Siento el frio de mi destino, después de haber mancillado mi historia por la ceguera de mi pasado.
Creonte, quiero que me destierres para que mi castigo
continue, no merezco la muerte, que seria el final de mi gran pena.
Ya he conseguido no ver, pero tampoco quiero oír, ni oler, ni
tocar, no quiero sentir, me horroriza lo que siento.
Hasta que los dioses quieran, vagaré por el mundo, con la
carga de mis terribles pecados. Ese será mi castigo.

Muy trágico. Brutal. No necesita más. Enhorabuena.
ResponderEliminar