivá de Balaguer, pongo mis
oraciones y mis intenciones en tus manos firmes en la certeza de que las
llevaré rápidamente a los pies de Dios. Amén. Y después de mí oración saldré al
mundo a pregonar mí misión evangelizadora.
Personaje de Juana Cámara
-
Señora de 50 años
-
Nombre Desiré
-
Características personales
o
Soltera
o
Enfermera
o
Estatura media, morena
o
Vive en Madrid, pero es de provincias
o
Tiene un hijo de diez años
o
Compasiva, empática, sin prejuicios de ningún
tipo
o
Trabaja desde joven, para pagarse los estudios
o
Le gusta viajar
o
Le gusta aprender
-
Primer pensamiento de la mañana
o
¡Uh, Parece que acabo de acostarme! Dormiría
otras cinco horas más. ! ¡Ya está, arriba! Tengo que ir a recoger a mi hijo y
llevarle a baloncesto. El turno de noche
cada vez me trastoca más; antes dormía como un lirón, ahora me despierta el
mínimo ruido. Esta comunidad de vecinos se ha puesto un poco folclórica. Los de
arriba aporrean el techo, ¡vaya con los niños!, los de al lado parece que no
trabajan, al menos los jóvenes: Sebastián parece un Dandi, mantiene su cuerpo
que es un primor, le oigo todos los días hacer gimnasia con su música bien
fuerte; si, se sabe cuidar. Y esa chica que tiene una habitación alquilada,
Brigitte; ¡uh! en cuanto sale de casa, tacón y, más tacón; me traspasa el
cerebro. Pero bueno, no me voy a quejar tanto, cada uno tiene sus
circunstancias de vida; en general, hay buena convivencia en esta comunidad de
vecinos. Ahí tienes a Manuel, ¡ejemplo
de buena persona!; ¡y como nos soluciona la vida, cuando tenemos algún problema
con nuestro coche! Si, hay que ser
agradecidos con lo que tenemos, cada día es un nuevo reto. ¡A por otro día!
Personaje de Susana Fernández-Bujarrabal
-
Señor español de 50 años
-
Nombre Manuel
-
Características personales
o
Casado
o
Dueño taller mecánico
o
Trabajador
o
Estatura media, robusto, canoso, manos fuertes
o
Con carácter
o
Algo melancólico
o
Formal, serio, reflexivo
-
Primer pensamiento de la mañana
o
¿Suena la alarma? Si, ya es la hora. ¡Qué
rápido se pasa la noche!... ¡Y los días! Tengo que levantarme. Ufff, me espera
un día duro. Como ayer. ¡Qué cansancio! ¿Me estoy haciendo viejo? No, no es
para tanto… pero el cuerpo ya no responde como antes… A ver si consigo que el
chaval nuevo se espabile. si no, no podré terminar el coche del cura hoy. ¿Qué
estaba soñando? Creo que volaba. ¿Qué querrá decir?... Mejor no darle más
vueltas y a seguir dando el callo. Arriba voy.
Personaje de Carlos Gallego
-
Chico español de 20 años
-
Nombre Sebastián
-
Características personales
o
Soltero
o
No estudia ni trabaja
o
Vive con sus padres (¿en la casa donde vive
Brigitte?)
o
Alto, delgado, pelo castaño rizado abundante
o
Elegante
o
Tímido, de pocas palabras
o
Mirada profunda, educado
o
Buen lector
o
Juega al fútbol y al ajedrez
-
Primer pensamiento de la mañana
o
Parece que hace bueno. Me puedo ir al parque a correr y cuando
vuelva, me zampo unas buenas tostadas con aceite y tomate. ¡Joder! He soñado
con la tonta esa de Brigitte. Me cae fatal, se lo tiene muy creído la tía. Pero
eso sí, guapa es un rato. ¡Bah! Es muy mayor para mí. En fin, me levanto.
Personaje de Puri García
-
Chico de 15 años
-
Nombre Bruno
-
Características personales
o
Familia con padres separados
o
Va a un grupo de apoyo por su absentismo
escolar
o
Sus amigos ya están en la droga
o
Tiene posibilidades de regeneración
-
Primer pensamiento de la mañana
o
Mierda, mierda, mierda, me he quedado dormido y
ya no me permiten una falta más en el insti. ¿Dónde están mis calcetines?
¿Además hoy me toca grupo? Joder, ¿qué hago? ¿Le digo lo de anoche? Todo por
hacerle caso al Chumi, con sus porros de mierda, ¡es que no tengo remedio!
Espero que la Maite me entienda, es muy buena tía. Y la comunidad, ¿se habrá
enterado del fumadero del portal? ¡Ya lo que faltaba! ¡Vaya día que me espera!
Personaje de José María Gómez
-
Chica española de 45 años
-
Nombre Brigitte
-
Características personales
o
Alta, delgada, atractiva
o
Ligera de cascos
o
Soltera
o
Sensible, buena persona
o
Dicharachera
o
Golosa
-
Primer pensamiento de la mañana
o
¡Uaaaah! Anda, hoy hace sol. ¡Qué bien, porque
he quedado con Linda para ir a hacernos las uñas! (se mira el cuerpo) ¡Anda, me
ha salido un moratón!. Esto seguro que fue Johnny… ¡Qué bárbaro, qué fuerza
tiene! Voy a bajar a desayunar al bar, hoy no me apetece entrar en la cocina.
¿Qué hago con las uñas? A lo mejor les digo que me pongan purpurina, seguro que
quedan superchulas. ¡Ay, que me hago pis! Corre, corre.
DEFINICIÓN DE SITUACIÓN COMPLEJA DE ARRANQUE
José María: en el portal del
edificio aparece una mañana una chica joven apuñalada.
Susana: los personajes se
quedan bloqueados en el portal del edificio y no hay cobertura.
Paco: en el portal aparece una
chica apuñalada. El asesino ha bloqueado las salidas del portal. No hay
cobertura. Entre todos deciden investigar quién es el asesino, porque creen que
es uno de ellos.
Carlos se adhiere a Paco.
Al haber ya cuatro opiniones
iguales, queda decidido por mayoría:
Aparece
una chica apuñalada y están todos encerrados en el portal. La cerradura de la calle
está rota, igual que la subida de la escalera. La bajada al cuarto de
conexiones está abierta. El ascensor no funciona.
ESCENAS REALIZADAS POR CADA ALUMNO
Escena uno, escrita por Susana
Fernández-Bujarrabal
Escena dos, escrita por José
María Gómez
Escena tres, escrita por
Carlos Gallego
Escena cuatro, escrita por Puri
García
Escena cinco, escrita por Juana
Cámara
Escena seis, escrita por Paco
Arellano
ESQUEMA DE ACCIONES
ESCENA UNO (SUSANA
FERNÁNDEZ-BUJARRABAL)
Todos menos Brigitte en el
portal. Llega Brigitte, pero cierra la puerta de la escalera, que ya no se
puede volver a abrir. Se dan cuenta de que están encerrados. Se dan cuenta de
que no hay cobertura. Descubren el cadáver.
Alguien se fija en que Bruno tiene un corte en la mano. Deciden desnudarle,
buscando el puñal. Le desnudan, no hay puñal, pero lleva anfetas. Bruno
reconoce que el rompió la cerradura del portal. Ven que hay sangre en el suelo.
Bruno se queda en calzoncillos, porque hace muchísimo calor. Es Agosto y están
encerrados en un portal.
ESCENA DOS (JOSÉ MARÍA GÓMEZ)
Deciden seguir desnudándose.
Alguien pregunta la cura qué hace allí. El cura titubea, dice que iba a buscar
a Manuel, el mecánico. Manuel dice que mejor hubiera ido al taller. Desnudan al
cura. Aparece la octavilla de Brigitte. Comentarios procaces de todos. El cura
se queda en calzoncillos.
ESCENA TRES (CARLOS GALLEGO)
Desnudan a Brigitte.
Comentarios procaces del cura. Intento de Bruno de acercarse. Desprecio de
Brigitte. Comentarios negativos de Desiré, “Parece mentira que se dedique usted
a la prostitución. Esta es una casa decente”. Brigitte la ignora. Brigitte ya no
se pone el vestido. En un aparte, Bruno intenta quedar con ella. Brigitte se
ríe a carcajadas delante de todos y le dice: “Yo no me acuesto con niños de
teta”. Bruno se enfurece y empieza a dar patadas a la puerta del ascensor.
ESCENA CUATRO (PURI GARCÍA)
Desnudan a Desiré. Lleva un
bisturí, pero alguien dice que es pequeño, que la puñalada del cadáver es de un
cuchillo grande. Aparecen abortivos. Comentario malévolo de Brigitte, que dice:
“Algunas vendemos vida y alegría, pero otras, más decentes y más cristianas,
(con retintín) venden muerte”. Desiré se queda en braguitas y sujetador. El
cura está mirando a Brigitte, embobado. Brigitte se da cuenta, y le provoca
bailando delante de él. Manuel se acerca al cura por detrás, le pasa el brazo
por el hombro y le pregunta: “¿Qué, padre? ¿Está usted admirando las maravillas
de la Creación del Señor?. El cura se sobresalta, se pone colorado, coge su
breviario y se va a un rincón de cara a la pared.
ESCENA CINCO (JUANA CÁMARA)
Desnudan a Sebastián. Revista porno
de chicos. Comentarios de todo tipo. Sebastián se queda en calzoncillos.
Desnudan a Manuel. Sebastián
descubre la vara metálica plastificada. Huele a cable eléctrico quemado, porque
Manuel es quien ha roto la conexión del ascensor. Manuel lo reconoce, porque
está harto de quejarse del ruido que hace la maquinaria del ascensor al lado de
su dormitorio. Se ha quejado a la Comunidad de propietarios pero no han hecho
nada. Además, iba tan enfadado de tener que subir a su casa seis pisos andando,
que rompió la puerta de la escalera sin querer, del portazo que dió. Además
descubren el cacharro para descontar kilómetros a los coches. Comentarios
malévolos de todos. Siguen encerrados. Manuel se queda en calzoncillos.
ESCENA SEIS (PACO ARELLANO)
Aparece una pareja de
policías, chico y chica, con un cerrajero, que abre la puerta del portal. Los
policías se sorprenden al verles a todos desnudos. Han detenido al asesino, que
estaba rondando ensangrentado por la calle y ha confesado. La policía, al verlos
desnudos, pregunta que qué orgía están montando en el portal. Quejas de uno,
chanzas de otro. Alguien les invita a participar. Comentarios de alegría de
todos, mezclados con comentarios de repugnancia de lo que han descubierto unos
de otros. Vaya tropa.
TEXTO ÍNTEGRO DE LA COMEDIA
TÍTULO: “¡VAYA TROPA!”
PERSONAJES
Antonio, sacerdote del Opus
Dei de 40 años
Desiré, señora de 50 años,
soltera, enfermera
Manuel, dueño de un taller de
coches, de 50 años, casado
Sebastián, chico de 20 años,
soltero, ni-ni
Bruno, chico de 15 años con
problemas de absentismo escolar
Brigitte, señora española de
45 años, atractiva, ligera de cascos
Un policía varón, de unos 35
años
Una policía mujer, de unos 35
años
Un cerrajero, de unos 40 años
ACTO ÚNICO, escena única. Se mantiene la división en escenas con objeto de diferenciar la aportación de cada alumno, pero la dramatización es continua.
El escenario
es el portal de un edificio antiguo del centro de Madrid. En la pared derecha,
ligeramente sesgado, se abre el portal que da a la calle, que es una doble hoja
de hierro redondo que se adivina muy pesada, acristalada en sus dos tercios
superiores. De frente a la derecha se ve la puerta del ascensor. Más a la
izquierda están los huecos de escalera; el de subida está cerrado con una
puerta antifuego, y el de bajada se encuentra diáfano. En la pared izquierda
del escenario se disponen dos grandes maceteros con grandes plantas de
plástico. Al abrirse el telón, entre los maceteros y la pared izquierda se
adivina el bulto del cadáver de una chica joven. En medio del escenario,
charlando entre ellos en uno o dos grupos, se encuentran cinco personajes. Dos
chicos jóvenes, uno de unos quince años y otro de unos veinte, vestidos de
acuerdo con su edad; El chico de veinte lleva una bolsa de deportes. Una señora
de unos 50 años con bata de enfermera que lleva en una mano un bolso y en la
otra una bolsa grande de tela. Un señor de unos 50 años lleva un mono de mecánico
con franjas rojas de arriba abajo y una gorra madrileña de color gris. A la
cintura lleva un cinturón de herramientas del que cuelgan una barra metálica
plastificada y un aparatito mecánico con un cable negro que cuelga. Por último,
un sacerdote de unos 40 años, con sotana, que lleva un breviario en la mano.
Todos se amontonan cerca de la puerta del portal, y miran de vez en cuando
hacia fuera.
ESCENA UNO
BRIGITTE sale al portal por la puerta de
la escalera. Según sale, Bruno sale corriendo hacia la puerta, para sujetarla,
pero Brigitte ya la ha cerrado.
BRUNO: ¡La puerta!
BRIGITTE, (abanicándose con la mano): ¡Qué calor, por Dios! No se puede ni respirar en esta
ciudad. ¿Qué hace todo el mundo en el portal? ¡Si está aquí toda la comunidad!
SEBASTIÁN, (señalando al cura): Casi…él no vive aquí ¿no?
DESIRÉ, (intentando abrir la puerta): ¿Otra vez la puerta de la escalera bloqueada?
BRIGITTE: Ni idea, yo la he cerrado sin más. ¿Pasa algo?
MANUEL, (probando la puerta): Pues que no abre.
DESIRÉ, (señalando el ascensor): Y el ascensor tampoco funciona. ¡Esta comunidad es un
desastre!
BRUNO: Alguien lo ha saboteado. He visto que le han dado un martillazo al
mecanismo en el cuarto de contadores…
ANTONIO: ¿Y con la puerta del portal qué pasa?
SEBASTIÁN, (sacudiendo la cabeza): No sé. Yo no he podido abrirla. Parece bloqueada.
DESIRÉ: ¿Y los móviles? el mío no funciona.
BRUNO: El mío, muerto.
SEBASTIÁN, (mirando su móvil): Vaya mierda… No tengo cobertura.
BRIGITTE: En este portal nunca ha habido cobertura. ¿Qué hacemos?
MANUEL: A ver, tranquilos. Seguro que se puede solucionar…Si viene
alguien a lo mejor desde fuera se puede abrir…
SEBASTIÁN, (sarcástico): Sí, claro. En agosto. Aquí no queda ni el apuntador.
Un breve
silencio. De repente, Desiré se gira y fija la vista en el rincón junto a los
maceteros.
DESIRÉ, (bajando la voz): ¿Y… eso?
Todos
siguen su mirada. Entre los maceteros se distingue el bulto de un cuerpo.
Manuel se acerca con cautela, los demás retroceden instintivamente.
MANUEL, (tenso): Dios santo… Es un muerto. Es una chica.
BRIGITTE: ¿Está…?
DESIRÉ se acerca y le toma el pulso.
Suspira, sin mirar a nadie.
DESIRÉ: Sí. Soy enfermera. Tiene una puñalada en el corazón.
Un silencio
denso se apodera del grupo. Sebastián se fija en la mano de Bruno.
SEBASTIÁN: Tío… ¿Qué te ha pasado en la mano?
Todos miran
a Bruno. Él esconde la mano tras la espalda.
BRIGITTE: ¡Madre mía! El asesino. Tiene una herida en la mano.
ANTONIO: ¿Te has hecho daño?
BRUNO, titubeando: No… O sea, sí, pero no es nada.
MANUEL: A ver esa mano.
Bruno
intenta dar un paso atrás, pero Sebastián le agarra del brazo. Todos le rodean,
expectantes.
DESIRÉ: Tenemos que ver si tienes algo encima…
BRUNO: ¿Qué? ¡No, ni de coña!
SEBASTIÁN: Tío, si no tienes nada que esconder, ¿qué más te da?
BRIGITTE: Que se quite la ropa.
BRUNO: ¡Estáis locos!
MANUEL: Tenemos que estar seguros de que no llevas un puñal. Si no es por
las buenas…
Entre
Sebastián y Manuel le sujetan. Bruno forcejea, pero le despojan de su camiseta
y pantalones. No hay puñal. De su bolsillo cae un pequeño envoltorio.
ANTONIO, (recogiéndolo y abriéndolo):
¿Esto qué es? ¿Droga?
DESIRÉ: Anfetaminas.
Todos miran
a Bruno, quien permanece en calzoncillos, sudando, con la respiración agitada.
BRIGITTE: Vale… Esto se pone interesante.
SEBASTIÁN, (mirando a Bruno): Yo creo que hay que cachearle, no vaya a llevar algo
más ahí escondido.
Sebastián se acerca a Bruno y comienza a
palpar por encima del calzoncillo. Bruno le separa de un empujón.
BRUNO: Pero bueno, ¿qué haces? ¡Que yo no tengo nada! ¡Qué solo me he
hecho daño con la puerta! Y siii, he sido yo el que la ha roto. ¡Tenía que
hacerlo! No me apetece ir a terapia. Al romper la manilla me corté en la mano,
por eso tengo la herida.
Sebastián suspira hondamente y se separa de Bruno.
DESIRÉ, (acercándose a la puerta del portal): Tiene razón, aquí en el suelo hay sangre suya.
MANUEL: ¿Y para qué vas a terapia?
BRUNO: Porque falto a clase.
MANUEL: Pues nos has hecho polvo, hijo, todos aquí encerrados por tu
culpa.
ESCENA DOS
BRUNO: ¿Y ahora qué? Ya les
había dicho que yo no he matado a nadie.
BRIGITTE, (a Bruno): ¡Vístete!
BRUNO: No pienso. Con el calor
que hace… Ya que me habéis desnudado, me quedo en calzoncillos.
MANUEL: Pues yo no me quedo
tranquilo. Aquí puede haber un asesino, y puede ser el que menos nos esperemos.
(al cura) ¿Usted
qué hace aquí? ¿Cómo sabemos si de verdad es un cura?
ANTONIO: Soy el padre Antonio
Barragán, de las Desamparadas. Yo venía a hablar con el dueño del taller
mecánico, que me han dicho que vive aquí en el sexto.
MANUEL: El dueño del taller
mecánico soy yo. ¿Qué quiere usted?
ANTONIO: Que el coche me
falla.
MANUEL, (sacando la barra de hierro del cinturón y empuñándola en
alto): Ya. Y viene usted a mi casa. Esto no es normal. ¡Desnúdese
usted ahora mismo!
ANTONIO: Pero, pero… Yo soy un ministro del Señor. ¿Cómo me voy a desnudar?
MANUEL, (amenazante con la barra): Pues por la cabeza,
como las señoras. ¡Y rápido!
ANTONIO se
echa para atrás, se queda parado y luego baja la cabeza, le da el breviario a Sebastián
y empieza a desabotonarse la sotana, que cae a sus pies. Debajo lleva un
pantalón gris. Manuel coge la sotana y la sacude.
MANUEL, (mirando a Antonio): ¡Los
pantalones!
ANTONIO se quita los
pantalones y se los da a Manuel. Manuel saca una cartera de un bolsillo, la mira
y se la mete en un bolsillo suyo. Mientras tanto, Sebastián está mirando dentro
del breviario, que hojea de adelante hacia atrás.
MANUEL coge
el pantalón y lo sacude. Caen al suelo unas llaves. De pronto, SEBASTIÁN saca
una octavilla del breviario y grita:
SEBASTIÁN: ¡Pero bueno…! ¿Qué
es esto?
Todos se
acercan a ver lo que Sebastián mira, excepto el cura, que recoge la sotana y se
echa hacia atrás pegándose a la pared. Sebastián, con la octavilla en alto,
lee:
SEBASTIÁN: ¡Brigitte!
Todos se vuelven a
mirar a Brigitte, que hace como que no oye.
SEBASTIÁN: ¡Brigitte, compañía
alegre con final feliz!. Completo, ochenta euros. Matalaúva número 15, tercero
derecha.
BRUNO: ¡Es aquí! ¿Quién es
Brigitte?
Todos se
separan de Brigitte, que sigue haciéndose la loca pegada a la pared y
jugueteando con el bolso. Desiré la señala con el dedo.
DESIRÉ: ¿Será guarra? Ha
montado un putiferio en el edificio. ¡Que aquí hay niños!
MANUEL, (a Antonio, devolviéndole el pantalón, la cartera y las
llaves): ¿O sea, que a arreglar el
coche? Los bajos, claro, lo que le falla a usted del coche son los bajos.
ESCENA TRES
MANUEL, (dirigiéndose a Brigitte): Vamos guapa, no te
hagas la tonta. Quítatelo todo. ¡Ya!
BRIGITTE: ¡Dejadme en
paz! ¡No me pongáis la mano encima!
MANUEL: ¡Vamos! ¡Desnudarla!
SEBASTIÁN: Échame una mano,
Bruno, que se resiste.
BRUNO: Estoy.
Entre los
dos, la desnudan a tirones.
BRUNO: ¡Ya está! Estate
tranquilita, ¡eh!
ANTONIO: Señorita, por favor.
Mantenga la calma. Por el bien de todos.
DESIRÉ: Parece mentira que
usted se dedique a la prostitución. Esta es una casa decente y una indeseada no
nos puede echar por tierra nuestro honor. Con lo que cuesta hoy en día mantener
los valores éticos y morales, para que una mujercilla lo eche todo a perder.
ANTONIO:
Lo ha
dicho muy bien. ¡Qué fácil es pecar!
BRIGITTE: Bueno, vale, yo me
quedo así, no me pongo el vestido, estoy más fresquita y así pueden ver que yo
no escondo nada, que no soy sospechosa.
MANUEL: Ya se ve que no
escondes nada. Mejor que te lo pongas, que veo que por aquí se le está subiendo
la temperatura a más de uno.
ANTONIO: No lo dirá por mí.
Que a mí esta señorita no me influye en nada, ni en lo físico ni en lo
espiritual. Pero tengan en cuenta que, ante todo, yo soy un hombre y tengo las
mismas necesidades fisiológicas que todos los demás. Otra cosa son los
juramentos.
SEBASTIÁN: Tiene toda la
razón, padre. Dejarla en paz de una vez a la chica, que me parece que os trae a
todos de cabeza.
BRUNO (se acerca a Brigitte y habla bajito): Oye guapa, si te parece
quedamos a la hora que te venga bien.
BRIGITTE, (a voces): ¡Anda,
vete por ahí, mocoso! (se ríe a carcajadas), que yo no me acuesto con niños de teta.
BRUNO: ¡Pero que te has
creído, tonta del bote!
Bruno se pone
a dar patadas en la puerta del ascensor.
MANUEL: Tranquilidad, ¡eh! Que
como me ponga a repartir hostias me quedo solo.
ANTONIO: ¡Cuida esas palabras,
hijo!
SEBASTIÁN: Oye, Brigitte.
Recuerda el dicho famoso. La caridad bien entendida, empieza por casa. (Le guiña un ojo, y ella sonríe suavemente).
ESCENA CUATRO
MANUEL:
Me parece que la siguiente es usted, Desiré.
DESIRÉ:
A mi no tiene que ponerme la mano encima nadie. Me sé desnudar solita.
Se empieza a desnudar. Se quita la bata, se quita el vestido,
queda en braguitas y sujetador.
DESIRÉ:
Yo no tengo nada que ocultar.
MANUEL,
(resoplando): Desde
luego que no. Está usted admirablemente bien.
Sebastián ha estado hurgando en el bolso y en la bolsa de
tela. De la bolsa de tela saca un bisturí.
SEBASTIÁN:
Esto es un arma.
DESIRÉ:
Eso es un bisturí, no un arma.
SEBASTIÁN:
Esto corta.
DESIRÉ:
Si se acerca usted a la muerta verá que tiene una herida de un cuchillo enorme.
Este bisturí puede pinchar, pero no puede hacer ese agujero. Además, les aclaro
que los bisturís los colecciono, tengo varios, los traigo de mi trabajo; ya sé
que no está bien, pero es un vicio que tengo.
SEBASTIÁN saca un bote de pastillas de la bolsa.
SEBASTIÁN:
¿Estas pastillas qué son?
BRIGITTE mira el bote y aclara: Eso son píldoras
abortivas.
DESIRÉ
explica: Las píldoras abortivas son para
dos pobres niñas engañadas precisamente por un cura.
ANTONIO:
¡Falsos testimonios no por favor! Un respeto a los ministros de Dios.
BRIGITTE:
¡Así que yo soy una guarra! Pues yo vendo alegría y vida, señora, y usted vende
muerte.
DESIRÉ:
A mí me va a decir una guarra lo que soy… ¡Guarra!
BRUNO,
a voz en grito: ¡Basta
de sandeces!; una que colecciona bisturís y otro que defiende a un pederasta.
¡Luego dicen de los jóvenes! ¡Los jóvenes, los jóvenes! ¡Estoy hartooooooo!
Bruno vuelve a liarse a patadas con la puerta del ascensor.
Se oyen voces desde fuera del portal.
VOCES: ¿Qué ocurre ahí dentro? ¿Necesitan ayuda?
ANTONIO,
a todos: Brigitte
a pesar de sus pecados es una buena hermana.
BRIGITTE,
(con sorna): No
lo sabe usted bien, padre.
ESCENA CINCO
BRIGITTE:
¡Vamos Sebastián! !A desnudarse! ¡Y enséñanos lo que llevas en esa bolsa de
deporte que tanto te caracteriza!
Sebastián se desnuda, la camisa, el pantalón, y lo tira al
suelo. Bruno, mientras tanto, ha cogido la bolsa de deporte y va sacando ropa
de deporte, unas playeras, una revista, que ojea con curiosidad. Luego la
levanta para que la vean todos.
BRUNO,
(con malicia): !Vaya,vaya!
Una revista porno de chicos… O sea, que tu entiendes… (riéndose a carcajadas) !Qué
sorpresa!
Sebastián mantiene la cabeza gacha.
BRUNO:
Don Manuel, ahora le toca a usted.
MANUEL, como Sebastián, se desnuda él sólo. Al quitarse el
cinturón, Sebastián coge la barra metálica y la huele.
SEBASTIÁN:
Esta barra huele a cable eléctrico quemado. Usted es el que ha roto la conexión
eléctrica del ascensor.
MANUEL:
Si, he sido yo. Estoy harto del ruido atronador que hace y que me afecta mucho,
porque el cuarto de máquinas da a mi dormitorio. Lo he puesto en conocimiento
de la comunidad muchas veces sin obtener respuesta. Y además cuando subía a mi
casa saltó el pestillo de la puerta de las escaleras, por el portazo que la dí
del cabreo que llevaba.
ANTONIO:
Bueno, este señor mecánico parece que es honrado y por lo menos reconoce lo que
hace.
DESIRÉ:
¿Y qué me dice de este aparatito que tenemos aquí?
BRUNO:
¡Uy! Si es un quitakilómetros. !Vaya con Manuel, vendiendo coches viejos como
si fueran nuevos! Bien, ya estamos todos desnudos de cuerpo y alma. ¿Y ahora
qué hacemos?
SEBASTIÁN:
Se está arremolinando gente en la calle.
MANUEL:
No me extraña, aquí todos en pelotas. Pensarán que es una orgía.
Se oye una voz que grita en la calle:
VOZ:
¡Dejadme entrar! ¡Soy soltero!
OTRA
VOZ: ¡Yo soy casado, pero también quiero entrar!
Se oyen golpes que la gente de fuera da en la puerta del
portal.
Brigitte va a su bolso, que había dejado en un rincón, saca
unos papeles, va hacia la puerta del portal, se agacha y empieza a pasar los
papeles por debajo.
MANUEL,
(yendo a su lado): ¿Qué hace usted?
BRIGITTE,
(sonriendo): Publicidad
para mi negocio. Les estoy pasando mis octavillas.
MANUEL:
¡Caramba, qué idea! ¡Qué lástima!; yo no tengo octavillas del taller, si no
también pasaba.
ANTONIO,
(a voces hacia la calle): ¡Llamen a un cerrajero!
DESIRÉ,
(mirando a Sebastián y Manuel): Aquí tenemos dos prototipos de hombre; uno tan
delicado y otro tan… Sebastián, ¿has visto? Tu cuerpo de efebo atrae mucho;
cada vez tenemos más espectadores. Brigitte y tu podríais hacer un buen show.
¡Vamos, haced algún número para estos espectadores hambrientos de ver cuerpos
desnudos!; a la salida pasamos el sombrero.
SEBASTIÁN:
Cuando sea mayor.
DESIRÉ,
a Manuel: Y la fuerza bruta, ¿qué va a hacer con el ascensor y la puerta? Yo no
pongo ni un euro para el arreglo. Te tenía por el vecino más honrado de toda la
comunidad. !Qué vergüenza, manipular los coches de esa manera, quitarles
kilómetros para engañar a la gente!
MANUEL:
Bueno calla, calla, que tú no eres ninguna santa.
ANTONIO:
Silencio. Ya está bien. En vez de hablar tanto pensemos; tenemos que salir de
aquí lo antes posible. !Vaya espectáculo que estamos montando!
BRUNO,
(mientras se asoma al portal): Y además gratis… !Mirad ! Llega la policía. Yo no
quiero que me vean.
Bruno se pega a la pared, detrás del resto de los vecinos.
TODOS,
(saltando de alegría): ¡Bien! ¡Bien!...
Algunos se abrazan entre ellos.
ESCENA SEIS
A través del portal
se oye la voz de un policía:
POLICÍA 1: Señores,
tranquilos. Somos la policía, venimos con un cerrajero.
Se oye un
golpe y se abre la puerta del portal. Entran dos policías, un hombre y una
mujer.
POLICIA 1: Pero ¿esto qué es,
una orgía?; no me lo puedo creer. ¿Dónde está el cadáver?
DESIRÉ: Allí, detrás de los
maceteros.
Los dos
policías van a examinar el cuerpo. El cerrajero ha entrado con su bolsa de
herramientas e interviene:
CERRAJERO: La madre que me
parió, que espectáculo, cuando lo cuente en casa…
POLICIA 1, (volviéndose hacia los vecinos): Vístanse a la voz de ya.
MANUEL. Sí señor agente, ahora
mismo.
Todos se
visten, Antonio se pone la sotana.
CERRAJERO: ¡Hostia, un cura!
Perdón, padre.
POLICIA 2: Pero padre… ¡Usted
también!
ANTONIO, (enfadado): Estos
hijos de Satanás me han desnudado, morirán todos abrasados en las llamas del
infierno.
DESIRÉ: Bueno padre, no se
ponga usted así, yo también he pasado vergüenza.
POLICIA 1: Señores, veníamos a
avisarles de que hemos detenido al asesino; es el llamado “Asesino de los
portales” y llevábamos mucho tiempo detrás de él; lástima que no hayamos podido
llegar antes y salvar a esta pobre chica.
SEBASTIÁN: Vaya menos mal,
pero la que hemos liado para nada.
BRUNO: ¿Y ahora que les digo
yo a mis padres? Sobre todo cuando se enteren de que he hecho novillos… Me van
a matar… Aunque al final me lo he pasado de puta madre.
BRIGITTE: Pues a mi todo esto
me ha venido genial para mi negocio, creo que tendré un montón de clientes
nuevos, es lo que tiene la publicidad y ser famosa.
DESIRÉ: Mírala, ¡que contenta!
A ver, so guarra, el putiferio te lo montas lejos de aquí. ¿Has oído, cerda?
BRIGITTE: Mira quién fue a
hablar; la asesina de bebés.
POLICIA 2: Señoras, haya paz o
me las llevo a las dos detenidas por escándalo público.
ANTONIO: ¡Ay Señor, qué
gentuza!
POLICIA 1: Señores, ahora me
van a acompañar todos a comisaria a declarar. (todos
protestan) Por las buenas si quieren, y si no, les pongo las esposas
a todos.
El policía
sale el primero.
Van saliendo
todos de escena por el portal detrás del policía, mientras el Policía 2 se
queda con el cadáver.
Antes de
salir los últimos, Brigitte coge al padre Antonio, le echa los brazos por
encima y le pregunta:
BRIGITTE: Padre Barragán, ¿nos
volveremos a ver?
ANTONIO, (embobado): Puedes
llamarme Antonio, si lo prefieres.
Brigitte coge
de la mano a Antonio y salen por la puerta del portal. El Policía 2 los mira
salir alucinado.
POLICIA 2, (meneando la cabeza a los lados): ¡Vaya tropa!
FIN


¡¡¡¡Enhorabuena a tod@s!!!
ResponderEliminarHabéis hecho un ejercicio modélico. Estoy seguro que Maru lo pondrá de ejemplo en futuros cursos de: "Ver y Escribir Teatro"
Fuerte abrazo.
P.D. Gracias por dejarme participar en la "lectura dramatizada".
Gracias, Carlos. Eres un fenómeno.
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