MONÓLOGO DE EDIPO VERSIFICADO
(José María Gómez)
Yo era el torrente bravío
que altivo, desde el collado
se lanza por los cortados
y atruena el valle sombrío.
Luego va abriendo camino
deslizándose entre breñas,
rompiendo las duras peñas
sin conocer su destino.
La nube que el viento mece
vuela orgullosa, altanera,
más su vida es pasajera
y al llover desaparece.
La hoja que está en las alturas
te desprecia desde el cielo,
pero cuando cae al suelo
muere entre barro y basura.
Hojas, nubes y torrentes
son juguetes en las manos
de los dioses inhumanos,
como son las pobres gentes.
Ajenos al sufrimiento,
inmunes a los quebrantos,
los dioses no oyen los llantos
y no escuchan los lamentos.
Ellos me han hecho asesino,
me han hecho un ser despreciable,
un despojo abominable
que emponzoña los caminos.
A mi padre di la muerte,
con mi madre he copulado,
a la peste he convocado;
traje a mis gentes su suerte.
Déjame, destino horrible,
liberarme de estas penas
que me han puesto por condena
estos dioses insensibles.
No alarguéis mi sufrimiento;
compadeceos de mí;
vida, déjame partir;
muerte, calma mi tormento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario